La prostitución: una constante en la literatura | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-07-24 05:00:00

La prostitución: una constante en la literatura

El arte, tal y como lo plantea el dramaturgo espa√Īol Jos√© Mar√≠a de Quinto, no ha sido concebido para que ¬ďaporte soluciones¬Ē a la sociedad; todo lo contrario, el arte est√° para descubrir la esencia del ser humano y es este el que asume una decisi√≥n ante ese mundo que se despliega cada vez que emprende el acto de lectura. Con la obra de G√≥mez, se pone en evidencia que, efectivamente, no hay nadie ¬ďlibre de pecado¬Ē, ya que este es ¬ďtan dulce¬Ē, ¬ďtan elegante¬Ē y ¬ďtan deseado¬Ē.
La prostitución: una constante en la literatura

En este musical, en que los tres personajes, prostitutas de oficio, bailan y cantan, se van relatando sus amores, sus ilusiones y sus fantas√≠as a trav√©s de sus mismas palabras. Hay muchas menciones que hacen pensar que en este texto hay una fuente primaria: el relato b√≠blico, pues los seres que componen este mundo comparten algo: el nombre. Los personajes, que ven en la prostituci√≥n una manera de llevar a cabo su existencia, tienen una misma manera de ser reconocidas (Mar√≠a) en ese √°mbito en que ven c√≥mo el tiempo hace su paso irreversible. Las tres tienen ese nombre que, inevitablemente, establece nexos con otra obra en la que hay un personaje que, al igual que una de ellas, posee esa misma designaci√≥n: ¬ĎEl evangelio seg√ļn Jesucristo¬í, de Jos√© Saramago.

En la obra del recientemente fallecido premio nobel portugu√©s, Mar√≠a Magdalena comparte muchas caracter√≠sticas que son posibles de apreciar en los tres personajes del drama de G√≥mez, ya que evidencia en las palabras de todas ellas que su trabajo sea aceptado como cualquier otro. En el texto de Saramago, el narrador se√Īala que ¬ďacto seguido apareci√≥ una mujer en la puerta, era como si estuviera esperando que la llamasen, aunque, por un leve aire de sorpresa que se insinu√≥ en su cara, podr√≠amos pensar que estaba habituada a que entrasen en su casa sin llamar¬Ē. Tanto este personaje como los tres que componen ¬ĎPecadoras¬í aceptan su condici√≥n de mujeres envueltas en ese contexto en que se mueven y expresan ese ¬ďrespeto que deben a su profesi√≥n¬Ē, pues consideran que, efectivamente, su labor contribuye a establecer un balance en la sociedad, pues, adem√°s de ser meretrices, tambi√©n asumen otros roles, tales como psic√≥logas, consejeras matrimoniales y gu√≠as espirituales, entre otros, porque los hombres que se acercan a ellas, tal y como le ocurre al h√©roe de la novela de Saramago, llegan desorientados y en busca de una ayuda ¬ďprofesional¬Ē para sus dolencias, tanto f√≠sicas como del alma.

En la novela ¬ĎMemoria de mis *** tristes¬í, de Gabriel Garc√≠a M√°rquez, la prostituci√≥n es uno de los hilos conductores de este lac√≥nico relato. El narrador describe a¬† estos seres entregados a su oficio como ¬ďmujeres que malvend√≠an sus cuerpos hasta el amanecer¬Ē y que ¬ďse mov√≠an por la casa desde las once de la ma√Īana, cuando ya la can√≠cula del vitral era insoportable, y ten√≠an que hacer su vida dom√©stica caminando en pelotas por toda la casa mientras comentaban a gritos sus aventuras de la noche¬Ē.¬† Aspecto latente en el drama ¬ĎPecadoras¬í, en que esos seres que comparten un mismo nombre hacen de su vida de meretrices algo normal que, como en cualquier trabajo u oficio, tiene sus puntos favorables e indeseables y en el que siempre hay algo que comentar, pues cada d√≠a est√° lleno de infinitos asombros.

Pese a que la literatura no debe ser asumida como una herramienta para que los hombres lleguen a ser mejores, s√≠ es totalmente v√°lido el hecho de que el arte se perfile como un mundo posible donde se d√© ese encuentro m√°gico e inefable entre el lector¬† y la obra para que, de esta colisi√≥n, surja una reflexi√≥n, una nueva mirada, una perspectiva no antes sopesada. Todo esto es posible percibirlo en el drama ¬ĎPecadoras¬í que, aunque la obra recae en lugares comunes, en menciones expl√≠citas a las vidas de las actrices que dan vida a estos personajes, a situaciones un tanto predecibles y nada ingeniosas, hay que valorar que la propuesta del director junto con todos los elementos que conforman ese mundo de las ¬ďpecadoras¬Ē es tan cercano a nosotros y s√≠ permite y genera reflexiones, debates y discusiones en torno al, seg√ļn dicen, ¬ďoficio m√°s antiguo del mundo¬Ē. Labor que, como la literatura lo ha demostrado y recreado, fue, es y ser√° una constante en el arte.

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