El jueves ante el Congreso de la República, en nombre de la administración Santos Calderón, el ministro de Agricultura radicó un proyecto de Ley para enfrentar el problema de la tierra en Colombia. No se conoce a cabalidad el continente ni el contenido de tal propuesta legislativa que pronto empezará a debatirse en el Parlamento, pero lo que se puede afirmar es que en el fondo de todos los problemas sociales y económicos colombianos desde el siglo XVI hasta nuestros días, ha estado presente y como causa de la confrontación el problema de la tierra y las grandes inequidades sociales y económicas que la tenencia de ella han provocado.
Publicado por: REDACCION EDITORIAL
Los teóricos y estudiosos del asunto, sin excepción, desde don Salvador Camacho Roldán en el siglo XIX hasta hoy, han sostenido que mientras no se resuelva el problema de la tenencia de la tierra, no habrá sosiego ni paz en Colombia.
Cada época ha aportado su grano de arena para volver más difícil la solución de dicho asunto y ha profundizado la brecha que existe en la Colombia rural. Carlos Lleras Restrepo, con lucidez, se dio cuenta de que para poder emprender el camino del desarrollo del país, era necesario resolver tal nudo gordiano y por ello diseñó e impulsó con gran denuedo la Reforma Agraria de los años 60, esa que desafortunadamente truncaron el esquema burocrático del Estado y el llamado 'Chicoralazo' que a principios de los años 70 dieron los grandes agricultores en el seno de una asamblea reunida en Chicoral (Tolima), propuesta que fue aceptada por la administración de Misael Pastrana y que provocó el entierro de pobre de la Reforma Agraria de Lleras Restrepo.
A partir de mediados de los años 70 del pasado siglo y hasta hoy, en forma sangrienta y violatoria de los derechos humanos, cometiendo numerosos crímenes de lesa humanidad, a sangre y fuego, los barones de la droga parieron una terrible acumulación de tierra en sus manos, persiguiendo y desplazando a millones de campesinos de sus lugares de origen. Hoy, millones de hectáreas productivas aparecen a nombre de narcotraficantes, de sus testaferros, de paramilitares y el más grande éxodo que haya habido en la historia del país se hacina en las barriadas y esquinas de las más importantes ciudades del país, mientras por doquier aparecen fosas comunes con miles de muertos, víctimas del voraz apetito de los delincuentes que con base en los crímenes se adueñaron de inmensas cantidades de tierra.
El Estado tiene la obligación de volver las cosas a su sitio y que la tierra sea devuelta a sus propietarios originales para comenzar a resolver el problema del desplazamiento. Ojalá el proyecto apunte atinadamente en tal dirección y se avance en la solución del eterno problema de la tierra en Colombia.









