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El Presidente que no quería irse | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-08-08 05:00:00

El Presidente que no quería irse

A √Ālvaro Uribe le gusta el poder. Le gusta tanto que con la ayuda de Yidis cambi√≥ la Constituci√≥n para hacerse reelegir una vez. Y le sigui√≥ gustando tanto que hizo todo lo posible para volverla a cambiar y ser reelegido por segunda vez; pero Luis Guillermo Giraldo fue menos eficiente que Yidis y dio papaya para que la Corte Constitucional tumbara el referendo.
El Presidente que no quería irse

Uribe acept√≥ el fallo de la Corte (no hay que agradecerlo pues era lo menos que pod√≠a hacer), pero tal parece que no se resign√≥ a no ser √©l mismo su propio sucesor y quiso seguir mandando en cuerpo ajeno, mejor dicho, en ¬ďuribito¬Ē propio¬Ē.
Cuando Noemí impidió que Arias fuera candidato, no le quedó más alternativa que apoyar a Santos pero dejándole no tres sino muchos huevitos para que se los cuide.

La tradici√≥n pol√≠tica en Colombia segu√≠a el adagio popular seg√ļn el cual ¬ďcada alcalde manda en su a√Īo¬Ē, y los presidentes salientes dedicaban los √ļltimos d√≠as de sus mandatos a inaugurar obras, a despedirse y a hacer balances para que la historia recordara las cosas buenas que hab√≠an hecho. En algunas ocasiones, como en el gobierno de Gaviria, se trat√≥ de dejar una especie de testamento con la agenda de reformas que esperaba que continuara el siguiente gobierno, pero por regla general se respetaba la autonom√≠a del nuevo mandatario.

En su apego al poder, Uribe ha roto con esta tradición y trató que su sucesor fuera un simple ejecutor de sus designios. El principal amarre es el fiscal, es decir el de la plata. Santos hereda una olla raspada con un enorme déficit fiscal (más de 4% del PIB) y la inminente crisis de la salud, pero hay que reconocer que no es la primera vez que un nuevo Ministro de Hacienda recibe una herencia similar.

Lo que es nuevo en el caso de Uribe es la forma como le deja maniatado a Santos el presupuesto de inversi√≥n. Con el mecanismo de las vigencias futuras Pastrana le dej√≥ a Uribe obras comprometidas por 1 bill√≥n de pesos, mientras que Santos recibe de Uribe compromisos por 30 billones de pesos, de los cuales 19 billones son para ejecutar en los pr√≥ximos 4 a√Īos. Este monto equivale casi al 50% del presupuesto de inversi√≥n del gobierno central disponible en un per√≠odo presidencial.

Por el lado de los ingresos fiscales tambi√©n recibe Santos el pesado lastre de las gabelas tributarias que el a√Īo pasado significaron regalos del Estado a los m√°s pudientes por valor de 8 billones de pesos, sin contar las p√©rdidas fiscales que va a generar el enriquecimiento de unos pocos con el negocio de las zonas francas. Lo m√°s grave es que muchas de estas gabelas se blindaron con el esperpento de los contratos de estabilidad tributaria y no se podr√°n eliminar.

Como si este amarre no fuera suficiente, Uribe se dedic√≥ en las √ļltimas semanas de su mandato a adjudicar multimillonarios contratos en licitaciones y concesiones como los 6 aeropuertos, la V√≠a del Sol, o la Transversal de las Am√©ricas. Otras se le frustraron como el tercer canal de televisi√≥n y la venta de las telecomunicaciones de Emcali, pero en todos los casos es por lo menos sospechosa la urgencia de entregar estos negocios a√ļn en contra de la Procuradur√≠a, la Contralor√≠a y las opiniones de los nuevos ministros. Si no hay problemas √©ticos, por lo menos los hay est√©ticos, porque es una pr√°ctica de muy mal gusto.

Para bien del país, Santos ya ha mostrado que tiene las agallas para irse soltando de las amarras de su predecesor y navegar con rumbo propio. Ha nombrado además una excelente tripulación, inclusive contrariando las peticiones de Uribe, de manera que hay motivos para confiar en que el expresidente si se va a ir, aunque no quería hacerlo.

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