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El encanto escondido de Yidis Medina | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-07-12 10:57:16

El encanto escondido de Yidis Medina

Nos permiti√≥ El Espectador acercarnos a la intimidad de Yidis Medina, cuando est√°bamos un poco saturados de su exterioridad, tan recargada de desaciertos, envuelta en el torbellino del clientelismo que la llev√≥ a los estrados judiciales y a ponerla en plan de guerra con el gobierno. All√≠ usaba la ropa que generalmente se tiene en provincia para subirse a la capital, cuando apresuradamente tuvo que comprar en Barranca algo que le sentara bien para eventos tan importantes como los que iba a vivir, llevada de la generosidad de Iv√°n D√≠az Mateus. Hab√≠a que votar la reelecci√≥n a favor o en contra. Tal evento no se pod√≠a perder. Y vino la historia que el pa√≠s conoce, para desnudar una parte del alma de Yidis, que para unos espanta, para otros conmueve y para otros repugna. Su condena fue r√°pida, sin atenuantes como corresponde a personas emergentes, sin pasado familiar en guerras civiles, en salones oficiales, en p√°ginas sociales, simple producto de los enclaves urbanos que se forman alrededor de las necesidades. Se hizo a un buen abogado como el doctor Ballesteros, venido de los vi√Īedos del proceso 8.000 para acentuar su condici√≥n, no de inocencia pues ya hab√≠a aceptado atenerse a la confesi√≥n anticipada, pero le garantizaba una buena patente, para enfrentar los resultados del juicio. Su figura se recostaba contra los edificios de los estrados judiciales cuando iba a declarar, en tropel, mientras su abogado atend√≠a a los lobos hambrientos de la prensa, daba declaraciones de paso, pero su trayectoria era suficiente para haber desatado los comentarios de los columnistas nacionales, que la tomaron como el tema que le daba sabor y color a sus art√≠culos. Pero todos est√°bamos lejos de imaginarnos que en aquella mujer un tanto oscura, sujeta a los rigores de la vida y de la pol√≠tica, sin mayores cuidados para un cuerpo m√°s acostumbrado a los altibajos de nuestras carreteras que a la disciplina de los gimnasios, escondiera un cuerpo para mostrar, y desnudara su secreta vocaci√≥n de modelo. El video de El Espectador nos permiti√≥ admirarla y quedarnos seducidos al encontrar la inspiraci√≥n de aquellas figuras que model√≥ Botero para Medell√≠n, al recostar una de ellas sobre una base que ni el tiempo ni la lluvia borrar√°n de all√≠, tirada en una molicie de sus caderas de glorieta, hinch√°ndose como un globo que marcha hacia la inmortalidad. Luego la vimos de espaldas, como corresponde a alguien que tiene mucho que mostrar y lo muestra, envuelta en la glotoner√≠a de esas formas que el √°nimo travieso de Daniel Samper quiso que vi√©ramos, para comparar a la Yidis del Congreso y de los estrados judiciales, con la desnudes de esta maja de Botero.
El encanto escondido de Yidis Medina
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