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HAGASE OIR | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-08-05 05:00:00

HAGASE OIR

HAGASE OIR

La ciudad no puede permanecer indiferente y aceptar esta “pena de muerte” a las personas irresponsables y es indispensable que Metrolínea diseñe unas barreras físicas en los separadores de los ejes viales por ellos ocupados, que impidan que esos graves accidentes se sigan presentando. Un diseño técnico, sencillo y que sea  imposible de atravesar por los peatones, es necesario para evitar mas pérdidas de valiosas vidas humanas.

Antonio José Díaz Ardila

Vuelta a Colombia

Por muchos años la Vuelta a Colombia fue el paseo más esperado por los colombianos. Las ondas radioeléctricas llegaban desde la montaña, anunciando que los corredores se disponían a dialogar con San Pedro.

Jesús Martín - Barbero, el día de su “bautizo” como colombiano, expresó lo siguiente: “Mis adentramientos en este país comenzaron a través de la radio, pues la narración anual de la vuelta ciclística a Colombia, me proporcionó un verdadero rito de iniciación en la geografía, no sólo paisajista sino costumbrista, social y cultural”.

El abrazo entre los ciclistas y la radio, dejó el testimonio sonoro de los triunfos de los escarabajos. Miles de nombres llenaron de anécdotas los caminos de Colombia.Historias contadas desde los transmóviles (equipados con la tecnología de la segunda guerra mundial). Las palabras emocionadas de los locutores, le dieron identidad al evento que congregaba a Colombia y además se emulaba desde la geografía más distante (campesinos en bicicleta con la cantina de leche), y en el sector urbano los mensajeros. Los niños cubrían las tapas de gaseosa o cerveza, con barro para jugar en el borde del andén a la Vuelta a Colombia.

Uriel Bautista Gamboa


La carrera 33

La falta de conexión, entre los programas de gobierno de los alcaldes, llevan al caos, desorden, anarquía de los ciudadanos por la falta de autoridad que regule las normas ya establecidas y al despilfarro de los recursos municipales, ya que lo que uno empieza el otro no lo continua.

El perjudicado siempre es el ciudadano.

Lo que nos prometió  Iván en la carrera 33, zonas verdes, andenes para peatonales, fluidez vehicular, descontaminación ambiental; todo esto quedo atrás.

Respetuosamente le solicitamos al alcalde, que cumpla con sus funciones y ordene a quien corresponda o coordine con las entidades, la corrección de dicho caos que es transitar o ir a realizar cualquier actividad a la zona de cabecera:

Transito, controle el abuso de conductores ya que parquean y paran donde cada uno quiere, los trancones, respetar el paso peatonal de las cebras entre la 48 y 51.

El espacio público fue tomado por vendedores ambulantes, motos y vehículos, a los peatones nos toca utilizar la vía vehicular y exponer la vida.

La Cdmb debe controlar y sancionar carros, buses, busetas y motos que parecen cocinas de leña ambulantes, contaminando el ambiente, ocasionando problemas de salud; solo con sanciones económicas solucionan estos abusos.

Regular el valor del parqueadero, el existente es oneroso, al aire libre, con mal servicio. La inseguridad ciudadana en la zona, gran problema, atracos, raponazos, cosquilleo.

¿Y las autoridades?

Luis Eduardo González M


En algún lugar de la urbe

Comienzan las grandes transformaciones de Bucaramanga y atrás quedan los recuerdos y las nostalgias de lo que fue la ciudad jardín. El puente proyectado sobre la Quebradaseca y la 27 arrasará dos grandes escenarios de la bohemia y el entretenimiento: El mesón de los búcaros y la Esquinita; los clientes nostálgicos y melómanos, damnificados de este terremoto benéfico citadino. Correrán más al norte, a la esquina de “Melodías de Óscar” a seguir escuchando música popular y boleros que nunca pasarán de moda, a pesar del cemento Metrolínea y la doble calzada.

Allí seguirá el refugio de los noctámbulos, oyendo a Tito Rodríguez, Julio Jaramillo, Daniel Santos, María Luisa Landínez, entre otros, y sobre las paredes de este salón los retratos de estas grandes voces, que se escuchan allí en discos de acetato y equipos de sonido de antaño, en un ambiente sano, lleno de algarabía, como se vivió en otros tiempos, aquellos del gran café de barrio, con sus luces de neón, la barra, butacas altas y caja registradora con su sonido de campana que alteraba, alguna melodía del maestro Lecuona. Hoy en este lugar símbolo de lo mejor de aquellas épocas lejanas, tiene un valor agregado en estos tiempos modernos: la grata compañía de la mujer que ya superó la barrera arcaica de lo que le estaba prohibido.

Ernesto Rodríguez Albarracín

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