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HAGASE OIR | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-07-27 05:00:00

HAGASE OIR

HAGASE OIR

en los regímenes del General Pablo Morillo y el Gobernador Juan Sámano y Arribari en 1818 y toda la pléyade de gendarmes al mando del gobierno español, en Piedecuesta, cuando retomaba Fernando VII el trono en 1814, había paredón propio debajo de un árbol de mamón dentro de la polvorienta plaza central, hoy Parque de la Libertad, por decisión del Concejo Municipal Local.

Allí, dizque traían al sentenciado con los ojos vendados y las manos atadas hacia atrás, lo paraban rígido sirviendo de blanco, mientras que cinco uniformados dotados de fusil con bayoneta calada de la época apuntaban a aquel ser, pero solo uno tenía la bala de gracia que despedía al más allá a quien dijera algo, simplemente se encontraran 4 o 5 personas dialogando libremente por los alrededores, o al que se opusiera a las órdenes del régimen del terror, como se le denominó por aquel entonces por parte de los patriotas.

Estos hechos históricos no se encuentran registrados en ninguna biblioteca de Colombia, son recordados por descendientes de generaciones que ya se fueron, y quedan todavía en la memoria urbana, la memoria del pueblo, la que no olvida los procesos de sangre y dolor por los que ha pasado nuestra patria y lo que ha sufrido en estos doscientos años de independencia que llevamos buscando un objetivo claro: la paz y el progreso para todos.

Germán Valenzuela Sánchez

Las tierras de distinto color

Que la tierra colombiana en la frontera no es del mismo color que la tierra venezolana, lo dijo el embajador venezolano en la OEA. Esta afirmación insulsa da ganas de reír. Cuando Colombia y Venezuela formaban un solo territorio, es muy seguro que no había distinto color de la tierra entre las fronteras. ¿Sería que este fenómeno de cambio del color de la tierra se produjo cuando la Gran Colombia se desintegró? Raro fenómeno este que sale a relucir ahora que tan graves circunstancias han aflorado entre los dos países hermanos.

Si lo del color de la tierra nos separa, cosa que es bien difícil de entender, lo de la ruptura de relaciones definitivamente nos aleja de lo que todos los pueblos anhelan: convivencia pacífica, paz en las fronteras, comercio fluido y que mostremos que verdaderamente somos hermanos de sangre por la herencia histórica y bolivariana. Ahora sí que con mayor vehemencia retumba la voz del Libertador ya en su agonía: “Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro” Si Bolívar viviera, sentiría profunda tristeza y desengaño al ver que lo que él siempre soñó, una América fuertemente unida, hoy salta en mil pedazos.

Tobías Herrera Méndez

Menosprecio

Hay personas en Colombia, en todos los estratos, que tratan de menospreciar a Venezuela. La tildan como una nación atrasada, inculta, poblada de gente chavacana, ignorante y perezosa. Esto no es cierto, quienes así discurren están completamente equivocados. Venezuela es una gran nación. Es nada más ni nada menos que la cuna de Simón Bolívar, Francisco de Miranda, Antonio José de Sucre, Andrés Bello, Rómulo Gallegos, José Gregorio Hernández, etc. ¿Quiénes fueron estos personajes? Bolívar, Miranda y Sucre, generales y héroes de la Independencia. Andrés Bello, gramático de fama mundial. Rómulo Gallegos, escritor y novelista de inmenso prestigio en Latinoamérica. José Gregorio Hernández, médico y defensor de los pobres, muy conocido en Colombia.

Quiero desde esta columna, gracias a la generosidad de los directivos de Vanguardia Liberal, felicitar al amigo Roberto Franco por haber cumplido sesenta años de feliz matrimonio con la esclarecida dama, señora Carmen Castellanos. Roberto Franco es un caso ejemplar de pulcritud, amor al trabajo y buen comportamiento. La mayor parte de su vida ha estado vinculado a Vanguardia Liberal como trabajador y director de esta sección Santander en la Historia, hechos que lo enaltecen y lo honran en grado sumo.

Guillermo Reyes Jurado

Vanguardia y el Bicentenario

Felicitaciones con mayúscula, amigos de Vanguardia Liberal, por haber dedicado sus páginas a la historia del pasado, en la celebración del Bicentenario de nuestra independencia. Cómo sería la felicidad del padre del periodismo del oriente colombiano, Dr. Alejandro Galvis Galvis, pues tanto  que le gustaron los acontecimientos culturales e históricos.  Quien lo hubiese visto en Charalá, en el Socorro o Mogotes, asistiendo a las conmemoraciones en estos sitios comuneros. Estoy seguro, que allá en la eternidad, él vivió con alegría y gloria estos episodios que se escribieron y se vieron por Vanguardia  Liberal, su eterna enamorada. Leyendo alguna de sus columnas, encontré el escrito deRafael Gutiérrez Solano, donde se pronuncia acerca de revivir la Cátedra de Historia; qué bueno implantar esta asignatura en la que, en forma horizontal, se incruste dentro del currículo, empezando primero  por nuestra historia patria, nuestra patria de Colombia, pues no lo estamos viendo dentro del pénsum académico contemplado en el artículo 23 de decreto 1860 de 1994.  También, estoy de acuerdo si es posible, cambiar en su totalidad el actual  sistema educativo Colombia, desde el preescolar, hasta la educación superior, lo digo porque son muchos los esfuerzos y sacrificios que vienen realizando los maestros en cuanto a la cantidad de áreas y asignaturas que no le sirven a los egresados.

Héctor Rincón Serrano

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