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Siga el discurso del presidente del Senado, Armando Benedetti | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-08-07 20:56:44

Siga el discurso del presidente del Senado, Armando Benedetti

De los 15 países más desiguales del mundo, 10 son latinoamericanos. y entre esos 10 Colombia ocupa el octavo lugar. Apenas superada por Bolivia y Haití.
Siga el discurso del presidente del Senado, Armando Benedetti

El 49% de nuestros compatriotas es pobre y el 17% est√° en niveles de indigencia. estos datos, nada sorprendentes, fueron revelados apenas hace poco por el programa de las naciones unidas para el desarrollo.

El problema de semejante y escandaloso desbalance social, no es sólo el de los procesos generadores de desigualdad, sino la fragilidad de los dispositivos para superarla.

En Colombia las ideolog√≠as de lo igualitario no tienen la fuerza de otros pa√≠ses. nuestros umbrales de tolerancia a la desigualdad son escandalosos. Nuestras pol√≠ticas para combatirla carecen de la fuerza y eficacia que requerir√≠an. el deterioro de lo p√ļblico es agudo. Nuestras pol√≠ticas p√ļblicas son abiertamente regresivas.

La pobreza y la desigualdad suelen reincidir en las geografías que habitan. El 40% de nuestras más escandalosas desigualdades esta en la periferia colombiana.

La buena noticia es que el presidente Juan Manuel Santos, su ministro de hacienda, Juan Carlos Echeverry y sus asesores más cercanos comparten esta preocupación sobre las desigualdades sociales y regionales.

En la p√°gina 175 del programa del entonces candidato Santos, se lee sobre la necesidad de "un gasto p√ļblico con un componente de equidad horizontal, donde las regiones m√°s pobres reciban mayor inversi√≥n p√ļblica y transferencias nacionales que las m√°s pr√≥speras. esto no sucede hoy y es una de las causas por las cuales, con el tiempo, las desigualdades regionales se ampl√≠an en lugar de reducirse." Y los augurios son a√ļn m√°s prometedores. En el programa del nuevo gobernante se habla de un fondo de compensaci√≥n regional y que a partir de 2011 se iniciar√≠a el aumento de recursos para la periferia, en lo que hace a un primer componente de ese fondo, hasta alcanzar la meta del 0.32% del PIB para el a√Īo 2014. Confirma adem√°s la necesidad de destinar cerca de 7 billones para impulsar proyectos espec√≠ficos para la provisi√≥n de servicios p√ļblicos de salud, educaci√≥n e infraestructura para la competitividad.

El programa de gobierno, además, precisa que la principal fuente para estas compensaciones lo serían las regalías, de donde se destinarían unos 6 billones de pesos durante una década, teniendo en cuenta la inminente bonanza minera y un aumento del 25 al 50 de los porcentajes que corresponderían a esas mismas regalías.

En otras palabras, el documento del presidente Santos acoge con claridad y entusiasmo un viejo y desoído clamor de los municipios de la periferia y atiende los enunciados de estudios del observatorio del caribe y de importantes investigadores, casi que sin hacer reparos ni reticencias a las propuestas, estrategias, cifras y urgencias de aquellos documentos.

De conformidad con las limitaciones que la Constituci√≥n impone al parlamento en t√©rminos de iniciativa en gasto p√ļblico, este congreso no podr√≠a ocuparse de estos temas de la democracia, y el desarrollo socio-econ√≥mico, sin la anuencia y testimonio de la rama ejecutiva. entonces, en vez de una limitaci√≥n, esta vez estamos frente a una auspiciosa confluencia. El ejecutivo y el congreso estar√≠amos inaugurando el periodo constitucional y la legislatura con una coincidencia fundamental en materia esencial.

El proyecto de ley que anuncié en mi discurso del 20 de julio no tendría obstáculos.

No exagero si digo que estas noticias no sólo son estupendas. Son revolucionarias. Creo que si todo esto se implementa en este congreso con la celeridad y firmeza que la ocasión impone, esta legislatura y este gobierno recibirán de inmediato el crédito de haber propiciado un acto histórico, trascendental en términos de democracia, de igualdad, de cohesión social y de desarrollo.

No puede prolongarse en el tiempo la falsa dicotomía entre los objetivos de crecimiento y la reducción de las disparidades porque estos objetivos se complementan.

Como bien dice el economista e investigador Adolfo Meisel, "la magnitud de los recursos que se transferir√≠an, con el fondo de compensaci√≥n, no es mayor que los recursos adicionales de presupuesto que se han entregado en tiempos recientes a las regiones m√°s pr√≥speras." De modo que, se√Īor presidente Santos, yo quiero solicitarle en esta tarde, y en nombre de todos los 8 departamentos de la Costa Caribe, de Norte de Santander, de los municipios de Arboletes, Necocl√≠, San Juan de Urab√° y Turbo en el caribe antioque√Īo; de Cauca, Choc√≥, Nari√Īo, y Buenaventura en el Pac√≠fico; de Amazonas, Caquet√° , Guaviare, Putumayo, Vaup√©s, Guainia, Arauca, Casanare, Meta y Vichada, en fin de toda la periferia empobrecida y excluida de Colombia, que propiciemos un r√°pido acuerdo entre el gobierno y el Congreso sobre los puntos esenciales de este instrumento del fondo regional de compensaci√≥n, a fin de disponer a la mayor brevedad de una ley que proclame que Colombia quiere caminar y efectivamente camina hacia senderos de equidad, igualdad y justicia.

Quisiera referirme a otro aspecto no menos esencial en la vida del Congreso, como lo es la restauración y recuperación de su dignidad perdida. Entiendo por dignidad la calidad o bondad por la que algo o alguien goza de especial valor, estima y reconocimiento. En las organizaciones esa dignidad es la base de los derechos fundacionales de la democracia, la finalidad esencial e irrenunciable del estado de derecho.

Nosotros tenemos que admitir con humildad cr√≠tica que los congresos ocupan los √ļltimos lugares de la aceptaci√≥n p√ļblica. All√° afuera se nos percibe como un cuerpo extra√Īo y ajeno. Los niveles de confianza que nos atribuyen suelen ser deplorables. Es posible que no advirtamos que ya no representamos a nadie, sino a nosotros mismos.

Los ciudadanos no se reconocen en sus congresistas. Y parecería que no lo lamentamos lo suficiente. Por anticipado no creen en nuestros programas y ofertas electorales. Nos dispensan escandalosos niveles de tolerancia frente a la mentira. hasta tengo la impresión de que los ciudadanos piensan que la mentira es viable y factible, y que hace parte de nuestro oficio y de nuestras rutinas.

La democracia tomada en serio es el ciudadano tomado en serio. El poder no puede mentirle al ciudadano porque el ciudadano es la √ļnica posibilidad de la democracia, La democracia existe en mayor√≠a. Otra forma de debatir y decidir parecer√≠a extravagante. Pero la soberan√≠a de la mayor√≠a reside en que ma√Īana esa mayor√≠a puede decidir lo contrario. Y sobre todo, en que esa mayor√≠a puede ser sustituida por otra mayor√≠a, de seguro la minor√≠a de ayer.

Si negamos a las minorías la expectativa de dejar de serlo, habremos asesinado nuestra legitimidad.

Me comprometo a un esfuerzo enorme por luchar por un congreso en serio, por unos ciudadanos en serio, por una representación en serio. Y por un respeto absoluto de las minorías. De las que están en el congreso, y de los ciudadanos disidentes allá afuera. reemplacemos al ciudadano expósito y excluido de hoy, por el ciudadano representado¡¡¡. ¡¡¡¡Salvemos a los partidos, porque sin ellos la democracia pierde sus contornos, se vuelve difusa, se diluye, se suicida.

Los partidos son imprescindibles en las democracias contempor√°neas. registrar, reproducir y exacerbar las fallas y responsabilidades de los partidos, sin trabajar por su recuperaci√≥n, equivale a resignarse a que las mafias, las capillas, el poder del dinero los sustituyan. Siempre que tengamos por partidos a unos costosos e in√ļtiles cascarones, tendremos tambi√©n una democracia vac√≠a.

El país no puede incursionar en este siglo XXI sin una reforma electoral y política de gran aliento que recupere para el parlamento la dignidad perdida. Yo quiero, doctor Santos, pedirle en estos temas un compromiso vital: que el ejecutivo no se aproveche de las tribulaciones y debilidades del Congreso.

No m√°s auxilios, expl√≠citos o encubiertos. No m√°s reciprocidades perversas entre las ramas del poder p√ļblico. Sin un Congreso digno, el estado social de derecho siempre tendera a la ruina.

Este también es un mensaje para las altas cortes y para toda la rama judicial. yo los invito muy cordialmente, con un inmenso deseo de acertar, a un diálogo generoso en torno a una reforma política que fortalezca al estado social de derecho y restaure sus postulados y eficiencias esenciales. Ya habrá lugar a precisar todas estas buenas intenciones.

Por lo pronto quiero que sepan que la mesa directiva del congreso, ha venido trabajando y lo seguiremos haciendo, en medidas tendientes a mejorar la asistencia y la puntualidad, la participación en los debates y en la recuperación de la eficacia legislativa.

Se√Īor Presidente, sin negar ni atenuar el canon que supone la pol√≠tica internacional un asunto ajeno a los parlamentos y exclusivo de la jefatura del estado, yo quiero decirle esta tarde, que no clausuramos, no obstante dificultades evidentes, la ilusi√≥n de unas relaciones estables, arm√≥nicas y productivas con los pa√≠ses vecinos, y m√°s gen√©ricamente con todos los pa√≠ses de Latinoam√©rica y el caribe.

El Congreso est√° dispuesto a cualquier esfuerzo que usted juzgue √ļtil y pertinente. Un vecindario en paz es un imperativo hist√≥rico, √©tico, econ√≥mico y pol√≠tico de nuestros pueblos. Puede usted contar con nuestra determinaci√≥n, nuestra diligencia, nuestro entusiasmo, nuestra discreci√≥n y nuestra paciencia.

Por √ļltimo, yo quiero hacer unas referencias a los presidentes Uribe y Santos.

Claro que la gesti√≥n de √Ālvaro Uribe puede medirse y palparse en indicadores de inversi√≥n nacional y extranjera, cobertura de salud, educaci√≥n y saneamiento b√°sico, seguridad y reducci√≥n de asesinatos y secuestros.

De hecho, esos indicadores, casi todos estimulantes, se utilizan a menudo para trazar a mano alzada la imagen y la estirpe del gobierno de √©stos √ļltimos 8 a√Īos.

Yo creo que mas all√° de esos indicadores, m√°s all√° de la seguridad democr√°tica y las confianza inversionista, los alt√≠simos, los incre√≠bles niveles de aceptaci√≥n y de confianza de la opini√≥n p√ļblica colombiana tienen adicionales fundamentos.

Tan abultados e inamovibles indicadores, que ning√ļn tefl√≥n podr√≠a explicar con rigor, revelan que los colombianos, han sido seducidos por el nivel de compromiso que el presidente Uribe exhibi√≥ durante los ocho a√Īos de su gesti√≥n.

No hay en todo el continente un caso as√≠, tan expresivo y continuado. No hay tampoco un caso as√≠, en la pol√≠tica mundial. Puede decirse sin exageraciones que √Ālvaro Uribe V√©lez es un fen√≥meno universal de opini√≥n p√ļblica literalmente irrepetible.

Creo dos cosas esenciales: que los colombianos se parecen mucho, much√≠simo a √Ālvaro Uribe V√©lez, y que esa especie de comuni√≥n y fascinaci√≥n atraves√≥ y molde√≥ el acontecer de √©stos √ļltimos 8 a√Īos. Gracias se√Īor presidente por su compromiso y sus ejecutorias.

Doctor Juan Manuel Santos: para bien o para mal, a usted le ha tocado en suerte suceder a semejante y vigoroso personaje de la escena política nacional.

Por una parte, usted recibe un legado de su gestión. y por otro lado, usted sentirá el rigor y el riesgo de parecer distinto al carisma embrujador de Uribe. Nadie es un calco de nadie. No existen clones en política, sino confluencias ideológicas y programáticas. eso, que es una verdad simple, es sin embargo utilizado por los adversarios, los suyos, los de Uribe y los de ambos, para anticipar contraflujos y conflictos.

El pa√≠s puede estar tranquilo. Conoce las coincidencias esenciales que el ejercicio del ministerio de defensa y la campa√Īa electoral mostraron. Y conoce tambi√©n, las necesarias diferencias de √©nfasis, de talante, de prioridades que solemos exhibir los mortales frente a nuestros semejantes.

D√©jeme decirle se√Īor presidente santos que el pa√≠s le acompa√Īa, que el pa√≠s est√° tranquilo, que el pa√≠s est√° satisfecho con los ministros escogidos, con los resultados de su gira por el exterior y con el tacto exhibido en las semanas previas a su posesi√≥n.

Dig√°moslo en clave caribe: buen viento y buena mar se√Īor presidente. Que la democracia, la igualdad, la equidad y la prosperidad resulten fortalecidas en su gobierno.

Muchas gracias.

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