48 a√Īos despu√©s el ¬ĎCuca¬í se confiesa | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-08-15 05:00:00

48 a√Īos despu√©s el ¬ĎCuca¬í se confiesa

Herm√°nn ¬ĎCuca¬í Aceros mantiene su huella imborrable de ser el √ļnico santandereano en jugar una Copa del Mundo y marcar un gol en dicha competici√≥n. √Čl mismo relat√≥ c√≥mo fue esa gesta futbolera, de la que fue gran protagonista, al anotar el primero de Colombia, poner el tercer tanto ante los rusos en el hist√≥rico 4-4, y mostrar de sus pies y cerebro las bondades del naciente f√ļtbol colombiano.
48 a√Īos despu√©s el ¬ĎCuca¬í se confiesa

Para fortuna santandereana, Herm√°nn ¬ĎCuca¬í Aceros es el √ļnico hijo de la tierra del cabro y la hormiga culona que ha estado en una Copa del Mundo; destino que adem√°s, a manera de promoci√≥n 2x1 le dio ese regalo de marcar en el m√≠tico empate 4-4 de Colombia ante los rusos, en el inolvidable mundial de Chile 1962.

Hoy, casi cinco d√©cadas despu√©s, en un partido homenaje que le hicieron varios de sus amigos en la cancha El Bueno; y haci√©ndole un gol en el mismo arco por ubicaci√≥n a Jaime Pinz√≥n, portero rival, y no a Jashin, ¬ĎCuca¬í Aceros, el gran √≠dolo de generaciones en Santander, sac√≥ del ba√ļl de sus recuerdos ese segundo gol colombiano en la primera participaci√≥n nacional en un mundial; haza√Īa y privilegio de pocos. ¬ĎCuca¬í fue uno de ellos. ¬†

Preparando la ilusión

En ese 3 de junio de 1962, la cancha del puerto austral contaba con 20 mil almas fervorosas de mundial, y no con 20 amigos o vecinos del sector del Bueno. All√≠ peruanos, ecuatorianos y uno que otro colombiano encorbatado como dirigente del balompi√© criollo, oficiaron como los √ļnicos hinchas de un combinado de regiones, talento y ganas el cual por primera ocasi√≥n jugaba un mundial.

Un compromiso gigante a cargo de 25 jugadores escogidos y dirigidos por el argentino Adolfo Pedernera, al que hoy, y tras el paso de cuatro d√©cadas y contando, Aceros a√ļn llama ¬Ďmaestro¬í.

Tras la derrota 3-2 con Uruguay, el próximo en la planilla de enfrentamientos nacionales era la potente Rusia, segundo escalón nacional en el Grupo Uno del certamen orbital.

El pito estaba por sonar y en la cancha frente a frente la raza guerrera con aroma a caf√© chocaba contra los ¬Ďt√©mpanos¬í de hielo de la Uni√≥n Sovi√©tica. Ah√≠ comenz√≥ todo.

Ataque soviético

Para el duelo ante los rusos, Colombia form√≥ con Efra√≠n ¬ĎCaim√°n¬í S√°nchez; guardameta experimentado;¬† en defensa, Jaime Gonz√°lez, H√©ctor Echeverry, y An√≠bal Alzate completaban el muro. La marca corri√≥ por cuenta de √ďscar L√≥pez y Rolando Serrano, y en seguida, toda la l√≠nea de atacantes, encabezada por ¬ĎCuca¬í Aceros como ¬ĎWin¬í derecho o punta definido por ese sector; Marcos Coll, el potente Marino Klinger, To√Īo Rada, y por la izquierda, tambi√©n como ¬ĎWin¬í, H√©ctor el ¬ĎZipa¬í Gonz√°lez. Esos fueron los elegidos por Pedernera para los 90 minutos.

Ya en la cancha, para ¬ĎCuca¬í sin saber c√≥mo ni porqu√©, la ilusi√≥n empez√≥ a convertir en goleada.

¬ďDe entrada nos metieron tres goles. C√≥mo olvidar que fueron a los 10, 15 y 20 minutos. Nos ahogaron a punta de remates y de velocidad. No encontr√°bamos la raz√≥n de lo qu√© estaba pasando. S√≥lo esper√°bamos el descanso, pero faltaba mucho tiempo. Fue ah√≠ cuando aprovechamos la lesi√≥n de un ruso; lo que par√≥ el partido y dio pie a la charla¬Ē; expres√≥ ¬ĎCuca¬í, antes del intercambio de palabras de √°nimo y fortaleza de Pedernera para con sus dirigidos.

¬ďUstedes son buenos, saben jugar. Aceros, s√°lgase un poco de la raya, m√©tase m√°s por el centro y haga m√°s diagonales; usted es flaquito y ellos grandes, pero a punta de velocidad les gana¬Ē. Palabras sagradas que predestinaron el futuro, en tan s√≥lo 10 minutos.

Canten el gol de la vida

Corría el minuto 31, y luego de esa cachetada de ánimo, Colombia comenzó a tocar a su manera.

¬ďComo yo era muy joven, era tambi√©n muy obediente y segu√≠ las instrucciones del ¬Ďmaestro¬í (Pedernera) al pie de la letra, y definitivamente el que ¬Ďsabe sabe¬í. En ese instante del juego tom√© la pelota, se la toqu√© a ¬ĎTo√Īo¬í Rada y me destap√© haciendo la diagonal solicitada; √©l me la devolvi√≥ cerca del √°rea, y con poco tiempo para calcular, se la tir√© por encima a Jashin por el √ļnico hueco posible. En esos segundos, el bal√≥n entr√≥ lentamente a la porter√≠a rusa¬Ē.

Ese fue el 3-1, tanto que Cuca no celebró en el momento con la importancia debida, pero que fue una bocanada de oxígeno para un equipo que estaba casi muerto en la cancha.

El resto de la historia

Tras la pu√Īalada rusa al inexperto coraz√≥n colombiano con el 4-1, apareci√≥ la jugada quiz√° m√°s rara pero importante en la historia del balompi√© nacional. ¬ďAtac√°bamos de sur a norte, yo pateaba los tiros de esquina en mi sector, pero estaba muy lejos de la l√≠nea de cobro. Entonces, Marcos Coll, que estaba m√°s cerca del bal√≥n y del ¬Ďcorner¬í me insisti√≥:
-¬ďD√©jeme tirarlo a m√≠¬Ē.

A lo que yo acced√≠. √Čste cobr√≥ suave, la pelota se fue rasante, y antes del palo de la mano derecha de Yashin, la bola cogi√≥ un efecto al estilo billar que desestabiliz√≥ a la zaga sovi√©tica. Gol ol√≠mpico y el 4-2 para nosotros, que salimos a celebrar como locos, mientras ellos se insultaban en su idioma. Las groser√≠as son lenguaje universal¬Ē, a√Īadi√≥ Cuca, con j√ļbilo por la historia contada.

¬ďDe ah√≠ en adelante les escondimos la pelota y los volvimos ¬Ďropa de trabajo¬í; la cuenta a nuestro favor aument√≥; un pase al vac√≠o m√≠o para Marino Kilinger; lo dej√© ¬Ďlimpiecito¬í¬† y as√≠ cant√≥ el 4-3.

Pero a ocho minutos para la conclusi√≥n del partido, lleg√≥ la igualdad, cortes√≠a de ¬ĎTo√Īo¬í Rada. Ese fue el 4-4, resultado que por un palo casi tiene cara de gesta nacional, aunque lo fue.

¬ďFaltando un minuto le doy una pelota a Coll, √©l pate√≥ y peg√≥ en el palo, era el 5-4. El empate fue una ¬Ďjoda¬í fabulosa; era como estar en un cuento de hadas, me sent√≠a grande, √ļnico. As√≠, con esa algarab√≠a llegamos al camerino, a la fiesta privada. Fin de la gesta¬Ē, concluy√≥.

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