Publicidad
Publicidad
Vie Dic 2 2016
20ºC
Actualizado 06:49 pm

El verdadero amor de nuestro Libertador | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-07-21 05:00:00

El verdadero amor de nuestro Libertador

El verdadero amor de nuestro Libertador

Siempre me he preguntado: ¿Cuál fue el verdadero amor de Simón Bolívar: María Teresa del Toro Alayza o Manuelita Sáenz? Al leer el festín histórico y literario de nuestro Libertador, no cabe la menor duda que María Teresa Josefa Antonia Joaquina Rodríguez del Toro y Alayza (Madrid, 15 de octubre de 1781 — Caracas, 22 de enero de 1803) fue el indiscutible amor de Simón Bolívar. Una mujer culta,

bella y algo tímida, que se enamoró del libertador cuando ella tenía 20 años y él tan solo 17, se casan al cabo de dos años en Madrid y el 15 de Junio de 1802 parten a Caracas, donde luego de desembarcar a los casi 15 días padece de ‘fiebres malignas’ que hoy es llamada ‘fiebre amarrilla’ razón por la que fallece en Caracas con apenas 22 añitos y escasos 8 meses de matrimonio.

“Miren ustedes lo que son las cosas, si no hubiera enviudado quizás mi vida hubiese sido otra; no sería el general Bolívar, ni el Libertador, aunque convengo que mi genio no era para ser alcalde de San Mateo”. Convencido de emancipar su aflicción por la aventura que presagiaba su viaje a Europa, ahí es donde afirmo, que María Teresa fue “la conquistadora del libertador” y una de las razones por las que Simón Bolívar se convirtió en el principal dirigente revolucionario por la independencia.

En 1822 conoce a Manuelita Sáenz (Quito, 1797 – Paita, 1856) quien fue tan solo su compañera de guerra, “la libertadora del Libertador”, “Amable loca” y “Caballeresa del sol”, la mujer que sacó ileso a Bolívar de varios ataques por parte de sus enemigos, que se convirtieron en enemigos también de ella, y que con la muerte del Libertador, después de compartir ocho años junto a él, sufrió el dolor de su partida y el desprecio de quienes la desterraron, terminando su vida pobre, inválida y sola.

Finalmente, Bolívar demostró ser un hombre de palabra; nunca se volvió a casar, tal como lo juró al fallecer su esposa.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad