La cultura del atajo | Noticias de santander, colombia y el Mundo | Vanguardia.com
Publicidad
Jue Dic 14 2017
24ºC
Actualizado 12:50 pm

La cultura del atajo | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-08-12 05:00:00

La cultura del atajo

Es el comportamiento irregular de múltiples personas que no se someten a las disposiciones reguladoras de la vida en sociedad, optando por el procedimiento rápido y a “sotto voce” sin importarles el mal ejemplo ciudadano. Esto a propósito de la información suministrada por este diario ayer, donde alerta sobre la manera tramposa como muchos individuos, incluidos jóvenes estudiantes y niños impulsados por sus progenitores, burlan el pago del tiquete de Metrolínea.
La cultura del atajo

Esta conducta ilegal merecedora de reproche, afecta el flujo de caja del sistema de transporte a mediano plazo, que incidirá en los programas para ampliar su cobertura u otras alternativas de mejoramiento de las necesidades públicas.

Podrá suponerse que esas avivatadas son pasajeras, tolerables o que se trata de “malicia indígena”. Pues no, la mayoría consideramos que son picardías condenables que exigen de la Administración Municipal una pronta solución, poniendo al descubierto a quienes atentan contra el patrimonio público, poniéndolos a disposición de las autoridades y sancionándolos con las multas de rigor. Este servicio debe blindarse cada día contra esa delincuencia menor, que aunque muchos no lo crean, es el preparatorio para que el día de mañana surjan delincuentes de talla mayor.

Si en el hogar, en el colegio o en el medio social donde la gente hace su vida cotidiana, no se insiste en forma reiterada que “el delito no paga”, que los logros deben obtenerse por esfuerzo e inteligencia y no por trampa o tumbando a los demás; que vale más salir con la frente en alto y nadie se atreva a enrostrarle a los hijos que sus padres son deshonestos, en fin, que ser honrado paga y así se construye una sociedad sana y digna ante el mundo, seguiremos siendo catalogados como bandidos por las demás culturas.

Pero hay algo curioso para acotar: me pregunto si esos personajillos que infringen acá las normas, lo harían en el Metro de Nueva York, París, Londres, u otras ciudades del exterior. Estoy seguro de que estando en esos lugares no les pasaría ni por su mente. Allá se manejan como ciudadanos y acá como malandrines. Saben que atrapados en la falta, terminan en una Corte y su ingreso a eso países quedará en entredicho. En esas culturas no se toleran esos agravios; acá eso es ingenio pero del malo, que no construye, destruye y deforma la condición humana cuestionando nuestras leyes y a los legisladores de turno.

 

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad