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El transformista | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-07-13 00:28:53

El transformista

Desde hace 18 años, Daniel Alfonso López, “Danny Custom”, como lo llaman sus clientes y amigos, vive únicamente de transformar motocicletas, una profesión que tiene miles de seguidores en el mundo luego del éxito televisivo de American Chopper. Él ha personalizado más de medio centenar de motos en un modesto taller ubicado en el centro de Bucaramanga. Puede hasta convertir una cross en una imitación de Harley. Cada una de sus motocicletas es única.
El transformista

En una congestionada calle del barrio Girardot, una larga hilera de motocicletas con provocadores colores –del amarillo más pálido al naranja más fuerte- y brillantes piezas de hierro, rompe con el aburrido gris de los talleres de mecánica que abundan en la zona.

De refilón, sobresale una farola en forma de calavera. Tiene mirada socarrona. Es un abrebocas.

Las motos están estacionadas justo al frente del taller de ‘Danny Custom’.

A la entrada de la vieja casona se lee en un aviso plástico: Trasformaciones Custom Chopper, que quiere decir en el lenguaje de los motociclistas, que allí, un hombre de 47 años es capaz de modificar una motocicleta empezando desde cero, pieza por pieza. Y no hay muchos que lo hagan en Colombia.

Se le llama Chopper a una moto que ha sido modificada y que por lo general es más liviana. Si el cliente lo pide, algunas de las piezas son más pequeñas o más grandes; incluso, muy diferentes en su forma a las originales.

Muchos lo llamarían un cambio extremo. Con las Chopper, el cliente deja volar su imaginación y por eso, cada moto resulta siendo única o “customizada”, una expresión que en inglés se refiere a la personalización de algo que fue creado en serie.

Hoy, la mayoría de fabricantes de motocicletas tiene una gama de motos ‘custom’ y un catálogo de piezas para personalizarlas. El movimiento mundial es tan fuerte, que se ha generado una industria paralela de creadores de motocicletas totalmente exclusivas, tal y como lo hacen Paul Teutul y sus hijos Paul y Mikey, protagonistas de la famosa serie de televisión American Chopper.

Daniel Alfonso López vendría a ser un Teutul criollo y sus hijos Dorian Ricardo y Hansel David, sus principales cómplices. Y aunque no tiene un bigote enorme ni músculos trabajados como Teutul, sus manos podrían hacerle competencia.

Lo que se heredaÂ…

El padre de Daniel, Adolfo López, que hasta poco antes de morir manejó motocicletas, -“la última vez lo hizo cuando tenía 68 años”- y rodó muchas de las creaciones de su hijo, es quizás el principal responsable del trabajo de este ‘transformista’.

Daniel tiene grabadas tres imágenes de su infancia. La primera es  una moto Indian modelo 54 y la segunda una Harley roja con blanco del mismo año, ambas de su padre. Y finalmente otra que no vio pero que siempre ha imaginado: “Cuando era novio de mi mamá hacía espectáculos en el estadio Alfonso López saltando a través de aros encendidos”, cuenta.

Al padre le gustaba la adrenalina y ese pasado ‘agitado’ siempre entusiasmó a Daniel. Y aunque le gusta rodar de vez en cuando, su pasión se inclinó hacia el diseño y la producción manual de piezas. Y se toma su tiempo. Por eso no es exagerado afirmar que este santandereano dura hasta cuatro meses transformando una motocicleta completamente.

Pero, ¿quién le enseñó?

Cuando la Harley modelo 54 fue vendida, Daniel tenía 12 años y el gusto por las motos ya lo desvelaba así como el arte de manipular el hierro. “Él (Adolfo López) fue ornamentador, de los más pulidos que conozco”, afirma.

Empezó arreglando una bicicleta, “una grande de esas que llamaban lecheras”. Le alargó el tenedor y quedó como una Chopper.

A los 17 modificó una motoneta de su papá y le pintó el escudo de Batman.

“Prácticamente la trasformamos… era la única moto que había así en Bucaramanga. Hicimos el esquema del escudo en la moto y luego yo la pinté. Mi hermano me aportaba ideas, me ayudaba a dibujar más no a pintar. Lo mío era la práctica”, dice.

Luego sí vinieron las motos. “Customizaba” a su manera imitando las fotografías de las revistas. La primera fue una Kawasaki 100, suya. “Era pequeña y le cambié la forma del chasis en la parte trasera al estilo de las Harley, le puse guardabarros, doble farola adelante, le alargué los telescópicos, los mandos de los pies se los adelanté, le hice espaldar, asiento…”. Acababa de cumplir los 18 años.

Daniel tenía práctica manejando el metal porque su papá lo manejó toda la vida. Y así de sencillo pasó de trabajar en ornamentación, a personalizar motos pequeñas.

Las grandes, grandes

De las grandes, como las Harley, había muy pocas en Bucaramanga al iniciar los años 80, pero no pasaría mucho para que este hombre se dedicara sólo a ellas y con tanto éxito que ha vivido durante los últimos 18 años de transformar las grandes, grandes. Y no tiene descanso.

Empezó en 1992 y con las Harley en 1995, haciendo porta exploradoras y cachos hasta que un día uno de sus clientes le pidió que trasformara totalmente su motocicleta.

Una de las primeras fue una Jincheng 150. “Nadie la reconoce, nadie cree. No tiene nada de lo que era esa moto. Hasta el chasis lo trasformé. Le hice tanque, guardabarros, tapas, asiento, cachos, rines, el tren delantero, espejos...”. Y las piezas continúan; hasta los rines traseros los ha ampliado para ponerles las llantas más anchas del mercado.

Ahora trabaja en una cross, una Yamaha XT 500, trasformándola en tipo Harley.

Ha hecho lo mismo con motos traídas de Bogotá, Cali y Medellín y mandado piezas por encargo a numerosas ciudades colombianas.

Daniel alarga los posapies, hace espejos tipo llama, farolas –una en forma de calavera-, la base del asiento, al porta placa le coloca luz propia, hace guardabarros delanteros en forma de flecha, direccionales tipo bala, guarda cadena, filtros del aire también en forma de flecha, y todo a mano y en lamina de hierro calibre 18 y 16.

Irónicamente, sólo hasta cuando cumplió los 40, tuvo su primera moto grande, una Yamaha 750 y una DR 500, pero también las transformó.

Le gusta salir a rodar con los harlistas sobre todo porque exhibe su trabajo. “Da gusto ver las motos que uno ha hecho y que todos admiran”. Pero tal vez su mayor satisfacción es ver la cara de sorpresa de Marina Rueda de López, cada vez que hace una transformación total.

“Mi mamá admira mucho lo que yo hago. Cada vez que transformo una moto se la llevo para que la vea”. Y es como si le diera el visto bueno y el impulso para la siguiente. Por eso, tiene orgulloso en la pared principal de su taller, una lámina de aluminio en la que está tallada una Harley con el nombre de su negocio. Ella se la regaló.
   
LA PREFERIDA

“Le decimos ‘El Grillo’. La trasformé toda. Era una Yamaha Virago 750. Le puse guardabarros grandes, tanque, asiento, tapas, posapies, farolas. Fue una de las primeras”.

LA OBRA DE ARTE

“La farola en forma de calavera. Los ojos son una exploradora doble.  Hice la cabeza teniendo en cuenta el tamaño de la exploradora. Eso fue lo que el cliente me pidió, una calavera. A la moto la llamamos ‘La Calavera del Paraíso’”.

4 Los meses que puede durar Daniel López transformando una motocicleta totalmente.

12 Millones de pesos vale la transformación más sofisticada de una motocicleta.

50 Motocicletas han sido transformadas totalmente por Daniel López, desde 1995.

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