S铆mbolo de la aspiraci贸n leg铆tima a la belleza | Noticias de santander, colombia y el Mundo | Vanguardia.com
Publicidad
Mi茅 Ene 24 2018
21ºC
Actualizado 09:49 pm

S铆mbolo de la aspiraci贸n leg铆tima a la belleza | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-08-21 05:00:00

S铆mbolo de la aspiraci贸n leg铆tima a la belleza

El Museo de Cera Augusmar (Augusto Mart铆nez) se reabre en Bucaramanga luego de 30 a帽os de ausencia. Este museo, heredero de la tradici贸n de museos de cera internacional, contiene un arraigo popular caracter铆stico que revela los gustos y las usanzas de nuestro imaginario.
S铆mbolo de la aspiraci贸n leg铆tima a la belleza

Dotada de vida e historia gracias a la fascinante personalidad de su creador, Augusto Mart铆nez, el museo se ha mantenido como un s铆mbolo de la aspiraci贸n leg铆tima a la belleza y al arte en estos tiempos en que ninguno de los dos es valorado ni promovido. La posibilidad de presenciar una reliquia de nuestra riqueza popular art铆stica queda as铆 disponible para el conocimiento y el deleite de las generaciones que no conocen el museo, gracias al apoyo del Centro Cultural del Oriente y de Donaldo Ortiz, su director.

Cuando ni帽o, Augusto fue tra铆do de Rionegro a Bucaramanga a lomo de mula. Sal铆a de la escuela a recoger barro en los zanjones de La Rosita y Quebradaseca o en el lago Alarc贸n. Es cuando recuerda que hizo sus primeras figuras. En ese tiempo se pescaba en estos lagos con dinamita y de esta forma tambi茅n se suicidaba la gente. Un d铆a, sal铆a de la Escuela del Parque de los ni帽os y oy贸 una explosi贸n en la quebrada. Corri贸 hacia all谩, y vio a un hombre sin cabeza cruzar el puente sobre la Quebradaseca.

Su padre fue una fuerte figura para Augusto. Pablo Antonio Mart铆nez Garc铆a, juez destacado y estricto. Lo defiende como el aliciente para la formaci贸n de su car谩cter y tambi茅n quien marc贸 su camino. Un secretario de su padre lo inici贸 en el dibujo. Despu茅s de hacer su primer dibujo, un Bol铆var, una dulce maestra le consigui贸 una beca para ir a estudiar artes a Argentina. Su padre frustr贸 la iniciativa de la maestra.

Augusto vio crecer, madurar y envejecer las generaciones bumanguesas del siglo XX. Vio a la ciudad altiva y esbelta ingresar pasado el tiempo a ser reconstruida en su consultorio. 40 a帽os dedicados a la odontolog铆a; los mismos 40 a帽os concentrados en la escultura. Sus profesiones se amalgaman con el arte total. Es un hombre que ha hecho del arte de su oficio su sacrificio, su labor.

En su 茅poca de estudiante en Bogot谩, recib铆a el apoyo de su padre y completaba sus ingresos haciendo por encargo piezas de anatom铆a para sus compa帽eros. Las hac铆a de molde, para ahorrar tiempo y esfuerzo, pero se aseguraba de dejarles algunas marcas que sugirieran las huellas de la fabricaci贸n a mano, requisito acad茅mico que terminaban cumpliendo las piezas de Augusto.

Una vez, vino a Bucaramanga un museo de cera. Cuando Augusto quiso entrar, un hombre moreno, con una barbilla de diablo le permiti贸 ingresar gratis. El museo expon铆a cad谩veres, figuras venidas de Dresde, Alemania, todas elaboradas al calco. D铆as despu茅s, Augusto regres贸 al museo llevando de regalo un Adolfo Hitler modelado por 茅l mismo, sin calco, como cada una de sus figuras desde entonces. 聳驴Y usted por qu茅 no hace un museo?聳, le respondi贸 el due帽o, quien le volvi贸 a regalar la figura dici茅ndole que ser铆a la primera pieza del nuevo museo de cera que acababa de nacer. La segunda pieza fue un San Mart铆n de Porres, santo de cuyas llagas Augusto era devoto.

La primera exposici贸n del museo de cera Augusmar fue en San Antonio, Venezuela, y mostr贸 35 figuras. Fue Pedro Nel Piedrahita, el hombre de la barbilla, el que impuls贸 la iniciativa de Augusto Mart铆nez desde el principio hasta su concreci贸n. La ayuda incansable y el brazo de sost茅n ha sido desde entonces su esposa, la bella Isabel. De all铆 en adelante 13 ciudades han alojado el museo que va generando controversia por donde pasa, toda vez que los temas de las esculturas casi siempre aportan a la discusi贸n pol铆tica y elaboran pensamiento e historia.

Hay que cuidar las figuras, lavarlas, retocarlas. La escultura del cad谩ver de 聭Tirapavas聮, un guerrillero santandereano ancestral, estaba en el patio y, mientras Augusto estaba lav谩ndola, not贸 c贸mo un c铆rculo de gallinazos merodeaba a su alrededor (聯eso es cera y quiz谩 tambi茅n es algo m谩s聰). Las piezas son modeladas de barro; luego, se hacen los negativos de yeso y, finalmente, en estos moldes se vac铆a la cera. Una vez obtenida la figura se pinta y se aplica cabello natural con una aguja.

El museo fue a Barrancabermeja y se hizo famosa la an茅cdota contada por Luis Enrique Figueroa sobre la mano de Hitler: que el clima de Barranca no era favorable a dictadores, pues a Adolfo Hitler all谩 se le agach贸 la mano.

Cuando visita el museo, la gente se hace sus historias aterradoras con los personajes que espantan al p煤blico de noche y de d铆a. Son entonces estas mismas personas las que salen asustadas del museo de cera. No falta quien entre y salga corriendo o mire de reojo; tampoco faltan, chicos sobre todo, los que acad茅micamente pongan atenci贸n al museo, entren, salgan y vuelvan a ingresar.

Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad