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¬ďSobreviv√≠ a un secuestro en la frontera con Venezuela¬Ē | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-08-01 05:00:00

¬ďSobreviv√≠ a un secuestro en la frontera con Venezuela¬Ē

La empresa a la que estaba afiliado el bus intermunicipal que conducía, no había pagado la extorsión mensual a la guerrilla y por eso lo secuestraron. Todo ocurrió en un caserío de Saravena conocido como Los Bancos, ubicado antes de cruzar el río Arauca en límites con ese país. La mayor sorpresa en su cautiverio fue llegar a un campamento camuflado en la selva dotado con la mejor tecnología en comunicación.
¬ďSobreviv√≠ a un secuestro en la frontera con Venezuela¬Ē

Sentado en la sala de su humilde vivienda en un barrio popular de Bucaramanga, Pedro Mejía Alzáte* enciende la televisión al mediodía para ver qué ha pasado luego del rompimiento de relaciones entre Colombia y Venezuela.

Sin pensarlo dice de manera recia, ¬ďtodo es una cortina de humo; a lado y lado desde hace tiempo se sabe qu√© pasa y si Ch√°vez no encuentra explicaciones se le puede ir hondo¬Ē.

Es en ese momento cuando decide relatar su amarga experiencia después de siete meses de guardarla y de ser casi un secreto familiar.

Dur√≥ 24 horas privado de la libertad, pasando de las manos del Eln a las Farc hasta terminar en un campamento de este √ļltimo grupo guerrillero en tierras venezolanas.

Además de soportar insultos y amenazas, de aguantar hambre, de ver a un hombre de avanzada edad encadenado a un árbol y de observar cómo daban órdenes a mujeres y hombres de las Farc para el entrenamiento, pudo ver en acción los modernos sistemas de comunicación que están a la orden de los insurgentes en el hermano país para delinquir.

*Nombre cambiado a petición del entervistado.  

1. La sorpresa ¬Ďbomba¬í

Pedro Mej√≠a Alz√°te* siempre escuch√≥ las amargas experiencias narradas por muchos de sus compa√Īeros conductores.

¬ďEran asaltos en la carretera; sus veh√≠culos eran incinerados y muchos tuvieron que pagar ¬Ďvacunas¬í para regresar a sus casas. Recuerdo que uno no cont√≥ con esa suerte y la guerrilla lo asesin√≥. Pero otra cosa es vivirlo¬Ē, asegura.

Todo ocurri√≥ el 22 de diciembre del a√Īo pasado. Pedro Mej√≠a Alz√°te* lleg√≥ a las 6:10 de la ma√Īana junto con el due√Īo del bus a Saravena. Se detuvieron en una estaci√≥n de gasolina ubicada a las afueras de esta ciudad para cargar combustible.

En un abrir y cerrar de ojos dos hombres con cascos que se movilizaban en una motocicleta pasaron por sus lados y les gritaron: ¬ďAh√≠ les queda ese regalito¬Ē, y se fueron del lugar a toda m√°quina.

Tanto Mej√≠a Alzate* como el propietario entraron al bus, corrieron a¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† mirar y encontraron activada una bomba. Los hombres vestidos de civil, adem√°s de ese ¬Ďregalo¬í, les hab√≠an marcado el bus con un mensaje ¬ďFarc y Eln presentes¬Ē.

No les qued√≥ m√°s remedio que alertar al administrador y los trabajadores de la estaci√≥n de servicio y correr. Asustados llamaron a la empresa para avisar lo que pasaba. √Čsta a su vez se comunic√≥ con las autoridades y al lugar llegaron el Ej√©rcito, la Polic√≠a, las Sijin y antiexplosivos a sellar el sector. ¬ďSupieron hasta en Bogot√° lo que pasaba porque llamaron a generales y ministros¬Ē, dijo Mej√≠a*.

Con una gr√ļa lograron correr el veh√≠culo 30 metros de la estaci√≥n de servicio. A las 2:30 de la tarde el grupo de antiexplosivos logr√≥ desactivar la bomba, pero seg√ļn Pedro Mej√≠a*, fue necesario explotar otro artefacto de manera controlada para destruir la bomba de la guerrilla, averiando el veh√≠culo¬Ē.

Todo salió bien y finalmente lograron llevarlos sanos y salvos hasta la Sijin  para que pusieran el denuncio. Ese mismo día abandonaron Saravena en el bus prácticamente a media máquina (vidrios rotos, la cabina destruida, el piso levantado, la contrapuerta rota y sin cojín delantero).

¬ďEl bus pod√≠a andar pero estuvimos muy asustados y pens√°bamos todo el tiempo que nos iban a salir para matarnos. Adem√°s, no pudimos borrarle el letrero¬Ē, coment√≥ Mej√≠a*.

Luego de llegar a Bucaramanga y de pensar que todo hab√≠a terminado, el d√≠a 23 en la tarde recibi√≥ una llamada. ¬ďEra la Sijin dici√©ndome que ten√≠a que presentarme otra vez en Saravena. Les dije que me presentaba el 26 temprano. Pensaba regresar ese mismo d√≠a en la noche, pero me secuestraron.

2. La llegada al campamento en Venezuela

As√≠ narr√≥ Pedro Mej√≠a* el d√≠a de su secuestro: ¬ďYo sab√≠a desde hac√≠a mucho que por la vereda Los Bancos los guerrilleros pasaban mercanc√≠a y que ocurr√≠an secuestros. Llegu√© a ese lugar luego de que un hombre me enca√Īonara y me subiera a un carro a la salida de la Sijin, despu√©s de dar la informaci√≥n sobre los hechos del 22 de diciembre.

Fui escoltado por dos hombres que iban en una motocicleta. Me dijeron que eran del Eln y me dieron varias vueltas en el pueblo.  Al llegar a Los Bancos, en los límites del río Arauca con Venezuela, me taparon la cabeza, me montaron a una canoa y pasamos al otro lado.

Supe que iba para all√° porque escuch√© cuando un guerrillero le dijo a otro, ¬ďpase al otro lado de la frontera para que lo lleven al campamento¬Ē.

Al pisar tierra, con la cabeza a√ļn tapada, dimos varias vueltas; creo que camin√© como 100 metros. Luego me quitaron el trapo con el que me cubr√≠an el rostro y me dejaron en un campamento.

All√≠ supe que mi secuestro era porque la empresa no quer√≠a pagarles una ¬Ďvacuna¬í. Ellos pensaban que yo como iba con el due√Īo del carro el d√≠a de la bomba, tambi√©n era socio y quer√≠an sacarme la plata.

En medio de los insultos por un momento me aislé de todo. Qué sorpresa, así como lo muestran en la televisión, me encontraba en un moderno campamento donde primaba la tecnología. Ellos podían recoger la información que querían.

Tenían computadores portátiles, antenas, radios portátiles, radios de comunicación, antenas de aire de comunicación y otros equipos sofisticados. No sé de dónde sacaban la corriente para mantener todo eso prendido. Escuchaba órdenes, que creo, eran interceptaciones a militares y policías de esa zona.
No pod√≠a creer lo que estaba viendo y tambi√©n como lo han mostrado en los medios, vi a un hombre de unos 70 a√Īos encadenado a un √°rbol, con la barba larga y la ropa vieja. Creo que llevaba mucho tiempo ah√≠, pero a mi llegada se lo llevaron.
Vi mucha gente joven uniformada, especialmente mujeres. Algunos con armas largas y otras con armas cortas que recibían órdenes de entrenamiento. Eran como 100 guerrilleros, todos colombianos; ninguno tenía acento venezolano y tenían distintivo de las Farc.
Me insultaron mucho, dec√≠an que era por culpa m√≠a que la empresa no pagaba. Me anunciaron que se las cobrar√≠an con mi familia. A cada rato me dec√≠an, ¬ďya sabe lo que le va a pasar si no paga¬Ē. Nunca supe de d√≥nde sacaron todos los datos.

Una guerrillera se acercó y me dijo que estuviera tranquilo, que no me iba a pasar nada. Ya cansado les dije que a la empresa le daba lo mismo si me mataban o no, pero ellos no me decían nada.

No sé a donde llamaban, pero hablaban por radio de mi situación. Había comandantes y el resto de la tropa recibía órdenes. No dieron comida, sólo un poco de agua.

Habían pasado 24 horas, eran casi las 7:00 de la noche del 27 de diciembre y yo seguía en cautiverio. Vi cuando se reunieron en una habitación y luego salieron.

Sent√≠ que mi vida llegaba a su fin cuando escuch√© que un guerrillero le dijo a otro: ¬ďya sabe chino, ll√©velo para el r√≠o¬Ē. Pens√©, me mataron y dentro de poco me encontrar√°n flotando¬Ē.

3. La prisa de llegar a casa

Pedro Mejía* cuenta que de regreso a Saravena, al parecer, hizo el mismo recorrido de ida a Venezuela, que lo montaron en una canoa y que no pudo ver nada porque tenía la cabeza cubierta.

¬ďDe nuevo en tierra colombiana me recibieron hombres con uniformes de la guerrilla, quienes me sacaron hasta un punto de la v√≠a y all√≠ me recogi√≥ un hombre mayor en un carro que me dej√≥ en el centro de Saravena¬Ē, explica Mej√≠a*.

En ese momento de la entrevista este hombre toma aire y descansa su relato. Se detiene a ver la noticia sonde dicen que van a eximir de impuestos a los empresarios colombianos que llevan sus productos hasta Venezuela por la crisis.

¬ďPero si all√° casi nadie paga impuestos. Los Bancos es un caser√≠o, un pasadero clandestino de mercanc√≠a, donde a todos les cobran la ¬Ďvacuna¬í para pasar productos¬Ē, a√Īade.

Corta ese momento contando: ¬ďla guerrilla me dijo que no pod√≠a regresar a Arauca y que si en alg√ļn momento me volv√≠an a buscar que no los hiciera esperar.¬Ē

Regres√≥ a su hogar el 28 de diciembre. Lo esperaban su esposa, su √ļnico hijo y dos hijastros. As√≠ termin√≥ su pesadilla en tierras venezolanas.

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