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Atención especial para pequeños ganaderos | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-08-15 05:00:00

Atención especial para pequeños ganaderos

Con gran atención y preguntas puntuales, el Ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo Salazar, escuchó, en la primera reunión con la ganadería colombiana, la exposición del presidente ejecutivo de Fedegán, José Félix Lafaurie Rivera, y de su equipo directivo, sobre este sector de la economía colombiana que aporta el 8,5% del Producto Interno Bruto del país.
Atención especial para pequeños ganaderos

En la sesión, realizada especialmente para el Ministro el pasado 11 de agosto, el titular de la cartera de Agricultura celebró la primera reunión con la ganadería colombiana y calificó el encuentro como muy útil.
“He tenido la oportunidad de ver algunas de las publicaciones y veo la calidad de los trabajos que ha venido haciendo Fedegán”, añadió.

También se analizaron algunos instrumentos de política sectorial que serán objeto de un trabajo en conjunto con el jefe de este Despacho, para introducir mejoras a la nueva visión del plan de la ganadería colombiana que será presentada en el 32 Congreso Nacional Ganadero, que el gremio realizará en la ciudad de Cartagena en noviembre próximo.

“Hay algunas cifras que muestran que algunos aspectos marchan muy bien, otras que muestran dificultades que hay que superar, pero el gran balance es que Colombia tiene un gran potencial ganadero y lechero, y dentro de ambos frentes, el pequeño ganadero y el pequeño lechero tienen que ser objeto de una atención especial por parte del Estado con políticas de desarrollo rural”, puntualizó al preguntársele sobre cómo ve las perspectivas y proyecciones presentadas por el gremio de los ganaderos.

Respecto al restablecimiento de las relaciones con Venezuela, señaló que su arreglo le va a convenir a toda Colombia, pero muy especialmente al sector agropecuario, porque Colombia es, de vieja data, la proveedora natural de alimentos y productos pecuarios a Venezuela. De manera que si vuelve a ser –como debe ser– el gran comprador de comida y carne y de otros productos del agro, en esa misma medida el gran beneficiado será el campo colombiano. Finalmente advirtió, “que es consciente de las inmensas potenciales de la ganadería en Colombia” y asimismo manifestó su compromiso para trabajar por el desarrollo de la ganadería colombiana.

El comercio con Venezuela

Se estima que Venezuela deberá importar, en los próximos cuatro años, un millón de cabezas de bovino.

Este cálculo se basa en el decrecimiento de su hato ganadero, que se sitúa en 12 millones de cabezas.

Dicho comportamiento productivo hace que la relación hato/población observada entre 2006 y 2009 se haya reducido a un nivel promedio de 0,45 animales por habitante.

Los entendidos en la materia señalan que es un nivel a todas luces insuficiente, para atender su demanda interna frente a un crecimiento de la población humana de 17%, observado en la última década.

Lo anterior ha conducido a un aumento en las importaciones de ganado en pie, primero desde Colombia y luego desde Brasil, las cuáles se estiman que participan con cerca del 28% del sacrificio venezolano.

Las lecciones

Además de ser un mercado natural para Colombia, el mercado venezolano presentó un aumento desbordado como principal destino de las exportaciones colombianas, generándose una alta dependencia, inicialmente de ganado en pie.

En efecto, en 2004 se exportaron cerca de 240 mil animales en pie, en 2005 más de 140 mil, en 2006, 245 mil, y en 2007, 134 mil, cuando históricamente esto no ocurría.

Paralelamente crecieron las exportaciones de carne en canal, carne deshuesada congelada y carne refrigerada, hasta alcanzar, en 2008, las 146 mil toneladas. En otros términos, Colombia logró, en un muy corto tiempo, recomponer su oferta exportable cárnica comercializando productos con mayor valor agregado.

Desde luego los ingresos también crecieron, sumando en 2008 753 millones de dólares y en 2009, 605 millones.

Sin embargo, esta extraordinaria dinámica de comercio incubó una grave crisis para la ganadería colombiana.

A partir de 2006 los niveles de sacrificio aumentaron y a la par lo hizo el precio del ganado que, de manera distorsionada, estimuló el sacrificio indiscriminado de hembras, que es el activo productivo vital para el mantenimiento del hato.

Al mismo tiempo se registró una distorsión en los precios internos de la carne que, por su incremento, afectó el consumo de los colombianos.
Se pasó entonces a una disminución del consumo per cápita de carne en Colombia que hoy es de 17,5 kgs/año.

El cierre del mercado venezolano

Esta medida, tomada unilateralmente por el vecino país, generó a partir de agosto del año pasado caída de precios y, en el primer trimestre del 2010, disminución del sacrificio en 16%, al tiempo que los precios del novillo en pie se desplomaron en cerca de 20% a nivel nacional y 25% en los frigoríficos de exportación.

Bajo este escenario el Gobierno colombiano suspendió la aplicación de las restricciones a la exportación de ganado en pie. Es una medida que, con la reciente reapertura del mercado venezolano, pone al sector en posición de extrema vulnerabilidad, pues los efectos sobre el precio, el hato y el sacrificio de hembras, tal como ocurrió en el pasado, no se harán esperar. La reciente exportación al Líbano de 9.000 animales en pie, produjo distorsiones de mercado que resultaron en un incremento casi automático de los precios internos en más de 25%.

En río revuelto

Así las cosas, a corto plazo la reapertura del mercado venezolano es una excelente oportunidad comercial que infortunadamente sólo es aprovechada por un reducido sector comercializador –no por el ganadero– y que incluso, como en el pasado reciente, podrá estimular el contrabando y otras prácticas corruptas.

Esta bonanza de exportación trae aparejado otro efecto y es el de reducir las posibilidades de crecimiento de la economía ganadera, generando efectos indeseables para los consumidores colombianos, en la medida en que se podrá dar una salida masiva de animales hacia el vecino país, afectando seriamente los niveles de inventario ganadero nacionales, e incrementando los precios del ganado y, por tanto, el precio de la carne.

Los ganaderos colombianos manifiestan su preocupación porque ven en el escenario mencionado una seria amenaza para la estabilidad del hato ganadero nacional y el desarrollo de las metas trazadas en el Plan Estratégico de la Ganadería, sector que sin duda servirá de motor al desarrollo agropecuario del país.

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