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¿Y ese proyecto de vida que teníamos juntos? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-08-11 05:00:00

¿Y ese proyecto de vida que teníamos juntos?

¿Terminamos? Eso fue lo que usted menos imaginó, que todo acabaría de un momento a otro. Aún no sabe cómo sucedió si tenían un proyecto de vida en pareja definido.
¿Y ese proyecto de vida que teníamos juntos?

Ya habían planeado sus próximas vacaciones, tramitados los respectivos permisos en el trabajo para poder irse juntos a un lugar espectacular sin ningún problema.

Incluso hace poco habían pensando en comprar el apartamento donde irían a vivir y ya estaban cancelando las cuotas del carro.

Entonces, ¿por qué todo se fue al piso?

Lo más probable es que no se encuentre una razón de inmediato. Pero más allá de encontrar la explicación, se debe tener un plan de contingencia para que el rompimiento no se convierta en todo un infierno.

El hecho de disolver la sociedad, saber quién se quedará con el carro y continuará pagando las cuotas, quién cancelará las vacaciones para que el otro pueda vender su pasaje y no perder el dinero, serán problemas a resolver con toda la calma posible.

preguntas y respuestas

Irina Villagra

Psicóloga clínica y docente

Terminamos ¿y el proyecto de vida que teníamos? ¿Cómo enfrentarse a ese primer interrogante?

Cuando una pareja toma la decisión de terminar con el vínculo que les unía, sobrevienen numerosos interrogantes, afloran las inseguridades y los temores, pues la ruptura supone un cambio drástico no sólo de rutina sino de los proyectos a futuro que como pareja habían planeado.

Si la decisión no es tomada en conjunto, la parte que decide terminar tiene la ventaja pues sabe lo que va a buscar de allí en adelante.

Lo contrario pasa con la  persona que es abandonada, pues puede entrar en una especie de “shock inicial” y vivenciar una conmoción temporal porque aún no puede asimilar la situación.

El proceso de duelo deberá pasar por diferentes etapas antes de llegar a la aceptación de la pérdida, lo que le permitirá centrar el interés en otros aspectos.

¿Cómo saber si se puede seguir con la relación o cuándo dar por hecho que todo acabó y no hay esperanzas?

Si el distanciamiento es a modo de impasse, es decir  la pareja decide darse un tiempo, una tregua para repensar la relación y volverse a situar en el proyecto juntos, esto puede terminar fortaleciendo la relación, pues reelegirse mutuamente significa asumir un compromiso aún mayor siendo plenamente conscientes de ello.

Si la ruptura es irreversible debe ser aceptada, asumiendo que en cada etapa de nuestras vidas dejamos atrás cosas irrecuperables. Cerrar etapas nos permite seguir creciendo e integrando nuestras experiencias vitales.

¿Qué puede hacer una persona que siente que ese proyecto de vida se le vino abajo y tiene que empezar de cero?

La vida constantemente nos plantea desafíos. El derrumbe de un proyecto no supone ni mucho menos el fin de todo; aunque en ese momento el dolor, la incertidumbre, el estupor y el miedo impidan ver las cosas de otra manera. Tras la ruptura conviene poner todas las energías en la recuperación del equilibrio. ¿Cómo? Pues dándose el tiempo necesario para aceptar la realidad, escuchar las propias emociones, valorar la soledad como un espacio de reencuentro consigo mismo pero sin caer en el aislamiento.

Rodearse de las personas queridas resulta contenedor y permite desahogarse para poco a poco emerger fortalecidos de la crisis.

preguntas y respuestas

Carlos Salazar

Terapeuta de pareja

¿Qué hacer ante una ruptura

cuando ya existía un proyecto de vida definido? El problema es que siempre dejamos que las relaciones sucumban en el tiempo. Si tuviésemos una actitud preventiva no se presentaría dicha situación. Cuando ya se está en ese momento de la ruptura se debe asumir una actitud madura frente a la separación, pues todo lo económico es manejable pero la pregunta a afrontar es ¿y después qué sigue?

¿Es sano disolver la sociedad? Es importante asumir los roles que tenemos con madurez. En el caso de que no se tenga el valor de continuar con la sociedad económica más allá de los propios sentimientos, es mejor disolverla.Esto debido a que es un proyecto conjunto y con la ausencia de una de las partes se está debilitando. Es importante entrar a negociar con la otra persona si quiere retirarse para que quien se queda con el negocio lo fortalezca, pero sólo si él quiere.

¿Qué decir ante la actitud de algunas personas que se retiran del negocio y dejan al otro con las deudas encima?

Es una actitud que se ve como la más difícil pero es la más fácil. En toda sociedad o se gana o se pierde. En el caso de que sea un carro, quien deja de pagar pierde su parte. Si los dos dejan de pagar pues es claro que se pierde el vehículo y hace parte de los riesgos de toda sociedad. Las inversiones se pierden, se pierde una empresa pero sigues vivo.

La mentalidad de muchas personas en este caso es decir: ¿por qué tengo que pagar algo para que después me lo quites de buenas a primeras con mi esfuerzo?

Existe también el caso de la persona que es capaz de seguir en sociedad. ¿Qué decir de esta actitud?

Esta es la actitud ideal y minoritaria. Es importante entender que se termina lo personal pero se sigue en lo laboral.

¿Qué errores no cometer?

1. No es conveniente acallar los sentimientos ni minimizar la situación como si no hubiera pasado nada. Es un periodo de duelo y es el momento de vivirlo como tal. De no ser así los aspectos  no resueltos emergerán más adelante en forma de conflicto.

2. No se debe responsabilizar de forma exclusiva a la otra persona por la ruptura. Si ésta sobrevino de forma irreversible significa que la pareja como tal se agotó y la responsabilidad de esto es compartida.

3. Otro de los errores es caer en la negación. El aislamiento y el rencor paulatinamente llevan a un estado de autodestrucción que restringe las posibilidades de salir adelante. “Hacer lo que sea” para retener a la otra persona resulta otra postura equivocada y perjudicial para ambas partes. El desamor por lo general es un camino que no tiene marcha atrás.

4. No tener la madurez suficiente para separar los negocios de la relación y al contrario, actuar como un niño y dejar al otro con la responsabilidad de todas las deudas.


¿Te quedas con las deudas o seguimos en sociedad?

¿Quién se queda con el carro y su deuda? Esa puede ser una de las preguntas que surjan en el momento de la ruptura. Sobre todo cuando entre los dos habían establecido el monto para pagar la alta cuota a más corto tiempo.

Si se trata de una sociedad la pregunta sería ¿seguimos siendo socios, te vendo mi parte o necesito alejarme para no seguir sufriendo?

Según explicó la psicóloga clínica Marisol Ramírez, “conviene plantear las cosas claramente y sin ambigüedades para llegar a acuerdos razonables que no perjudiquen a ninguna de las partes. No es conveniente depositar en el plano material la búsqueda de una especie de revancha porque no resultó en plano sentimental”.

La experta explicó que si se trata de compartir el mismo espacio laboral, las decisiones que se tomen dependerán del grado de madurez con que se asuma la ruptura sentimental.

“Es necesario distinguir claramente una cosa de otra. Tomarse un tiempo para asimilar la nueva situación no solo es deseable sino recomendable pues permite tomar distancia de las cosas para visualizarlas objetivamente”, agregó Villagra.

Pero si aún así la cercanía física de la otra persona reaviva sentimientos e impide culminar el duelo, es necesario tomar mayor distancia.

 

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