Lea discurso completo de √Ālvaro Uribe V√©lez en instalaci√≥n del Congreso | Noticias de santander, colombia y el Mundo | Vanguardia.com
Publicidad
Mar Dic 12 2017
22ºC
Actualizado 05:20 pm

Lea discurso completo de √Ālvaro Uribe V√©lez en instalaci√≥n del Congreso | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-07-20 21:19:19

Lea discurso completo de √Ālvaro Uribe V√©lez en instalaci√≥n del Congreso

Un m√©dico norteamericano vino hace poco a Colombia con motivo del Foro Econ√≥mico Mundial. Era su primera visita y nos expres√≥ que estaba admirado porque el Pa√≠s es otro distinto frente a la imagen que antes asustaba su mente. Que dada la historia de violencia hab√≠a esperado encontrar una ciudadan√≠a amargada, con ce√Īo fruncido de rabia y los ojos inyectados de odio. Que se encontr√≥ frente a todo lo contrario: un pueblo alegre, lleno de energ√≠a y afectuoso. El comentario puso de presente el gran capital social de esta Naci√≥n.
Lea discurso completo de √Ālvaro Uribe V√©lez en instalaci√≥n del Congreso

Adem√°s del capital social, hemos tenido en la historia buenas pol√≠ticas p√ļblicas, liderazgos, gerencias, capacidad de trabajo. A principios del siglo XIX nuestro ingreso per c√°pita era igual al de Estados Unidos y al concluir la Segunda Guerra Mundial al de pa√≠ses del Milagro Asi√°tico. Entonces, ¬Ņpor qu√© no se ha dado suficiente prosperidad colectiva? Seguramente los estudiosos de la historia dar√°n sus an√°lisis. Como hombre p√ļblico he querido asomar un aporte a la conmemoraci√≥n de este Bicentenario: la violencia ha maltratado el camino de Colombia. En dos centurias de vida independiente, escasamente hemos contado con 47 a√Īos de paz.

La violencia que destruyó la Cultura Agustiniana nos dejó apenas vestigios de su prosperidad y ocurrió lo idéntico con la Cultura Chibcha.

El Movimiento de los Comuneros es un hito trascendente en la historia del Estado de Derecho, que a semejanza de la Carta Magna de Inglaterra, 600 a√Īos antes, busc√≥ radicar en la representaci√≥n popular la competencia para derramar impuestos y evitar as√≠ los abusos del Soberano. Las Capitulaciones de los Comuneros, en sus preocupaciones por esclavos e ind√≠genas, se constituyeron en un reconocimiento al car√°cter pluri√©tnico de la Naci√≥n. Pero los ideales de Manuela Beltr√°n, Juan Francisco Berbeo, Jos√© Antonio Gal√°n y sus compa√Īeros concluyeron con su asesinato.

A los pocos d√≠as del Grito de Independencia de aquel 20 de julio, el General Santander, quien apenas contaba 18 a√Īos, se enrol√≥ en un ej√©rcito, no para consolidar la Independencia sino para participar en el bando centralista del General Nari√Īo, de nuestra primera guerra civil, que enfrentaba al ej√©rcito descentralista de Tunja, liderado por don Camilo Torres. Despu√©s, Nari√Īo, en La Bagatela, se quejaba de ¬ďhaber descuidado el primer huevo de la independencia¬Ē. Con raz√≥n, porque nuestros propios enfrentamientos hicieron posible la sangrienta reconquista que extermin√≥ a los disc√≠pulos de Mutis llamados a construir una gran ilustraci√≥n.

Las dos revoluciones educativas de Santander y la de Bolívar no produjeron suficientes frutos por los enfrentamientos entre los nuestros; el exilio de Santander después del atentado contra Bolívar, el 25 de septiembre de 1828, y más adelante, la Guerra de los Supremos de Obando, que antes defendió las ideas laicas de Santander y ahora levantaba las armas en defensa de la educación religiosa, que fuera estimulada por Bolívar.

Los magnicidios de Uribe Uribe, Gait√°n, Gal√°n y √Ālvaro G√≥mez se anteceden por el asesinato de Arboleda en Berruecos. El 4 de junio de 1830, en la misma Cordillera hab√≠an matado a Sucre, el Mariscal predilecto del Libertador, quien al conocer la noticia del infortunio ve precipitar su hora final. Y antes, Padilla y Piar. Y el doloroso comienzo del fin de Miranda en los enfrentamientos con Bol√≠var, cuando juntos hab√≠an regresado de Europa para adelantar la emancipaci√≥n.

La Constitución de Rionegro nos puso a la vanguardia de la modernidad institucional, produjo presidentes de la talla de Murillo Toro, Aquileo Parra y Santos Acosta, precursor de la Universidad Nacional, pero apareció la violencia a frustrarlo todo con el estallido de 30 guerras civiles entre 1863 y 1886.

La reacci√≥n del temperamento Caribe contra el desorden y la violencia elige a N√ļ√Īez, primero, Presidente del Estado de Bol√≠var y, despu√©s, de la Naci√≥n entera. La historia rese√Īa siete a√Īos de paz que fueron de surgimientos industriales en la Costa y avance en el agro y la caficultura en la Regi√≥n Andina.

La guerra civil de 1895 se empata con la de los Mil D√≠as. Los pactos de paz que pusieron fin a esta √ļltima se dieron, al decir de Uribe Uribe, porque ¬ďlos fusiles destructores hab√≠an acabado la Naci√≥n y no quedaba por qu√© pelearse¬Ē.

Perdimos la joya con la separación de Panamá, protocolizada en acta de hermandad que no amenazó violencia, ni aquí había modo de resistirla. A la negativa nuestra para aprobar una concesión norteamericana para construir el Canal, los intereses económicos y la política del Gran Garrote del Presidente Roosevelt, habría que agregar entre las causas de esa independencia la política del Gran Descuido frente a Panamá, que demandaba un orden que nosotros no garantizábamos, porque nos agotaba nuestra propia violencia local.

En los a√Īos 1940 reaparece la violencia entre los partidos, que culmina a finales de los 50 con el Frente Nacional, liderado por los ex presidentes Alberto Lleras y Laureano G√≥mez. De inmediato llegan las guerrillas marxistas, que en el curso de los a√Īos hacen el tr√°nsito de la lucha violenta de clases, la proposici√≥n de la dictadura del proletariado y la combinaci√≥n de diferentes formas de lucha, a convertirse en mercenarios del narcotr√°fico. En medio de la amenaza, el Pa√≠s ampl√≠a la democracia con la elecci√≥n popular de alcaldes y gobernadores. Las guerrillas que la hab√≠an pedido la v√≠spera como condici√≥n de paz, la reciben como verdugos y asesinos de los mandatarios locales. Aparece la reacci√≥n igualmente cruel del paramilitarismo, y ambos culminan cooptados por el narcoterrorismo.

Las generaciones vivas desde los a√Īos 1940 no hemos tenido un d√≠a completo de paz.

Seguridad Democr√°tica Propusimos la Seguridad Democr√°tica en compa√Ī√≠a de la confianza inversionista y la cohesi√≥n social, como pilares de construcci√≥n de un sendero que acelere la prosperidad para las nuevas generaciones.

Cuando mi generaci√≥n era joven, el discurso pol√≠tico de seguridad generaba rechazo, porque se le consideraba un camino a la dictadura. Hoy, la gran mayor√≠a de compatriotas consideran la seguridad como ¬ďun valor democr√°tico y una fuente de recursos¬Ē.

Los ingresos fiscales para la seguridad han derivado de un impuesto al patrimonio de los sectores m√°s pudientes, que ha permitido que esta pol√≠tica no se adelante a expensas sino en compa√Ī√≠a de la ampliaci√≥n de las coberturas sociales.

La Seguridad Democr√°tica ha desmontado el paramilitarismo y ha recuperado el monopolio de las Fuerzas Armadas para combatir el crimen. Con la presencia de la Fuerza P√ļblica en todas las regiones se ha restablecido el monopolio de la justicia, que en muchos sitios era desplazada y usurpada por cabecillas terroristas.

Los ciudadanos no denunciaban o no reclamaban por temor o por encontrarlo in√ļtil. Hoy, bastante recuperada la confianza, se registran m√°s de 300 mil v√≠ctimas que tramitan sus reclamos. En los √ļltimos dos a√Īos se invierten 250 millones de d√≥lares en las primeras reparaciones administrativas. Ese esfuerzo ser√° √ļtil si con la seguridad se garantiza la m√°s importante de las reparaciones: el derecho a la No Repetici√≥n.

La Seguridad Democrática ha recuperado la descentralización. Los alcaldes han vuelto a gobernar en sus municipios y los gobernadores sienten más protección, no obstante la tragedia del secuestro y asesinato de Don Luis Francisco Cuéllar, Gobernador del Caquetá. Derrotar al terrorismo significa recuperar el respeto a la Ley, perdido por el asalto que se hizo a los recursos regionales de la salud, las regalías y el Sistema General de Participaciones, actualmente mejor protegidos por la Seguridad Democrática.

En nombre de la seguridad no se han suspendido las libertades; al contrario, se ha profundizado su goce efectivo.

Este proyecto de seguridad ha tenido crítica, doméstica e internacional, constructiva y, también, en ocasiones, destructiva. El Gobierno jamás cerró puertas y jamás renunció a la defensa afirmativa.

Para honra de Colombia, este proyecto de seguridad se ha regido por la legislación ordinaria y el respeto a las garantías individuales y a los derechos políticos, sin apelaciones a la restrictiva legislación marcial. Las ocho elecciones generales adelantadas durante esta administración han acreditado que la nuestra es una seguridad al servicio del pluralismo y la libertad.

En una sociedad democr√°tica la permanencia de la seguridad radica en la credibilidad popular, que a su vez se apoya en la eficacia y en la transparencia. Las violaciones de derechos humanos han sido denunciadas por los ciudadanos que han recuperado la confianza. El Gobierno y las Fuerzas Armadas no han dejado de sancionar un hecho fundamentado. Dimos la cara a todas las dificultades en esta materia, desde Guaitarilla, al inicio del Gobierno. Los Altos Mandos, el Ministro de Defensa y el Presidente han acudido a la televisi√≥n a recibir y a responder las quejas de los ciudadanos. Ninguna medida de protecci√≥n de derechos humanos ha sido ahorrada. Se ha reconocido a la justicia ordinaria la iniciativa para conocer los casos de personas abatidas por las fuerzas leg√≠timas. Bajo la direcci√≥n del Vicepresidente de la Rep√ļblica, doctor Francisco Santos, Colombia ha dado ejemplo al someterse al examen peri√≥dico universal de derechos humanos. Tambi√©n han proliferado las falsas denuncias utilizadas como artima√Īas para atentar contra la Seguridad Democr√°tica.

DDHHEn los √ļltimos 24 meses se ha presentado una notable disminuci√≥n de violaciones de derechos humanos. En 2009 hubo nueve denuncias que siguen en la Fiscal√≠a; en lo corrido de 2010, una. Solamente nos conformar√≠a poder decir que no hay un solo caso de violaci√≥n de derechos humanos.

De acuerdo con la Procuradur√≠a, en la actualidad se presenta la menor cantidad de quejas en materia de derechos humanos de los √ļltimos 15 a√Īos.

CONSUMOLa penetraci√≥n destructora del narcotr√°fico ha sido la principal causa de estas violaciones. Nuestra lucha ha sido por una Colombia ¬ďterritorio libre de drogas¬Ē. En el mundo muchos se equivocan al proponer la legalizaci√≥n para enfrentar el crimen involucrado en esta actividad. La legalizaci√≥n se dio hace tiempo con la permisividad sobre el consumo. El Pa√≠s lo vivi√≥ hasta ahora, cuando se aprob√≥ la Reforma Constitucional que introduce la rectificaci√≥n. La legalizaci√≥n del consumo aument√≥ el crimen, facilit√≥ involucrar a ni√Īos y adolescentes y ampli√≥ el mercado de un negocio criminal de exportaci√≥n a la oferta dom√©stica del microtr√°fico. Con la nueva orientaci√≥n, Colombia da un ejemplo.

Podemos ganar la batalla contra las drogas. Los avances así lo acreditan. Desde el ángulo ambiental es un imperativo para evitar la destrucción de la selva, cuya preservación es nuestra mayor contribución a la lucha contra el calentamiento global.

Nos hemos comprometido a proteger la selva y hemos originado el principio de remunerar para preservar. Por eso el programa de Familias Guardabosques incorporó 114 mil familias que abandonaron los cultivos ilícitos y se enrolaron en la protección remunerada del bosque.

Ha sido fundamental el apoyo de los Estados Unidos en la lucha contra el narcoterrorismo. Primero el Plan Colombia y ahora el Acuerdo de Seguridad, cuyo texto hemos publicado con incurable buena fe.

El narcoterrorismo es amenaza para nosotros y para los vecinos. Un punto medular e irrenunciable de nuestra política exterior ha sido la observancia de las normas internacionales en la lucha contra el terrorismo. Nuestra Patria es una democracia respetable, que tiene la autoridad moral para manifestar ese requerimiento.

Hemos pedido cooperación. Hoy también la ofrecemos.

Para hablar sinceramente de hermandad no puede haber criminales de por medio.

La historia de violencia, el futuro de prosperidad, la tragedia del poder de grupos criminales son elementos que concluyen la necesidad de la unidad entre la Constitución, las Fuerzas Armadas y el Pueblo. Invito a mis compatriotas a rodear a los soldados y policías de la Patria. Ellos requieren nuestra colaboración y apoyo; además lo merecen por su heroísmo al exponer su vida y su integridad, y por su coraje para reconocer errores, sancionar, corregir y mejorar.

Los logros técnicos y científicos de las Fuerzas Armadas abren grandes posibilidades de contribución al progreso civil y comercial de la industria aeronáutica y la navegación. Los ingenieros militares tienen a su cargo la ejecución de grandes proyectos viales. Es creciente el pedido internacional para que nuestros policías den capacitación en tareas contra el narcotráfico y el secuestro.

Tantos operativos como ¬ĎJaque¬í y ¬ĎCamale√≥n¬í hablan del profesionalismo de nuestras Fuerzas Armadas.

Vamos ganando la seguridad, pero falta un largo recorrido para consolidarla. Ej CELULAR Algunos a√Īos atr√°s los colombianos, acongojados por masacres, carros bomba y secuestros colectivos, nos sum√≠amos en el dolor sin reacci√≥n. Hoy, el hurto callejero de un celular prende las alarmas. Este es un buen indicativo: la ciudadan√≠a se rebela contra el mayor y el menor de los delitos. Con la seguridad est√° ocurriendo algo semejante a las necesidades b√°sicas: se asciende por una escalera en la cual no se acepta retroceder. El reto es enorme en la ruralidad y en la Colombia urbana. Una comunidad de pie contra el delito es el mejor seguro para no claudicar en seguridad.

La justicia En nuestro Gobierno se culminó la introducción del sistema penal acusatorio, se actualizaron los códigos y se adoptó la ley estatutaria de la justicia.

Días antes de la elección presidencial se instauró el arancel judicial, para contribuir a financiar la justicia, y una legislación de descongestión.

Al inicio y al final del Gobierno se expidieron sendas normas para agilizar los procesos de extinci√≥n de dominio; la √ļltima define que basta con la notificaci√≥n por edicto y elimina la notificaci√≥n personal, garant√≠a convertida en expediente dilatorio por parte del crimen.

El presupuesto de la justicia aumentó en un 53 por ciento en pesos reales. Por primera vez la Corte Suprema de Justicia ha contado con su propio equipo de investigación; hay un notable avance en conectividad y hemos logrado financiar actualizaciones de sueldos de magistrados, fiscales, jueces y personal administrativo.

Como en todas las √°reas, queda enorme tarea pendiente. No obstante que se aprob√≥ la Ley 1142 para restringir la excarcelaci√≥n en casos de delitos y delincuentes peligrosos, muchos contin√ļan en la calle o en la casa. La calificaci√≥n discrecional de la peligrosidad del sujeto por parte del juez debe ser limitada por normas expl√≠citas y penas que proh√≠ban el beneficio, que en nuestras ciudades ha hecho tanto da√Īo.

A la Ley de Justicia, Paz y Reparación hay que darle tiempo para que madure. Más de 53.000 integrantes de grupos terroristas desmovilizados es una cifra asombrosa. De acuerdo con la Fiscalía, se han esclarecido 25.177 hechos criminales, cuya confesión está concluida y permitió relacionar 30.167 víctimas. Se han exhumado 2.719 fosas.

Este Gobierno ha tenido toda la firmeza contra el crimen y toda la generosidad frente a la desmovilizaci√≥n. Los grupos terroristas que persisten deben saber que son culpables de delitos atroces, que no pueden esperar amnist√≠as ni indultos ni licencias para eludir la Constituci√≥n y participar en los altos cargos del Estado. En el derecho contempor√°neo el √ļnico incentivo que se puede ofrecer es una sentencia reducida, condicionada a la verdad y a la reparaci√≥n.

Se realizó una cuantiosa inversión en once nuevas cárceles que devuelven la dignidad al recluso y reducen el hacinamiento al 4.6 por ciento.

Hemos multiplicado por veinte el presupuesto para desplazados. Adem√°s, se introdujo en el marco fiscal el plan financiero para reivindicarlos. Los avances mayores se han dado en educaci√≥n, salud y nutrici√≥n; los retrasos, en vivienda y acceso a tierras. La nueva norma que agiliza a√ļn m√°s los procesos de extinci√≥n de dominio debe acelerar la recuperaci√≥n de tierras. Se dieron procesos ejemplarizantes de restituci√≥n del derecho de dominio como en Jiguamiand√≥ y Curvarad√≥, en el Choc√≥. Hemos creado enlaces de confianza de las Fuerzas Armadas con las comunidades para que las operaciones contra el crimen no las desplacen. Para entender las nuevas reglas de medici√≥n del proceso, basta saber que en 2008 se atendi√≥ a m√°s de 150.000 personas que afirmaron haber sufrido el desplazamiento entre los a√Īos 1950 y 1980.

Recientemente, la Organizaci√≥n Internacional del Trabajo excluy√≥ a Colombia de la lista de pa√≠ses sancionados por maltrato a los trabajadores. Esto se debe a los esfuerzos para protegerlos y evitar la impunidad de los asesinos. En el Gobierno pasamos de dos a m√°s de doscientas sentencias condenatorias, con un n√ļmero similar de convictos en la c√°rcel.

La Seguridad Democr√°tica ha protegido de manera directa y eficaz a un n√ļmero aproximado de diez mil ciudadanos, de los cuales cerca de dos mil son l√≠deres sindicales.

Inversi√≥n Cuando yo era joven, el discurso pol√≠tico alrededor del tema social no asignaba mayor importancia a las fuentes de recursos para financiarlo. Hoy es creciente el n√ļmero de compatriotas que reconoce la necesidad de una alta tasa de inversi√≥n para resolver los problemas sociales.

La seguridad y la inversi√≥n son medios, y la cohesi√≥n social, el fin √ļltimo que valida las dos primeras.

La inversión tiene que ser honesta en las relaciones con el Estado y los particulares; solidaria con el bienestar de la comunidad, por ejemplo, en temas de medio ambiente; fraterna en las relaciones laborales por oposición al capitalismo salvaje y al odio de clases, y basada en el principio de que el capital es un factor de creación de riqueza social y no de especulación.

La inversión necesita tiempo para producir sus efectos en superación de pobreza y construcción de equidad.

La inversi√≥n extranjera se ha multiplicado por cinco y ha dejado de ser ocasional para convertirse en permanente. La tasa total de inversi√≥n ha pasado del 15 por ciento a m√°s del 25 por ciento del PIB. El a√Īo pasado en plena crisis, fue la m√°s alta de Am√©rica Latina con 25,8 por ciento del PIB. El volumen de inversiones que se anuncia para el Pa√≠s es inmenso.

No hay duda, Colombia está de moda. Ya no se menciona el Estado fallido, sino la Nación con inmediatas condiciones para superar dificultades y ser promisoria.

Hemos empezado a avanzar en los diferentes escalafones de competitividad, pero es necesario introducir ajustes a√Īo tras a√Īo y regi√≥n tras regi√≥n.

Ojalá América Latina despeje los nubarrones que quieren eliminar la inversión privada y detener el progreso en calidad de vida de los pueblos. La caída del Muro de Berlín y del Imperio Soviético, así como la transición china todavía no tienen el veredicto contundente de la historia, pero fue claro que esos fenómenos detonaron por atrasos de calidad de vida percibidos por los pueblos.

Anular la inversión privada es anular la creatividad, aperezar la laboriosidad, dilapidar la investigación.

En la región hay gobiernos abiertamente opuestos a la inversión, otros que no la restringen y tampoco la defienden, algunos que la permiten para favorecer amigos y la expropian para sancionar adversarios. Nuestro Gobierno ha promovido la inversión con responsabilidad social, la defiende y tiene frente a ella una aproximación institucional, no personal.

Hemos avanzado en reformas constitucionales y legales para promover la inversión, que se mejoren y complementen, ojalá no se deroguen.

A pesar de la crisis pudimos lograr una notable reducción del porcentaje de endeudamiento y hoy somos menos vulnerables a los choques externos de la economía, porque alrededor del 70 por ciento de nuestra deuda está contraída en nuestra moneda.

Habríamos querido mantener el déficit del Gobierno Central en el 2.34 por ciento del PIB de 2008, pero la necesidad de defender la economía frente a las crisis internacional y con Venezuela nos obligaron a elevarlo al 4.5 por ciento del PIB. El esfuerzo valió la pena, porque cumplimos con el aumento definido de transferencias a las regiones; evitamos una caída de la economía; impedimos la destrucción de empleos y que el desempleo fuera mayor; redujimos la pobreza, que en América Latina aumentó; mejoramos levemente el Coeficiente Gini de distribución del ingreso, y a diferencia de crisis anteriores, siguieron creciendo las cotizaciones a la seguridad social y las coberturas escolar y universitaria.

Hemos iniciado la introducción de la Regla Fiscal para que en el período de recuperación, el crecimiento dependa más del sector privado y se permita un alivio correlativo de las cuentas fiscales.

Las regalías territoriales pasaron en nuestro Gobierno de 1.9 billones a 6 billones y se proyectan a 12 billones. Eliminamos la Comisión de Regalías, se terminaron los contratos de interventorías que no mostraron eficacia contra la corrupción y se sustituyeron por las Auditorías Visibles de Planeación Nacional. No tuvimos éxito con los diferentes proyectos para aprobar una regla exigente de ahorro de regalías. Los pronósticos de crecimiento de este rubro hacen inaplazable una nueva norma de ahorro, que le permita al Gobierno atender regiones no productoras y llevar adelante la positiva propuesta del Presidente Juan Manuel Santos de dedicar un 10 por ciento a la investigación y la tecnología.

Pensamos que en las condiciones actuales, la deducci√≥n del 30 por ciento como incentivo a las nuevas inversiones no se requiere en miner√≠a, petr√≥leo e hidrocarburos. Este ajuste tambi√©n puede ayudar al fisco en los a√Īos que vienen.

De haber perdido la autosuficiencia en combustibles líquidos, como se pronosticó, estaríamos produciendo menos de 234.000 barriles por día. Sin embargo, estamos casi en 900 mil y las escalas a la vista son de un millón y 1.5 millones.

Los estímulos tributarios y los pactos de estabilidad han sido tan positivos que ya nos empiezan a considerar un destino destacado de inversión.

La situación fiscal es difícil pero el contexto es bueno: no hubo comportamiento negativo en la crisis; se ha anticipado la recuperación de la economía; la inversión es alta; 464 entidades del Estado fueron reformadas y están libres de politiquería, con un ahorro fiscal de 25 billones; con abnegación el pueblo asimiló el alza en los precios de gasolina y Acpm que nos permite entregar el Gobierno sin ese subsidio regresivo que estaría costando seis billones anuales.

El Banco de la Rep√ļblica, la Seguridad Democr√°tica y los est√≠mulos al campo han construido una ruta de inflaci√≥n baja, que facilita tasas reducidas de inter√©s y cr√©ditos de m√°s largo plazo.

Aunque todavía no tenemos grado de inversión, nuestra deuda es menos costosa que la de países vecinos que sí lo tienen.

Empleo En el Gobierno que termina han sido creados más de tres millones de nuevos empleos, con crecimientos del 50 por ciento en afiliaciones a Régimen Contributivo de salud, 61 por ciento a riesgos profesionales y 46 por ciento a pensiones.

Estimamos que un reto próximo es acelerar la afiliación a pensiones y proteger con un ingreso a los trabajadores pobres que lleguen sin pensión a la edad de retiro. Creamos el marco constitucional y legal para hacerlo, se cuenta con los primeros recursos en el Fondo de Solidaridad y se demandará un esfuerzo fiscal en el mediano plazo.

Los crecimientos de cotizaciones al Sena y al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, en los que ha influido la reforma que trajo la planilla √ļnica de declaraci√≥n y pago, adem√°s de la reorientaci√≥n de las entidades, han permitido multiplicar sus coberturas por siete en el primer caso y por tres en el segundo.

Queda pendiente el formulario √ļnico de afiliaci√≥n a todas las entidades de seguridad social, que est√° en implementaci√≥n.

En las Cajas de Compensaci√≥n Familiar, las empresas afiliadas crecieron en 92.7 por ciento, los trabajadores afiliados en 67.2 por ciento y la poblaci√≥n beneficiaria en 50.3 por ciento. Esto denota un aumento considerable de peque√Īas empresas.

Las Cajas de Compensación son un gran instrumento de política social. Han adelantado fusiones que ganan en economías de escala. Pueden dar más amplios resultados en microcrédito y aumentar transferencias a la salud.

El desempleo había bajado al 10.7 por ciento, la crisis lo subió al 12 por ciento.

En el √ļltimo a√Īo y medio no se destruy√≥ empleo, pero la desaceleraci√≥n del ritmo de creaci√≥n y el aumento de la tasa de participaci√≥n determinaron el aumento del desempleo. Esta tendencia ya parece haberse estancado, como se ha visto con una ca√≠da de medio punto en las grandes ciudades.

Entre 2003 y 2007 se aceleró el crecimiento de la economía y se redujeron en la misma proporción el desempleo y la pobreza, lo que demuestra la relación entre estas variables.

El desempleo no depende de nuevas reformas laborales que quiten beneficios a los trabajadores o atraviesen obstáculos a los empleadores. La legislación ofrece garantías de estabilidad a los trabajadores y de flexibilidad a los empleadores.

Una consultor√≠a internacional ha revelado que nuestras normas laborales son competitivas, a pesar de que la seguridad social es costosa. Se debe tener en cuenta que existen agencias de empleo temporal, cooperativas de trabajo asociado que ahora no pueden legalmente eludir los pagos a la seguridad social ni ser intermediarios laborales; contrato de aprendizaje reformado con un espacio indefinido para vincular aprendices voluntarios y pago gradual de parafiscales para nuevas peque√Īas empresas.

También existen facilidades para el contrato sindical, a fin de estimular que las empresas contraten tareas de tercerización con las organizaciones de los trabajadores. Esto anima la mayor fraternidad empresarial y la transición del sindicalismo reivindicatorio al de participación, donde los primeros pongan más atención en la calidad de vida de los trabajadores, y los segundos, más interés en la sostenibilidad competitiva de las empresas.

El empleo, el emprendimiento, la reducción de la pobreza y la construcción de equidad dependen de un horizonte de prosperidad determinado por el crecimiento con fraternidad.

Dentro del triángulo de la confianza, en cuyos vértices se ubican la seguridad, la inversión y la cohesión social, el Gobierno que termina ha marcado el primer bosquejo para ese rumbo de prosperidad, empleo y emprendimiento, integrado por seis elementos, a saber: seguridad, inversión, acceso a mercados, innovación productiva, revolución educativa e infraestructura.

La seguridad es una fuente de recursos; en su ausencia, la economía no atrae inversión.

La toma de decisiones de inversión tiene en cuenta la existencia de un mercado interno en ampliación y la voluntad de acceder a los mercados internacionales. En consecuencia, tiene que ser inversión competitiva, que obliga a reconocer que el empleo no es posible al costo de frenar el progreso tecnológico. De aquí se deduce que los mejores estímulos al empleo son aquellos que fomentan la inversión.

Se ha trabajado con toda diligencia para acceder a mercados, para que 46 millones de compatriotas puedan aspirar a llegar con sus bienes y servicios a todos los mercados del mundo.

Resaltamos la hermandad de Canadá que recientemente ratificó el tratado bilateral de comercio.

En las √ļltimas semanas se han suscrito acuerdos con la Uni√≥n Europea; con Corea, para protecci√≥n de inversiones, y con China, que reconoce a Colombia como destino tur√≠stico. Est√° pr√≥xima a concluir la negociaci√≥n con Jap√≥n, para promoci√≥n de inversiones. Pasamos de 5 a 47 pa√≠ses con acuerdos comerciales.

Los nuevos tratados de comercio responden al criterio social de la globalización, que debe incluir el respeto a los derechos de los trabajadores, a los derechos humanos y a la protección del medio ambiente.

Los padres de la Comunidad Andina nunca la concibieron para encerrarse, sino para integrarse unidos al mundo.

Para tener √©xito en los mercados se requiere innovaci√≥n productiva, lo cual ha inspirado nuestro programa de concertar con el sector privado para agregar valor a la producci√≥n tradicional y desarrollar los nuevos sectores en los cuales Colombia pueda ser un ¬ďjugador de talla mundial¬Ē.

El nuestro es un país promisorio en biocombustibles, ya una realidad; en energías alternativas; en turismo ambiental y de salud. De las 80 zonas francas en instalación, hay 7 para salud. Tenemos grandes posibilidades en producción de medicamentos y cosmética a partir de productos naturales, en software y en centros internacionales de contacto de avanzada tecnología, que muestran un desarrollo ejemplar en la ciudad de Manizales.

La innovación productiva requiere una revolución educativa permanente, que comentaremos más adelante.

Hemos puesto pilotes para avanzar en el desatraso de infraestructura. Ten√≠amos algo m√°s de 50 kil√≥metros de doble calzada, llegamos a mil. Los contratos y concesiones en ejecuci√≥n hacen posible agregar 300 nuevos kil√≥metros por a√Īo. Los puertos han respondido a los est√≠mulos con una formidable modernizaci√≥n.

Con las obras en curso, el aeropuerto de Bogot√° ser√° de nuevo El Dorado.

Emprendimos con éxito la modalidad de concesiones grupales de aeropuertos. Se avanzó en la recuperación de la capacidad de carga de los ferrocarriles.

Se advierte el despegue de los Planes Departamentales de Agua que aseguran recursos, evitan discriminaciones contra municipios y los agrupan a todos en el ente departamental, para una mejor operación de la descentralización.

La confianza permite que hoy se est√©n instalando m√°s de 4 millones de kilovatios de energ√≠a sin comprometer al fisco ni arriesgar el endeudamiento p√ļblico.

Estamos en la vanguardia internacional en la construcción de sistemas de transporte masivo. Además de triplicar el Transmilenio de Bogotá y construir los equivalentes en varias ciudades, algunos están para concluirse y otros para empezar obras, debidamente financiados.

Anoche, el Consejo Nacional de Pol√≠tica Econ√≥mica y Social aprob√≥ para Bogot√° y Cundinamarca los sistemas de Metro, Tren de Cercan√≠as y nuevas l√≠neas de Transmilenio. Para este efecto se apropian partidas por 340 mil millones anuales durante 17 a√Īos, de los cuales 40 mil millones son para el Tren de Cercan√≠as y 300 mil millones para lo concerniente a Bogot√°.

Se construyeron obras esenciales de defensa en el río Magdalena y en La Mojana. Está en ejecución el contrato para el Canal del Dique.

El T√ļnel de la L√≠nea pas√≥ de la frustraci√≥n a la realidad. Ojal√° se denomine el T√ļnel del Segundo Centenario, para que al cruzarlo, las nuevas generaciones se comprometan en el tr√°nsito de la oscuridad de la violencia a la luz de la seguridad.

Pavimentar ocho mil kil√≥metros es nada frente a 160 mil que suma nuestra red de carreteras, y es menos la comparaci√≥n entre nuestro esfuerzo en v√≠as secundarias y terciarias, frente a su longitud de 130 mil kil√≥metros. Para estas √ļltimas, es imprescindible buscar alternativas de costos asequibles para su mejoramiento.

Un reto gigante y pendiente es la protección del Litoral Caribe y del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, para contener la amenaza de la erosión.

La infraestructura en ejecuci√≥n ha sido contratada con transparencia, participaci√≥n ciudadana en prepliegos y discusiones en audiencias p√ļblicas.

El valor de Ecopetrol, aumentado en ocho veces, trae la oportunidad al nuevo Gobierno y a ustedes, distinguidos miembros del Congreso, de considerar la enajenaci√≥n de un peque√Īo porcentaje para financiar otro esca√Īo en infraestructura de competitividad.

Logramos un avance sustancial en tres distritos de riego reclamados durante d√©cadas: Rancher√≠a, en La Guajira; el Tri√°ngulo del Sur, en el Tolima, y Tesalia Paicol, en el Huila. La Ley Agro Ingreso Seguro ha financiado innumerable cantidad de peque√Īos distritos para el campesinado en varios departamentos.

Cohesión social La revolución educativa es necesaria en la seguridad, la inversión y encabeza la política específica de cohesión social.

Durante 100 a√Īos hubo 120 ministros de educaci√≥n. Hemos contado con una Ministra y un equipo de excelencia, con estabilidad y protegidos frente a las vicisitudes de la pol√≠tica, como ha sido la norma de buscar a los mejores y no a los recomendados.

Si bien con el ICBF dejamos una casi plena cobertura en nutrici√≥n infantil, apenas logramos empezar la escolaridad de primera infancia para los sectores pobres. Incorporamos 650.000 ni√Īitos, pero se necesitan 2.400.000 cupos.

En educaci√≥n b√°sica y media, las coberturas brutas pasaron del 80 por ciento al ciento por ciento y del 57 por ciento al 80 por ciento, respectivamente. Gradu√°bamos 424 mil bachilleres y este a√Īo se graduar√°n m√°s de 700 mil.

En el propósito de que todos los bachilleres salgan motivados para la universidad y el emprendimiento se han integrado con el nivel técnico del Sena y otras entidades más de 600 mil estudiantes de bachillerato.

El concurso de profesores, el nuevo escalafón que ya ha vinculado a cerca de 60 mil de ellos, las Pruebas Saber y las nuevas herramientas pedagógicas, perfilan una tendencia de mejoramiento de calidad.

La cobertura universitaria ha pasado de menos de un mill√≥n de estudiantes a cerca de un mill√≥n 700 mil, n√ļmero que incluye la formaci√≥n titulada de nivel t√©cnico y tecnol√≥gico. En t√©rminos relativos, la cobertura pas√≥ del 22 por ciento a cerca del 36 por ciento. Confiamos en que en los pr√≥ximos a√Īos Colombia pueda nivelarse con los pa√≠ses industrializados con coberturas del 50 por ciento.

El aumento del profesorado con maestría y doctorado, las pruebas para los egresados universitarios, el observatorio de su suerte laboral y de emprendimiento, la conectividad y el apoyo virtual a la educación, auguran un notable mejoramiento en la calidad.

Colombia es líder en pruebas domésticas de calidad educativa y en someter a sus estudiantes a competencias con alumnos de países desarrollados.

Reconocemos carencias de infraestructura, que ha sido desbordada por la cobertura, no obstante los colegios de primer√≠sima calidad concluidos y en construcci√≥n. Y aunque se ha dado un salto inmenso en conectividad, que llega con banda ancha al 80 por ciento de la matr√≠cula en los colegios p√ļblicos, todav√≠a hay severos desequilibrios regionales.

El Icetex, una de las 464 entidades reformadas, ha pasado de 60 mil usuarios de cr√©dito a m√°s de 300 mil, cuyas solicitudes se tramitan por Internet, a trav√©s de las universidades y sin necesidad de recomendaci√≥n pol√≠tica. Tambi√©n introdujo un programa, todav√≠a peque√Īo, de subsidios de manutenci√≥n.

El Sena ha adelantado una verdadera revolución. Sustituyó la politiquería por la meritocracia y ha multiplicado por siete la formación vocacional y por más de diez la matrícula en programas titulados del nivel técnico y tecnológico.

Ense√Īa ingl√©s a un mill√≥n de estudiantes a trav√©s de Internet, programa que se ver√° fortalecido por el cable submarino entre Tol√ļ y San Andr√©s, donde un nutrido n√ļmero de ciudadanos son profesores de la materia. Con el cable se aspira a convertir al Archipi√©lago en una potencia en inform√°tica e inducir una gran tendencia de turismo de aprendizaje.

El Sena ha instruido en formación productiva a más de 160 mil integrantes de las Fuerzas Armadas.

La posibilidad del acceso posterior al grado de educación superior ha animado a los jóvenes a escoger inicialmente programas tecnológicos.

Otra transformación ha ocurrido en Colciencias, que hemos integrado al Consejo de Ministros. A pesar de las restricciones fiscales, tiene un presupuesto récord.

Ha habido s√≥lidos apoyos a la educaci√≥n como: -Los aumentos de coberturas alimentarias del ICBF, que en solo restaurantes escolares creci√≥ de 2.8 millones de beneficiarios a m√°s de 4.1 millones y de 122 a 180 d√≠as de atenci√≥n, introdujo el programa de desayunos infantiles para 1.7 millones de ni√Īos, mejor√≥ los apoyos a las madres de los hogares comunitarios, ha llegado a los lugares de m√°s dif√≠cil acceso y ha ejecutado dos mil obras de mejoramiento y construcci√≥n de hogares y jardines de primera infancia; -Los recursos para la gratuidad que forman parte del aumento de transferencias; -Los colegios de excelencia en asentamientos de compatriotas pobres; -La conectividad y Familias en Acci√≥n, entre otros.

Hemos pasado de 320 mil Familias en Acción a más de 2.6 millones que hoy reciben sus pagos; ya se han graduado hijos de 300 mil familias. Deberíamos llegar a cuatro millones de hogares para cubrir la totalidad de los más pobres. En la medida en que este programa garantiza el ciclo educativo de los hijos, hace posible que la pobreza no se herede y por ende se constituye en una política social estructural.

El aseguramiento en salud está próximo a ser universal. Hemos pasado de 23 a 43 millones de ciudadanos con este servicio.

Creemos que en los pr√≥ximos a√Īos, cuatro millones de afiliados al R√©gimen Subsidiado se podr√≠an trasladar al Contributivo.

La depuración de las EPS, la posibilidad de acceso virtual de los ciudadanos a la Superintendencia y los mecanismos de agilización de pagos deben contribuir al mejoramiento del servicio.

No hemos cerrado un solo hospital y reformamos 243. Ojal√° no recaigan en politiquer√≠a. Se transformaron todas las cl√≠nicas del Instituto de Seguros Sociales (ISS), que pasaron del desgre√Īo administrativo a la eficiencia social. Tambi√©n se reformaron en esta entidad las empresas de pensiones, riesgos profesionales y su EPS, que gastaba en funcionamiento el 28 por ciento de los ingresos; la Nueva EPS gasta solamente el 9 por ciento. Se suprimi√≥ a Cajanal y se reform√≥ a Caprecom.

La reciente Ley de aumento de recursos para la salud ayuda mucho. Sin embargo, el sostenimiento de la plena cobertura, el pago del extra POS y la elevaci√≥n de los servicios del R√©gimen Subsidiado al nivel del R√©gimen Contributivo demandar√°n adicionales recursos. Es necesario que el Presupuesto General de la Naci√≥n contin√ļe destinando partidas para estos efectos, lo que ser√° menos dif√≠cil al descargarse de los costosos subsidios anuales que sosten√≠an la ineficiencia de cl√≠nicas del Seguro Social y otras entidades reformadas.

La Reforma Constitucional sobre el Sistema General de Participaciones introdujo una norma de intervención para protección de recursos y usuarios. El Gobierno la ha utilizado con éxito en varios departamentos en los temas de salud y educación. La defensa de estos recursos da legitimidad y seguridad a la descentralización.

El Pa√≠s pas√≥ de construir 51.000 viviendas por a√Īo a 141.567. Pero el salto no es suficiente. En el √ļltimo per√≠odo se financiaron m√°s de 90.000 cr√©ditos con tasa subsidiada de inter√©s. La norma de los macroproyectos permiti√≥ el despegue de 10 proyectos de gran tama√Īo y calidad. En los pocos d√≠as que restan esperamos expedir el decreto que regule macroproyectos con el consentimiento de los alcaldes y concejales para atender la sentencia de inexequibilidad que anul√≥ el art√≠culo legal sobre la materia.

Se sanearon 300 mil predios y 242 mil títulos de vivienda social.

Gracias a la simplificación de trámites de vivienda, Colombia avanzó 12 puestos y se situó en el lugar 32 entre 183 países calificados por el Banco Mundial.

Anotamos que hace falta un gran esfuerzo en las ciudades para impulsar la renovación urbana y evitar que los crecimientos se basen en la ampliación de los perímetros, con el consiguiente costo en afectación de suelos agrícolas, extensión de redes de servicios y sistemas de transporte.

Una de las entidades que más afecto genera en la ciudadanía es la Dirección de Gestión del Riesgo, antes, de Prevención y Atención de Desastres del Ministerio del Interior y de Justicia. Siempre ha llegado de manera solícita a apoyar a los damnificados de las tragedias naturales.

Le asignamos toda la importancia al microcr√©dito por intermedio del sistema del Banco de las Oportunidades. Con la participaci√≥n de la banca p√ļblica, privada, de primero y segundo piso, de los fondos estatales y mixtos de garant√≠as, los recursos de redescuento de Bancoldex, los corresponsales no bancarios, fueron desembolsados 7.5 millones de microcr√©ditos, entre ellos a 1.7 millones de familias que por primera vez recibieron un cr√©dito institucional. La cartera del microcr√©dito representaba el 1.5 por ciento de la cartera total y ahora est√° en el 6.5 por ciento. En t√©rminos absolutos, esa cartera val√≠a 732 mil millones de pesos y ha subido a m√°s de 8 billones de pesos. La bancarizaci√≥n, que sigue siendo baja, subi√≥ del 37 al 57 por ciento de la poblaci√≥n. Aqu√≠ hay una magn√≠fica herramienta de formalizaci√≥n de la econom√≠a.

Las comunidades campesinas, entre titulaciones y tierras entregadas, recibieron en este Gobierno 4.800.164 hectáreas. Las principales fuentes fueron: compra directa a través de convocatorias, traslados de la Dirección Nacional de Estupefacientes, Fondo Nacional Agrario, Titulación, Adquisiciones de Familias Guardabosques y tituladas a resguardos indígenas.

Las reformas a la Ley de Extinción de Dominio y la adopción de mecanismos institucionales y más transparentes para administrar estos bienes, con la transformación de la Dirección de Estupefacientes y la creación de la nueva entidad, SAE, al estilo de CISA, auguran una aceleración del ritmo de recuperación de tierras apropiadas ilícitamente por el narcoterrorismo y la corrupción.

Hay un alivio: en todas las regiones se siente que el narcoterrorismo teme entrar a adquirir tierras o a presionar a los leg√≠timos due√Īos, gracias a la Seguridad Democr√°tica y a las reformas a la extinci√≥n de dominio.

Hemos dado todos los apoyos posibles al campo, pero tambi√©n hemos gravado la propiedad inmobiliaria: en 2002, las tierras rurales ten√≠an un aval√ļo catastral de 32 billones que ha alcanzado la suma de 76 billones. Sin embargo, hay que tener el buen cuidado de no gravar la unidad productiva como activo de especulaci√≥n, a lo cual acostumbr√≥ el narcoterrorismo.

Las √°reas sembradas se incrementaron en un 25 ciento, al pasar de 4 millones de hect√°reas a 5 millones.

Colombia ha reducido la pobreza durante estos a√Īos en cerca de 2 millones de personas, sin considerar el efecto de los apoyos de pol√≠tica social, y en cerca de 4 millones cuando se incluye el impacto del gasto social en el bienestar real de las familias.

En el mismo per√≠odo, el n√ļmero de personas que no son pobres ha aumentado en cerca de 6 millones e, incorporando la incidencia de la pol√≠tica social, en m√°s de 8 millones.

Hay diferentes maneras de medir la pobreza y los esfuerzos que se hacen para superarla. En todas se registra mejor√≠a. Es pertinente introducir los siguientes comentarios: -Debido a la crisis de fin de siglo, Colombia se demor√≥ hasta 2005 para recuperar el ingreso real por habitante que ten√≠a en 1997; -Teniendo en cuenta solamente el ingreso propio de las familias, la pobreza a 2009 se redujo en 8 por ciento y la extrema, en 3.3 por ciento. Esta reducci√≥n se debe acelerar este a√Īo gracias a la recuperaci√≥n.

-Los expertos reconocen que la l√≠nea de ingreso que se exige en Colombia es bastante alta en la comparaci√≥n internacional, lo cual incide en que por esta metodolog√≠a la pobreza por ingreso todav√≠a aparezca en el 45 por ciento; -La Cepal registra que entre los a√Īos 2000 y 2008 el gasto p√ļblico social por habitante creci√≥ un 45 por ciento real. Este esfuerzo de Colombia, que se redobl√≥ en 2009 en medio de la crisis, es muy superior al promedio de pa√≠ses con ingreso equivalente e incluso a pa√≠ses con ingreso mayor; -Los programas sociales cubren cerca del 60 por ciento del d√©ficit de ingreso de las familias pobres. En 2002 ese porcentaje era significativamente inferior; -Los expertos consideran que el gasto social reduce la pobreza en 15 puntos y su focalizaci√≥n en los m√°s pobres contribuye a construir equidad y a mejorar la distribuci√≥n del ingreso; - Teniendo en cuenta lo anterior, la pol√≠tica social reduce la pobreza medida por ingreso del 45 por ciento al 30 por ciento aproximadamente; - Pero la pobreza no es solo la ausencia de ingresos. El √ćndice Multidimensional de Pobreza que acaba de lanzar el Oxford Poverty and Human Development Initiative, y que examina 10 dimensiones de educaci√≥n, salud y est√°ndar de vida, se√Īala en un reciente informe que la pobreza en Colombia es del 9 por ciento. En Brasil, por ejemplo, con 35 por ciento m√°s de ingreso, este registro de pobreza es del 8.5 por ciento; -Gracias al esfuerzo en pol√≠tica social, la pobreza, entendida como un fen√≥meno multidimensional, es menor que lo que podr√≠a corresponder al ingreso colombiano; -Al aplicar la metodolog√≠a de Oxford, el Departamento Nacional de Planeaci√≥n concluye que entre 2003 y 2008 la pobreza disminuy√≥ en 3.9 millones de personas; -Una medida multidimensional de equidad es el √ćndice de Oportunidades Humanas del Banco Mundial. En t√©rminos de igualdad de acceso de los ni√Īos a la educaci√≥n y los servicios b√°sicos, el pa√≠s ha pasado de menos del 70 por ciento hace 10 a√Īos, al 81 por ciento en 2010; -De acuerdo con las Naciones Unidas, Colombia y Per√ļ fueron los pa√≠ses que despu√©s de China avanzaron m√°s en el planeta en la √ļltima medici√≥n del √ćndice de Desarrollo Humano.

Nuestra política social ha sido estructural y orientada a superar pobreza y a construir equidad. Es asistencial el subsidio a 855 mil ancianos, pero es lo mínimo que puede hacer una sociedad democrática. No pudimos llegar a 2 millones.

Hemos creado la Red Juntos, que agrupa en el millón y medio de familias más pobres las principales herramientas de inversión social.

Entregamos un sistema de oportunidades sociales que, en la medida en que se amplíe y haya prosperidad económica para financiarlo, debe acelerar la superación de la pobreza.

Estado Comunitario En estos a√Īos procuramos practicar una forma de gobierno de Estado Comunitario al servicio de los ciudadanos y de amplia participaci√≥n. Marcamos distancia frente al neoliberalismo que deroga el Estado y el burocratismo, que lo quiebra.

Hemos logrado un patrimonio p√ļblico con m√°s valor y un Estado con menos ineficiencia.

Reformamos 464 entidades del Estado, elevamos al 89 por ciento el n√ļmero con fenecimiento contable y solamente faltan dos ministerios por certificaciones de calidad, que esperamos culminen el proceso de obtenci√≥n en estos pocos d√≠as.

Fuimos consecuentes con la creencia de que la participaci√≥n ciudadana en las decisiones p√ļblicas, en su ejecuci√≥n y vigilancia, es garant√≠a de transparencia y mejor uso de recursos.

Trabajamos con la participación y con la representación, con el pueblo, con los alcaldes, gobernadores, organizaciones sociales, gremios económicos, concejos, asambleas y Congreso.

Creemos en el equilibrio entre la representación y la participación. Sin representación la participación se anarquiza, y sin participación, la representación se deslegitima.

Confieso que el diálogo intenso con mis compatriotas ha sido para mí un cielo en la tierra.

El di√°logo permanente hizo un Gobierno m√°s comprometido y menos promesero, menos ligero para decir s√≠, menos perezoso para disculparse con el ¬ďno se puede¬Ē y m√°s buscador de opciones.

La vinculación de autoridades regionales al Gobierno participativo las ha unido más con su ciudadanía.

Avivamos un di√°logo con credibilidad.

Dialogamos con los compatriotas de trabajo honrado y no gastamos las energías en ruegos al terrorismo.

La ciudadanía ganó en información para priorizar mejor.

Hay un di√°logo igualmente ¬Ďreclamante¬í pero m√°s c√°lido, menos dispuesto al odio y a la rabia.

Los maestros permanentemente tramitaron sus reclamos y reconocemos que no hubo una sola huelga nacional de educadores.

Con diálogo y contradicción sincera y constructiva disminuimos los paros de transporte.

Dialogamos en zonas mineras con comunidades, autoridades y empresas. En La Jagua y La Loma, Cesar, se desbrozaron trochas de soluciones sin reprimir a la comunidad y sin expulsar a las empresas.

La discusi√≥n p√ļblica de contratos, conciliaciones, derechos humanos; la publicaci√≥n de beneficiarios de programas oficiales, fueron elementos fundamentales en la lucha contra la corrupci√≥n. Creemos en el control de opini√≥n, no como sustituto pero s√≠ como categor√≠a superior de los controles fiscal, disciplinario y penal.

Construimos gobernabilidad en el diálogo con los ciudadanos, en la discusión abierta con el Congreso, en el respeto a todos los alcaldes y gobernadores, con prescindencia del origen político de su elección.

Nunca buscamos gobernabilidad con auxilios parlamentarios o prebendas.

Tememos a la gobernabilidad aparente por manguala entre instituciones, que es rechazada por el pueblo.

Deliberamos frente a la crítica, de pronto no con dulzura, pero siempre la rodeamos de garantías.

Demostramos nuestra fe en la democracia, nuestro respeto al pluralismo y en toda oportunidad rechazamos el apaciguamiento a los violentos y a sus patrocinadores.

Apaciguar a los violentos es pretender cabalgar en las ancas del tigre y exponerse a terminar en sus fauces.

Los miembros de grupos terroristas pasaron de 60 mil a 8 mil; subsisten las peligrosas bandas del narcotr√°fico y sus socios de la narcoguerrilla, todav√≠a con capacidad de hacer da√Īo. Fuimos generosos con 53 mil reintegrados, pero nos negamos a apaciguar a quienes insist√≠an en la violencia.

De habernos dejado seducir del apaciguamiento quiz√°s las cifras ser√≠an las opuestas: en lugar de 53 mil desmovilizados estar√≠amos sumando el mismo n√ļmero, pero de nuevos terroristas.

El terrorismo pide la paz cuando est√° estrecho para poder recuperarse; pudimos evitar sus enga√Īos. Los reintegrados son la prueba de que tuvimos voluntad de paz para aquellos que de verdad tomaron la decisi√≥n.

Nosotros no compartimos la estatización de los medios de producción y de comunicación, no compartimos las restricciones a las libertades, pero respetamos a quienes piensan distinto. Lo que no permitimos, aquello frente a lo que no callamos, es que el terrorismo pueda encontrar refugio.

El pueblo colombiano, empresarios y trabajadores, ha dado un gran ejemplo al mundo: mientras en econom√≠as desarrolladas por salvar empresas apaciguan a los enemigos de la iniciativa empresarial y se exponen a perder las empresas y a perder la dignidad, esta Naci√≥n, a√ļn pobre, ha puesto la dignidad y el derecho a vivir sin terroristas, por encima de los intereses del comercio.

Colombia no se ha dejado someter por el comercio, porque Colombia sabe que si perdemos el carácter y la lucha por la libertad, perderemos el comercio y también la dignidad.

Con dignidad habr√° comercio con el mundo entero; sin ella, nadie nos creer√°.

La iniciativa privada se destruye por la corrupción o el servilismo ante los opresores.

El creciente n√ļmero de turistas que se asoma con admiraci√≥n a nuestro Pa√≠s, se encanta con la diversidad y belleza de la naturaleza, pero especialmente con la calidez y hospitalidad de los colombianos, negados a que vuelva el terrorismo a tomarse los Montes de Mar√≠a y dispuestos a no transigir en el rescate definitivo de la seguridad.

Bogotá y las regiones saben que el apaciguamiento a los terroristas significó la dejadez por la obligación de cuidar la vida, honra y bienes del pueblo.

Tuvimos un di√°logo √ļtil, sincero y prudente con muchos pa√≠ses. Trazamos la l√≠nea divisoria entre la tolerancia con el libre examen y la permisividad con el juego de los violentos que ofenden a los pueblos hermanos.

Cuando la tolerancia degenera en permisividad triunfa el crimen. Cuando la tolerancia exige respeto triunfa la ley y se protege el interés superior.

Respetados congresistas: Estamos pr√≥ximos a concluir unos a√Īos de Gobierno que coincidieron con enormes dificultades del Congreso. En todo momento defendimos la instituci√≥n sin detenernos en situaciones personales de sus integrantes. Abogamos por un Congreso transparente y valiente, sin sometimiento a la ilegalidad y sin temor para hacer cumplir la ley. En estos ocho a√Īos no se aprob√≥ una ley de la cual tuvi√©ramos que sentirnos avergonzados. Empiezan ustedes una etapa que Colombia mira con ilusi√≥n.

Las buenas semillas que el Ejecutivo pueda dejar como resultado de estos ocho a√Īos corresponden a mis compa√Īeros de Gobierno y al valor de los soldados y polic√≠as de Colombia. Yo debo asumir la responsabilidad por los errores y carencias.

Nunca sacrifiqué a las Fuerzas Armadas para evitar problemas políticos o diplomáticos. Las respaldé con la asunción de mi responsabilidad para que ellas pudieran cumplir el deber de defender a los colombianos.

Pediré permiso al nuevo Gobierno para ser cooperante de las Fuerzas Armadas, portando exclusivamente un celular.

Invoco solamente una virtud: trabajamos con infinito amor a la Patria, a cada parte y al conjunto integral, a esta Nación hoy reflejada en el Concierto Nacional, que congregó a millones de compatriotas en toda la geografía, que con su cultura se ha preservado en la unidad, a pesar del aleve atentado de la violencia que quiso destruirla.

La ciudadanía rodeará al Congreso y al Presidente Juan Manuel Santos, con fe de encontrar la seguridad consolidada, la inversión del desarrollo y la cohesión social de la fraternidad.

Al comenzar estos nuevos 200 a√Īos templemos el √°nimo con la verticalidad de Jos√© Acevedo y G√≥mez. Hagamos honor a quienes con tanto sacrificio han forjado esta gran Naci√≥n. Recordemos a todos aquellos h√©roes que en las Actas de formaci√≥n de Juntas y de Independencia, en 1810, pusieron esas formidables bases para la democracia y la igualdad. Que en nuestros corazones hoy se lea lo que ellos escribieron en Cartagena de Indias, Santiago de Cali, Santa Fe, Villa del Socorro, Tunja, Neiva, San Juan Gir√≥n, Pamplona, Popay√°n, Momp√≥x, N√≥vita, Quibd√≥, Santa Marta y Santa Fe de Antioquia. Todas ellas tuvieron como hilo conductor la creaci√≥n del gobierno originado en el pueblo.

Con el recuerdo emocionado de los h√©roes, con la entrega a Colombia y con la protecci√≥n de Dios, amanezcamos ma√Īana no para la violencia sino para la peregrinaci√≥n del trabajo edificante que consolide la prosperidad, la rectitud y la equidad.

Los invito a un propósito: la felicidad de las nuevas generaciones en el suelo fecundo de la Patria.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad