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Cada noche se recogen 26 toneladas de basura en el Centro | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-08-05 04:37:02

Cada noche se recogen 26 toneladas de basura en el Centro

Son las ocho de la noche y mientras la mayoría de los locales comerciales del Centro de Bucaramanga terminan de cerrar sus puertas, cuatro hombres se preparan para iniciar su jornada de trabajo.
Cada noche se recogen 26 toneladas de basura en el Centro

Ellos son los encargados de hacer uno de los tres recorridos nocturnos que viene adelantando la Emab en ese sector, uno de los más críticos en la ciudad por la presencia de la Plaza Central y de ventas ambulantes, así como por decenas de recicladores que, desde tempranas horas de la noche, abren las bolsas que hay en la calle para sacar el material que les sirve para vender.

 

Por esta razón, Neftalí Osorio, líder de la cuadrilla, asegura que “hacer uno o dos recorridos semanales por allí es un crimen, toca hacerlo todos los días como estamos haciendo ahora”.

Normalmente sólo laboran dos recolectores a pie por vehículo, pero en esta ocasión Fabián, el hijo de Neftalí, se sumó a la causa para ayudarle a su padre. Junto a ellos está también Víctor Nova, a quien le dicen ‘Pirinola’, y Jorge Delgado, conductor del vehículo.

Además, este día está lejos de ser uno normal. Está lloviendo y eso dificulta el trabajo de ellos, pues “la basura se encharca, se pone pesada y esparce los desechos de las bolsas que quedan abiertas”.

Cuenta Fabián que esos son los gajes del oficio, pues así llueva, truene o relampaguee tienen que salir a cumplir su labor. A fin de cuentas, la basura va a estar afuera en las calles, sea cual sea el clima que esté haciendo en la ciudad.

El ‘Carrasquito’ de la Quebradaseca

No ha pasado ni una hora de trabajo y los recolectores ya se encuentran con el primer gran reto, al llegar a la Avenida Quebradaseca con carrera 17, el sitio más crítico de todo el recorrido.

Allí, en medio de la montaña de basura, hallan un matero, tierra, una docena de tablas de más de dos metros que tienen que romper para meter en el camión y hasta excrementos. Aparte, son más las bolsas abiertas que las que están selladas.

Para esos casos, no hay de otra: tienen que recurrir a una manta, una escoba y a una pala para recoger los desechos. Cuando hay menos basura, les toca con la mano y, si se puede, con cartones o lo que haya por ahí para ayudarse.

En otros sectores se puede encontrar ropa tirada en las calles, muebles y hasta llantas, dependiendo de la ocasión, mientras que en calles como la 34 y la 37 hay un desfile de elementos de plástico e icopor como vasos, platos, botellas y bolsas, así como residuos de verduras y frutas, producto de los puestos ambulantes que laboran durante el día en dichas vías.

Usualmente, para hacer un trabajo más efectivo, al camión recolector lo sigue un escobita, pero esto en las noches es más difícil por la falta de personal y los barrenderos sólo laboran hasta las 8 o 9 de la noche, para comenzar labores al otro día a las 6 de la mañana.

La lucha con los recicladores

Son las 9 y media de la noche y a esa hora Roberto* (nombre cambiado), quien se dedica al reciclaje, lleva casi media hora acompañando la cuadrilla, en lo que parece una carrera de obstáculos.

El reciclador corre para ganarse el material antes de que lleguen los recolectores a llevársela y estos últimos hacen lo propio para evitar que el hombre abra las bolsas y deje la basura tirada.

Esta es una de las principales batallas que tienen que lidiar los trabajadores de la Emab que laboran en este sector. Muchos de los recicladores son habitantes de la calle que se refugian entre las decenas de ‘muelas’ que hay en el Centro.

“Ellos se esconden allí, llevan las bolsas de basura que encuentran y las abren, las hurgan y luego las dejan en el suelo”, cuenta Jorge Delgado.

Los mejores materiales para ellos son el aluminio, el hierro (aunque este es difícil de cargar) y el archivo (papel), y en un día normal, pueden llevarse unos $15 mil diarios.  En uno bueno, hasta $30 mil.

“Nosotros sabemos que esa es su fuente de trabajo, pero eso nos dificulta a nosotros nuestra labor y con ellos es difícil la sensibilización”, asegura Neftalí.

La socialización del comparendo

Son las 10:30 p.m. y a esa hora los recolectores deciden tomarse un descanso para comer algo y paran en el puesto de comidas del Parque Santander. Allí les esperan unos platos de comida, gaseosa y la visita de algunos familiares. Neftalí aprovecha para hablar con los que atienden el puesto y les hace recomendaciones como el tratamiento de las bolsas, el uso de canecas y les pide colaboración para que ayuden a concientizar a sus clientes para que no boten sus residuos en la calle.

Parte de la campaña que viene realizando la Emab está enfocada en ese proceso de sensibilización, pero a esas horas de la noche es poco lo que se puede hacer. En esta ocasión, el trabajo de socialización se realiza, más que todo, con los vendedores ambulantes nocturnos.

A los de la carrera 17 con 36, por ejemplo, les llevaron copias del ‘comparendo’ ambiental y los comprometieron a trabajar con ellos en la campaña.

“Es que un puesto limpio atrae a más clientes, eso a ellos también les conviene”, dice Neftalí. Los vendedores, por su parte, aseguran que ellos hacen todo lo posible para mantener sus áreas de trabajo limpias y que la basura que tienen la llevan al ‘bunker’ de la Emab (Plaza Central) o se la dejan a los recolectores.

Final de la jornada

Después de medianoche, el panorama es más desolador, pues a esa hora ya son pocos los locales que están abiertos. El cansancio, dicen, empieza a sentirse.

Casi siempre dejan las zonas más críticas para el final, cuando el tráfico disminuye en el sector. Es entonces el turno de vías como las calles 45, 34 y 37. Al terminar, hacen un nuevo repaso por el área y no se van hasta tener el visto bueno de todos.

Alrededor de las dos y media de la mañana los cuatro recolectores llegan al Relleno Sanitario El Carrasco, donde pasan por la báscula y hacen entrega oficial del camión. Normalmente llegan pasadas las cuatro de la mañana, pero en esta ocasión, con la ayuda de Fabián, se ahorraron casi dos horas.

El balance del día: 26 toneladas de basura y aproximadamente 385 cuadras recorridas entre las tres cuadrillas, el equivalente a media maratón y a levantar 2.600 veces un par de pesas de cinco kilos. En otra vida, quizás habrían podido ser deportistas. Por lo pronto, descansarán en la noche, pues es el turno de otros compañeros.

Los sitios más críticos del Centro

• Las vías principales como las avenidas Quebradaseca y la Rosita, y las calles 45 y 36.

• La carrera 17 con calle 36, donde hay varios vendedores ambulantes nocturnos.

• Las calles 34 y 37, y las carreras 17, 16 y 15, donde se ubican decenas de vendedores ambulantes en horas del día.

• Las ‘muelas’ del sector, donde se resguardan los habitantes de la calle para dormir y hurgar entre las bolsas de basura que se llevan para buscar material reciclable.

 

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