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¿... Y qué tanto cumple usted los mandamientos? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-07-15 05:00:00

¿... Y qué tanto cumple usted los mandamientos?

La página de hoy no pretende ser una réplica del catecismo, ni nada de eso. Es un pequeño ejercicio que le permitirá saber qué tantos valores asume y, sobre todo, qué tan feliz se puede sentir con su propia vida. ¡Por favor! Léala sin ningún tipo de prevención o fanatismo; recuerde que es sólo una reflexión.
¿... Y qué tanto cumple usted los mandamientos?

Creamos o no en Dios, vayamos o no a misa, nos guste o no la bohemia o incluso más allá de ser rezanderos o no creer en la oración; los mandamientos de la Ley de Dios se convierten en una sencilla invitación a ser mejores personas.

Este decálogo, más allá de los relatos bíblicos y del mítico Moisés, es un manual práctico y seguro de cómo debemos actuar ante la vida. La verdad es que los diez preceptos nos indican el camino hacia la felicidad.

Ellos no nos dicen sólo lo “bueno” que debemos hacer; también nos recuerdan la responsabilidad que tenemos para asumir valores tales como el respeto, la honestidad, la sinceridad y la decencia, entre otros.

Contrario a como lo explican por ahí algunos fanáticos religiosos, no debemos concentrarnos nada más en la letra de las leyes. Cumplir estas ‘normas’ tiene otras dimensiones que se deben aplicar en nuestro quehacer cotidiano.

Podemos concluir que hay muchos principios que cubren una amplia variedad de actividades. Dios no dice: “no consuma drogas alucinógenas”; pero sí nos recuerda que debemos honrar a nuestro cuerpo.

El decálogo tampoco lo detiene a usted acostarse con cuantos hombres o mujeres se le antoje; de hecho, se pueden encontrar miles de argumentos para justificar determinado comportamiento. Todo esto va más allá de una retahila de palabras escritas en documentos antiguos.

Hay muchas personas que menosprecian el decálogo; sin embargo, esas mismas son las que no encuentran inconveniente alguno en ir por la vida engendrando hijos a diestra y siniestra, sumergiéndose en el alcohol y en el sexo desforado, atrapados en la pornografía, sacándoles el quite a sus impuestos, sobornando a los demás con tal de lograr cosas fáciles, en fin…

La Página Espiritualidad no quiere que se hunda en una angustia existencial. Apenas es una sencilla reflexión que le permitirá comprender qué está haciendo usted hoy con su propia vida. Veamos:

Singular formulario

Lo invitamos a leer los mandamientos de la Ley de Dios y, por supuesto, a hacer una especie de autoevaluación espiritual. ¿Qué tanto los cumple usted? Le sugerimos no darse tan duro; nadie es perfecto ni todo el mundo está llamado a ser santo.

Responda el ejercicio con estas tres opciones y dese un puntaje por cada respuesta:

 

I. Amar a Dios sobre todas las cosas:

Hay quien cree que amar a Dios, por ejemplo, es entregar todas sus riquezas a los demás y quedarse en la calle. ¡Eso no es así!

En cambio, ayudar a los demás si está en sus manos hacerlo; no ser egoísta y compartir, en la medida de lo posible, las cosas buenas que nos ocurran, son cosas que complacen al Creador.

 

II. No jurar en vano:

Esa ‘juradera’ no le va bien a nadie. Algunos, ante la incredulidad de los demás, se atreven a decir: ¡lo juro por mi madre y por mis hijos!

De eso no se trata. Este mandamiento puede ser entendido como tener palabra y hacer que los demás confíen de manera plena en usted, sin tener que jurar por nadie.

III. Santificar las fiestas:

Podría caerles a los adictos al trabajo. Si usted es de esas personas que traslada las labores de su oficina a la casa y no descansa nunca, de alguna manera irrespeta las fiestas. Dios nos invita a gozar con Él, además de la placidez del descanso, una acción de gracias por la vida.

IV. Honrar a padre y madre:

El respeto a los padres debe estar consignado en el manual de cualquier buen hijo; en ese sentido, no hay discusión. Aunque se han visto casos de jefes de hogar inhumanos o algo despistados, estamos seguros de que ni su papá ni su mamá quieren nada malo para usted. Así que, obedecerles es un mandamiento inapelable.

 

V. No matar:

Es obvio que usted no es un asesino; y si lo es, debe ponerse en paz con la ley y con su consciencia. Matar no siempre es cuestión de homicidios; tampoco se debe considerar un criminal porque alguna vez mató a un mosco. A veces uno agrede más a los demás con sus actos, con sus palabras e incluso con su intolerancia e incomprensión.

 

VI. No cometer actos impuros:

Hay quien piensa que un acto impuro es tener sexo. ¡Ni más faltaba! Este mandamiento no es para castos empedernidos. El precepto le apunta más a no ser infiel ni promiscuo y a no caer en las aberraciones que acompañan a muchos; las cuales involucran a niños, niñas, mujeres y hombres que son abusados sexualmente.

 

VII. No robar:

Las cuentas claras y el chocolate espeso; bonita frase para explicar este valioso precepto. Y es que tal vez no exista un mandamiento más claro que éste. No robar no tiene otro significado distinto al de no hurtarle nada a nadie. Usted roba cuando se queda con algo que no es suyo; es así de sencillo.


VIII. No mentir:

En este ítem alguien podría decir: “yo no miento, pero sí digo una que otra mentirilla piadosa”.

Creo que es criterio de cada quien; sin embargo, “mentir es mentir y punto”. Si se falta a la verdad, se falta a todo. En la vida la claridad y la honestidad son muy importantes; más allá de las consecuencias que estos valores nos traigan.

IX. No desear la mujer del prójimo:

La misma redacción del precepto resulta controversial, porque la mujer también desea al ‘hombre de la prójima’, por decirlo de alguna manera. Las cosas son distintas a como lo eran en los tiempos de Moisés. Lo que sí es claro es que, si alguien está bien con su pareja usted no tiene nada qué hacer en dicha relación. Dé un paso al costado.

X. No desear los bienes ajenos:

La cuestión aquí se circunscribe  a que no sea envidioso. No se amargue porque a los demás les vaya bien; el hecho de que a usted no le salgan las cosas como ha soñado, no significa que deba sufrir porque a otros sí les sonríe la vida.

Análisis de resultados:

... Si sacó 30 puntos: Muy pocos han logrado la calificación máxima. Sin embargo, si usted es uno de ellos, se podría decir que no sólo es una buena persona, sino que además es feliz.

... Si sacó entre 22 y 29 puntos: Aunque debe perfeccionar algunos detalles de su conducta, puede considerar que es un ser espiritualmente sano.

... Si sacó entre 11 y 21 puntos: Algo está fallando. Analice cuáles valores se le han perdido en el camino y redireccione un poco la forma de ver la vida.

... Si sacó menos de 10 puntos: Esto no es un asunto de religión; sin embargo, su forma de asumir la vida le puede traer nefastas consecuencias; unas que van más allá de lo material.

 

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