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La Bucaramanga de la noche | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-08-14 05:00:00

La Bucaramanga de la noche

La Bucaramanga de la noche

Y es que luego de que termina el día, comienza su actividad una ciudad en la que proliferan costumbres y comportamientos que preocupan. El consumo de licor pulula, el expendio y consumo de estupefacientes sale a flor de  piel, las infracciones de Tránsito se multiplican, los accidentes de circulación con saldos mortales se incrementan, los atracos, los robos, las riñas y las lesiones personales abundan, al igual que ocurre con las muertes violentas, los delitos contra la propiedad y contra el honor sexual. Todo ello y mucho más, forma parte del catálogo que debe enfrentar la autoridad policiva en las noches, cúmulo de hechos anómalos unos y delictuales otros que se dispara  durante los fines de semana.

La gran mayoría de los actores de la Bucaramanga nocturna son personas de ambos sexos, menores de 25 años, quienes equivocadamente creen que la noche es el escenario ideal para su osado vivir, con base en el erróneo concepto de que la juventud no debe tener límite ni freno y por eso incurren en comportamientos de todo orden, resultando más de uno de ellos delictivo a la luz del Código Penal.

Así, la ciudad en las noches muestra su cara y naturaleza ruda, cruda, difícil. El número de delitos que se consuman en horas nocturnas dispara las estadísticas y pone a Bucaramanga en los primeros lugares del país en la comisión de hechos de sangre.

Y lo más crítico es que quienes trasgreden la Ley muchas veces son  menores de edad, quienes se escudan en la legislación que los ampara.

El problema es muy grave. Los jóvenes se salen del control de sus familias y creen que la noche es el escenario de un carnaval en el que todo es válido, incluso las contravenciones y conductas delictuales.

Muchos comerciantes nocturnos tienen también su cuota de culpa y error, ya que en aras de obtener utilidades copiosas en sus negocios, tienen como clientes a menores y poco o nada les importan las consecuencias de lo que ocurra.

Las familias, los centros educativos, el comercio, las autoridades y la sociedad en general, tienen la obligación de estudiar y poner freno a lo que está ocurriendo de noche en las calles, pues el asunto se está saliendo de las manos.

 

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