La √ļltima gota de vinagre en Colombia | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-08-14 05:00:00

La √ļltima gota de vinagre en Colombia

El matiz introspectivo de la nueva propuesta de Sabina s√≥lo contrasta con la animada¬† participaci√≥n de la agrupaci√≥n de rock madrile√Īa ¬ĎPereza¬í en su primer sencillo ¬ĎTiramis√ļ de lim√≥n¬í, pues abre las puertas a un mundo nost√°lgico y coherente con la actitud de los √ļltimos tiempos, con un Joaqu√≠n cada vez m√°s alejado del humo de los bares, la humedad de los prost√≠bulos, y sobre todo de los grandes conciertos, de los que se refiri√≥ en t√©rminos de ¬ďpunto final¬Ē. Para este prop√≥sito se apoy√≥ en uno de sus mejores amigos poetas, Benjam√≠n Prado.
La √ļltima gota de vinagre en Colombia

No anunci√≥ su retiro, pero s√≠ la intenci√≥n de tocar √ļnicamente en peque√Īos ¬ďteatritos¬Ē, como √©l los llama, retornando as√≠ a sus primeras √©pocas de La Mandr√°gora y al lugar que siempre ha considerado como el ideal. El lugar en donde se puede mirar a la cara y en donde hay amor por los silencios, en contraposici√≥n de ese gran agujero negro y bullicioso que se le aparece en recitales como los del Estadio La Bombonera en Argentina, en donde acuden m√°s de treinta mil¬† personas cada vez que se para sobre la tarima.

El contenido especial de su reciente visita a Colombia fue incluir a Medell√≠n dentro de su agenda, para ofrecer un concierto en el Teatro Metropolitano, concierto que tuvo la particularidad de ser el √ļnico en recinto cerrado de peque√Īa capacidad de toda la gira. La cita en Bogot√° estuvo cargada de m√°xima emoci√≥n y sentimientos encontrados, dada la sensaci√≥n de lejan√≠a que se avecina. Sabina, con su banda en pleno, recorri√≥ durante m√°s de dos horas ese c√ļmulo l√≠rico de m√ļltiples g√©neros que durante m√°s de treinta a√Īos ha permitido construir el hogar com√ļn de la ranchera, el bolero, el rock, el blues, el tango, las sevillanas y el pop. El aforo vibr√≥ al ritmo de ¬ĎCalle Melancol√≠a¬í, ¬ĎPeces de ciudad¬í, ¬ĎPeor para el Sol¬í y ¬ĎConductores suicidas¬í, mientras demostraba el total aprecio por las nuevas composiciones, como ¬ĎCristales de Bohemia¬í, ¬ĎEmbustera¬í o ¬ĎViudita de Clicquot¬í.

Durante su estad√≠a en el pa√≠s, Sabina tuvo su acostumbrada y reducida aparici√≥n para el contacto con la prensa, y con la diplomacia del caso brome√≥ con el deseo de vivir en Medell√≠n o en Cartagena, y exalt√≥ la tendencia marcada a la alegr√≠a en medio de tantos problemas internos de la realidad colombiana. Sus intervenciones fueron sencillas y poco controvertidas, distante de las circunstancias que se vivieron en M√©xico, en donde trat√≥ de ¬ďingenuo¬Ē al presidente Felipe Calder√≥n en su lucha contra el narcotr√°fico, y critic√≥ la estrategia militar como √ļnica alternativa, generadora de un c√≠rculo vicioso de sangre y destrucci√≥n. Las frases sobre Medell√≠n o Cartagena inundaron los titulares de los principales medios, que no hicieron el esfuerzo por recordar que en m√ļltiples ocasiones Joaqu√≠n ha reiterado su voraz atracci√≥n por pasar algunos a√Īos de su vida en lugares como Buenos Aires, de donde es ciudadano ilustre y protagonista fundamental de la din√°mica cultural.

A√ļn as√≠, es improbable que aquello suceda, como improbable ser√≠a que Sabina viniese a Bucaramanga alg√ļn d√≠a, en esa intenci√≥n de culminaci√≥n de su carrera por explorar peque√Īas audiencias para sus intervenciones en vivo. Improbable ser√≠a verlo en el Auditorio Luis A. Calvo o en un hipot√©tico Teatro Santander restaurado y puesto en funcionamiento. Improbable ser√≠a que esa inmensa minor√≠a de seguidores santandereanos, que estuvieron en el √ļltimo concierto desde la primera hasta la √ļltima fila, no tuvieran que viajar y por el contrario fueran anfitriones de un cantante que seguramente se inventar√≠a un motivo para quedarse a vivir en medio de un clima sin identidad y del caos de una ciudad que busca incesante sus rumbos y su matiz contempor√°neo. Cualquier enga√Īo diplom√°tico ser√≠a sedientamente recibido. Sin embargo, tambi√©n era improbable que el eterno equipo de los amores de Joaqu√≠n, el Atl√©tico de Madrid, ganara un t√≠tulo internacional despu√©s de casi medio siglo, cuesti√≥n que los hab√≠a hecho amantes de la derrota y la decepci√≥n. A inicios de mayo, los goles del uruguayo Forl√°n desvirtuaron la m√≠tica frase de Sabina: ¬ďQu√© manera de perder, qu√© manera de sufrir¬Ē, y confirmaron que la imposibilidad es el alimento m√°s poderoso de las grandes causas.

Esta imposibilidad se convierte en una fantas√≠a sincera por acontecimiento y contenido cultural de otro nivel en la ciudad. El palpitar latente por est√≠mulos m√°s all√° del dinero, los mega-objetivos o las falsas titulaciones se convierte en la esperanza por escuchar a viva voz ese ¬ď¬Öa ritmo de cangrejo avanza el porvenir¬Ö¬Ē, que reza en ¬ĎCrisis¬í, la √ļltima canci√≥n de Joaqu√≠n Sabina que qued√≥ en la noche lluviosa de su √ļltimo concierto, y que no permite saber con claridad cu√°ndo regresar√° el ubetense a Colombia, y mucho menos cu√°ndo regresar√° el Atl√©tico Bucaramanga a la m√°xima categor√≠a profesional.

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