Publicidad
Publicidad
Sáb Dic 3 2016
20ºC
Actualizado 07:35 pm

Las mujeres de la Independencia | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-07-19 05:00:00

Las mujeres de la Independencia

Las mujeres de la Independencia

Antonia Santos Plata, líder de una guerrilla que asusta al gobierno español, la guerrilla de Coromoro. Capturada el 3 de abril de 1819 y fusilada el 29 de julio: “a las diez y media de la mañana fue fusilada en la plaza del Socorro en medio de sus dos compañeros, Pascual Becerra e Isidro Bravo. Tenía Antonia Santos entre 30 y 35 años de edad, una belleza destrozada por las balas del ejército español comandado por Lucas González que después destrozó a Charalá,  sometida a tres días de saqueo por parte de las tropas realistas que iban a unirse a Barreiro en Tunja y esa batalla atrasó su llegada. Por eso dicen que otra cosa hubiera succedido con el ejército libertador si llega González con sus mil hombres disciplinados y veteranos junto a Barreiro?

Mercedes Ábrego en Ocaña, Policarpa Salavarrieta en Santa Fé de Bogotá, las cientos de mujeres que acompañaban al ejército libertador, las hilanderas, las tejedoras, las que cocinaban, las que amaban, las que bailaban en las marchas hacia una supuesta libertad, las que se disfrazaban de hombre para poder estar en la batalla (como la monja Alférez  que estuvo en la conquista del Perú y que Tomás Quince llevó a novela). Las mujeres boyacenses que entregaron a Bolívar sus hijos y después sus haberes, la mujer llanera, la cundinamarquesa y otras que apoyaban con sus oraciones a ese ejército lleno de pobreza que buscaba otro mundo.

Bárbara Forero de Nieto quien, dejando marido e hijos en Zipaquirá, huyó con Pedro Fermín de Vargas a quien durante 5 años acompañó. Las Ibáñez, Manuelita Sáenz, que cuando se encontró con Bolívar en Quito, ya tenía la Orden de Caballera del Sol que le impuso el general San Martín por su apoyo a la libertad del Perú.

Muchas participaron en esta guerra de independencia que al fin no fue como muchas o muchos soñaron. Después de esa guerra, vinieron otras más, por motivos diferentes, por caprichos, por  linderos, por política, por religión, por ambiciones de un general. Hicimos como los germanos de la guerra, un deporte que no termina o no lo quieren terminar.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad