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Tras bambalinas con una supermodelo | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-07-13 00:12:34

Tras bambalinas con una supermodelo

Desde que las supermodelos aparecieron en la década del 70, quienes están en este mundo aspiran a llegar a ese estatus. O aspiran a trabajar con una. Pero antes de salir a la pasarela, el título de ‘Top Model’ ayuda más bien poco. Vanguardia Liberal pasó un día con una de ellas.
Tras bambalinas con una supermodelo

Las preguntas: ¿de verdad es así de delgada?, ¿es igual de bonita en persona?, ¿cómo es el ambiente?

Tres cuestiones claves que todo Programa detrás de cámaras de un evento de la moda debe responder.

Santander Fashion Week en su segunda versión trajo a tres supermodelos: Norma Nivia, Isabel Sofía Cabrales (muy conocida también por ser la novia de
Thomas Uribe) e Isabel Cristina Estrada.

No se puede decir que una supermodelo en el país sea la diosa coronada, pero casi.

Vanguardia Liberal estuvo tras bambalinas el jueves 10, siguiendo la pista de Isabel Cristina Estrada, quien se hizo popular con su papel de la ingenua secretaria de ‘Nuevo Rico, Nuevo Pobre’, Lizeth.

Y para responder al test: sí, si es así de delgada. Sí, es bonita también en persona y basta una sola frase para describir el ambiente: hay que pasar tres eternas horas esperando a que empiece lo que realmente se está esperando, la pasarela.
   
Antes

Las personas que vigilan la entrada, las indeterminadas jóvenes que caminan con el vestuario sobre el antebrazo y los imprecisos hombres que llevan una cámara fotográfica en la mano a las cuatro de la tarde, parecen poseídos por un halo digno de Harry Potter.

Caminan más despacio, como flotando. Tienen la vista fija en el horizonte y una postura que no deja dudas de la gravedad del evento: un ‘fashion show’.

Al fondo del primer pasillo que se ve desde la entrada principal de Cenfer, a la derecha, está el refugio de los que verdaderamente saben de moda: los maquilladores y los diseñadores.

Pero los segundos no aparecen por ninguna parte, aún. Son ellos las estrellas en una ciudad como Bucaramanga.  

Una vez adentro hay 15 modelos y 15 estilistas distribuidos en igual número de sillas pintadas con vinilo negro.

Los secadores pululan y pelean por sonar más alto el uno con respecto al otro y mientras se avanza, las planchas de cabello y los fans (casi todos familiares o amigos de los familiares) permanecen de pie, impasibles con la cámara digital pequeña, mientras peinan a la que le toca.

Hasta ese momento y en ese lugar, hay una sola estrella en este salón de la moda: los estilistas.

Son quienes ponen a las  modelos bellas. Las hacen parecer lo que son en la pasarela.

-¿Cuánto tiempo lleva trabajando con supermodelos?

-Hace aproximadamente cinco años.

-¿Cómo es ese trabajo?

-Es muy arduo. Hay que prepararles las pieles, los cabellos. Depende también del diseñador porque es quien nos da la pauta para iniciar el trabajo en pasarela.

-¿Cómo empezó?

-Tenía 17 años y supe que quería hacer esto desde que me conocí. Siempre quise ser estilista y vamos muy bien. Empecé trabajando para alguien más y después de dos años monté mi propio salón, D’ Frank.

-¿Cuál es la clave para ser un maquillador de supermodelos?

-Los viajes al exterior, la experiencia, el ímpetu y la fuerza para salir adelante.

Las respuestas anteriores corresponden a Franklin Hernández, que fue cazado por esta casa periodística mientras descansaba cinco minutos.

Más al fondo están sentadas las modelos. Hay diez de ellas reunidas en torno a un sofá de 25 por 25.

Llevan puestas gafas de sol o miran al horizonte. La mayoría del tiempo permanecen muy serias, pero de vez en cuando ríen con algún comentario que una le hace a otra.

No son amigas. Son compañeras de trabajo que se han visto muchas veces.

De repente, al otro extremo del salón, a la entrada, un pequeño revuelo sacude a los estilistas. Llegaron Isabel Cristina Estrada e Isabel Sofía Cabrales.

Durante

La música todavía suena fuerte y continúa con su efecto embriagador.

Las dos arrastran una maleta de rodachinas.

-¿Y dónde está la asistente?

-¡Eso será en Hollywood! –explica Tatiana Zuluaga, una de las representantes de Stock Models en el evento.

Ella y su asistente, Ingrid, no entran al salón. A cambio, se van al estante contiguo para revisar los camerinos de las modelos que representa la agencia.
Son unos cubículos muy pequeños y los nombres de las modelos se juntan unos con otros. Según eso, no hay mucha diferencia entre Isabel Cristina Estrada y una modelo novata.

Sin embargo, de vuelta en el salón, el ambiente parece haberse tensionado un poco. Isabel Cristina Estrada es agradable. Saluda a todos y tiene una bonita sonrisa. No pone mucha resistencia, mientras que su compañera, Isabel Sofía Cabrales, es un poco menos laxa y se despereza sentada en el sillón que antes ocupaban otras diez modelos.

Un maquillador con un nombre importante como Víctor Abril, será el encargado de maquillarlas.

Y, cuando finalmente este trabajo está hecho, se sientan tranquilas en ese mismo sofá. Pero no hablan mucho.

Quizá no quieren caer en imprecisiones cuando tienen tantos ojos sobre ellas. Un par de esos ojos son los de Jorge Bernal, uno de los encargados de la pasarela.

-¿En qué consiste su trabajo?

-Manejo el departamento de mercadeo de laboratorios Smart. Por todo el país se patrocinan los eventos importantes de moda como maquillaje oficial.
Junto con los diseñadores coordinamos qué clase de maquillaje usaremos.

-¿Qué hay que hacer para que todo salga bien?

-Logística. Hay que tener profesionales maquilladores y cumplir con el tiempo.

-La gente piensa que los maquilladores son muy difíciles de tratar…

-Al gremio de los maquilladores hay que saberlo entender…

-¿Y las supermodelos?

-Son queridas… con tal de que tengan seguridad con la marca, con las personas con las que van a trabajar, son muy manejables…

Las primeras supermodelos de la historia de la moda aparecen en los años 70: Jean Shimpson La gamba y Twiggy, son las primeras en alcanzar ese estatus tan deseado.

Pero fue una, Gia Carangi, hoy más recordada por la interpretación que Angelina Jolie hizo de su vida, quien consiguió lo que seguramente todas quieren una vez que entran: la libertad de elegir con quién trabajar y cuándo.

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