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La cultura del atajo | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-07-23 05:00:00

La cultura del atajo

La cultura del atajo

Esta nos aflora en los más diversos momentos de la existencia y es el rasgo de comportamiento colectivo que más impacto causa en personas de otras culturas.

Si bien la mencionada campaña publicitaria se refiere a las excusas que a diario damos para justificar el porqué trasgredimos las normas de comportamiento ciudadano en las vías públicas, tal actitud se extiende a todos los actos de nuestra vida en comunidad.

Incorrectamente consideramos que no trasgredimos las normas cuando buscamos un atajo para no cumplir un mandato o regla cívica determinada, pero exigimos que los otros sí cumplan con las reglas y se sancione a aquellos que las violan.

Por eso no hacemos fila en los sitios públicos sino que nos “colamos” para demostrar que somos más vivos que el resto de ciudadanos. Consideramos, equivocadamente, que las autoridades deben ser complacientes con nuestros yerros y que si se “hacen los de la vista gorda”, no incumplen con su deber.

Esa indisciplina se extiende a todos los actos de nuestra vida en comunidad y sentenciamos que si las autoridades nos exigen disciplina ciudadana, están incurriendo en una arbitrariedad que genera nuestra inconformidad.

El problema tiene hondas raíces y más que ocasionales campañas cívicas exige la adopción de permanentes políticas de cultura ciudadana que sean puestas en práctica en todas las expresiones de nuestra vida en comunidad.

Solamente si desde la más tierna infancia, en los centros educativos y en los hogares, nos ponen de presente en forma constante que ese no es el proceder correcto, algún día se corregirá tanta expresión de incultura de que hacemos gala.

Ese comportamiento pone en evidencia que como nacionalidad aún no hemos madurado lo que fuera de desear y que a nuestro proceso colectivo aún le falta un largo trecho para llegar a puerto.

La municipalidad adelanta, espasmódicamente, campañas de educación de los ciudadanos en las vías públicas usando mimos, payasos y recreacionistas. Desafortunadamente tales quehaceres no tienen la continuidad que es necesaria y muchas veces enfocan incorrectamente el asunto al transmitir mensajes que resaltan nuestra torpeza, hiriendo susceptibilidades y yendo a contrapelo con la filosofía aplicada por las más contemporáneas escuelas de enseñanza - aprendizaje.

En tal yerro no incurre la comentada campaña publicitaria de la Corporación Fondo de Prevención Vial pues ella enaltece al ser humano. Ese es el sentido que deben adoptar las que a nivel local se llevan a cabo.

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