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HAGASE OIR | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-08-17 05:00:00

HAGASE OIR

HAGASE OIR

La piedra boluda y ordinaria de sus calles fue cambiada por adoquines de cemento, bien delineados y en aseo digno de resaltar. Lo grandioso de El Palmar es el parque en el centro del cual se levanta el macizo gigantesco de la ceiba centenaria, que cubre con su ramaje todo su entorno. Difícil encontrar belleza igual.

La iglesia descuidada en su fachada pero linda en su interior con su altar mayor de antiguas y redondeadas figuras doradas sometidas a reciente decorado. El palacio municipal funciona en la misma casona de los años 50, pero totalmente reformado y cumple con las exigencias que requiere la burocracia local. Después de tanto tiempo los amigos y conocidos desaparecieron, solo encontré en el parque a un buen señor, Donato Centeno, y a su esposa Estercita, con quienes dialogué, lo mismo que con Ulpiano Pedraza Jr. El Palmar se puede visitar en automóvil, pues las vías de acceso son destapadas pero bien afirmadas y parejas. El carreteable Palmar-Palogordo-Cincomil es transitable, pero me dicen que el pedazo que de allí conduce al Socorro está completamente deteriorado, con perjuicio para las personas que por esa vía van a la capital comunera. Bien por las buenas gentes del Palmar y su civismo.

Luis Martin Parra Carreño

La cueva del diablo

Mateo, señor de la arriería vivía en el sitio llamado La Hacienda con su familia y sus diez y pico de mulas bautizadas, la ojigacha, la chenga, la ojituerta, la baya, la color ceniza, la purniana, etc.

Este arriero de mulas de San Rafael a Piedecuesta sacaba al pueblo lo que la tierra producía: yuca, millo, tabaco, legumbres, pepa de tártago y otros productos viciosos de la región por allá en 1850, para hacerlo tenía que pasar por un lugar denominado La Piedra del Catón, más adelante por otro llamado La Curtida, seguir hasta encontrar las Lomas del Ventorrillo desde donde veía un tupido monte en Pata de Peña y en el mismo lugar atravesar la Quebrada Salvavidas que baja al Chicamocha donde está Chamarral o Bejucadas donde se encontraba el diablo meciéndose y riéndose a carcajadas. Según Mateo, cuando al que veía al demonio le faltaban unos cien metros para estar junto a él percibía el olor a azufre e incienso y observaba cómo este se botaba falda abajo, según su experiencia, a él le sucedió este caso y sintió terror al notar que los árboles se desgarraban y caían uno tras otro y se veían nubes de polvo y humo por donde iba pasando el diablo, pero al alejarse unos 300 metros peña arriba volvió a mirar al sitio y todo estaba normal, no habían rastros de daño alguno.

Los caminantes temerosos salían al Alto de Arenas, trascendían a Piedecuesta dejando al diablo atrás hacia el lado del Chicamocha rogando que bajara el río o cogiera Las Peñas de Salvavidas para salir a la Mesa de Los Santos, y la historia se repetía una y más veces por todo el contorno.

Germán Valenzuela Sánchez

Anasstasia

Anastassia Espinel Souares, oriunda de Cherepovetz, Rusia. Rubia, de ojos azules como la mar serena, así es ella.  Historiadora y especialista en docencia universitaria. Doctora en Filosofía (Ph. D.) en Ciencias Históricas de la Universidad de la Amistad de los Pueblos de Moscú. Catedrática de la Escuela de Historia de la UIS y del Departamento de Humanidades de la UDES. Políglota y experta en dicción del lenguaje castellano, son de antología sus conferencias sobre ilustración histórica dictadas con soportes audiovisuales en el recinto cultural de la Casa del Libro Total. Por fortuna, esta extraordinaria narradora de la riqueza histórica, insólita y en veces extraña de aquellos mundos rusos, romanos, africanos, del oriente milenario y de las cúspides andinas, ha contado con el apoyo de Sic Editorial, entidad de fomento artístico y cultural.

Su estilo llano invita a la lectura y ancla al lector a seguir en las páginas de sus libros a la continuidad de la narración hasta la última página, porque dueña del suspenso, la acción y los personajes, aviva la imaginación y permite remontar el pasado como si fuera una sucesión de imágenes cinematográficas.

De sus obras, vale la pena leer los siguientes textos: El Hombre de las Flores, Catalina II, la gran leyenda de Rusia; Sol de Libia, Masinisa, leen del Atlas; Las Amapolas de Partia, El Mensajero, Publio en el País de las Cataratas y La Montaña de la Diosa Luna. Todas estas obras oscilan entre la realidad histórica, la reconstrucción investigativa y la proeza de la imaginación de Anastassia en sus novelas y cuentos.

Hernando Loayza Camargo.

Circo Hermanos Gasca

“Hoy vivimos en un mundo de envidia y de violencia y estoy seguro que el que visita nuestro circo por dos horas se olvida de todo y entra al mundo mágico y maravilloso del circo. Raúl Gasca”

Así reza un folleto que entregan al entrar y esto es una realidad para chicos y grandes, asistir a una función de estas es un espectáculo inolvidable fino y de buen gusto.  Los animales hermosos, sanos y robustos con su pelambre bien brillante, los trapecistas bien entrenados y la animación de su director excelente, la dotación también muy buena.

No existe maltrato a los animales pues se ven cuidados con esmero a pesar de las críticas que algunos ambientalistas quieren hacer y que no son ciertas. Esto pueden atestiguarlo las miles de familias que día a día visitan el circo. Es un espectáculo de alegría, fantasía y pasión, propio para disfrutarlo en familia.

En el chaleco del director está estampada la imagen de la virgen de Guadalupe, patrona de Méjico. No se diga mas ¡vengan a verlo! Quedan pocos días.

Carmen Junoy de Naranjo

 

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