Publicidad
Publicidad
Lun Dic 5 2016
23ºC
Actualizado 03:11 pm

Desempleo ilustrado | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-07-19 05:00:00

Desempleo ilustrado

Desempleo ilustrado

La primera de ellas se convierte en un reto que deben enfrentar los docentes y el Estado: la baja calidad de la educación que se imparte en el bachillerato. El nivel de conocimiento de nuestros bachilleres deja qué desear. Si bien es cierto que a lo largo de los últimos 50 años se han implementado varias reformas al sistema de educación secundaria, buscando mejorarlo, necesario es decir que el norte de los profesores, padres de familia y estudiantes, no es la vida de trabajo del educando, sino  obtener un diploma que sirva de trampolín para entrar a la universidad.

Mucho se habla a favor del bachillerato enfocado hacia lo tecnológico, pero en los últimos 50 años el país ha caminado en otro sentido, dejando a la educación secundaria con énfasis en lo tecnológico a la deriva. Por eso hoy es extraño encontrar un colegio tecnológico. Mucho más se impulsó tal tipo de formación en el siglo XIX y en los primeros 50 años del siglo XX que en la segunda mitad de tal centuria y lo que va del siglo XXI. Esa es una debilidad de nuestra educación y debe enmendarse.

La baja calidad de la educación que se imparte en bachillerato se convierte en un lastre para las Universidades. A ellas están llegando muchos estudiantes con problemas de lectoescritura y deficiente formación en matemáticas. Eso es muy grave pues la universidad no puede suplir tales deficiencias.

Buena parte del problema es consecuencia de que las metas actuales son el bilingüismo y el ampliar la cobertura de la educación secundaria a todos los colombianos. No es que ello sea equivocado, pero requiere como complemento el enfocar las baterías al mejoramiento de la calidad de la educación secundaria.

Otro punto que inquieta es que darle educación superior a todos los colombianos no es suficiente. Ese problema lo ha vivido en forma dramática Cuba. Si se acentúa tal política y no se vuelve la mirada hacia las carreras técnicas y tecnológicas, estamos sentados sobre una bomba social de graves repercusiones pues no hay empleo para tantos profesionales que las universidades están graduando y ya la frustración de los nuevos profesionales y de sus familias es latente pues el sacrificio económico y el tiempo empleado en la formación académica son muy significativos y no hay plazas de empleo suficientes.

Y algo más: cuando finalmente el nuevo profesional logra ubicación laboral, la baja remuneración llama a escándalo, como se debatió en la pasada campaña electoral para Presidente de la República.

 

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad