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Los hombres antiexplosivos | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-12 01:46:11

Los hombres antiexplosivos

El madrazo le salió del alma. “¡H… me dejaron igual que a mi papá!”, fue lo que escuchó uno de los integrantes del grupo Exde (explosivos y demoliciones) del Batallón de Ingenieros Caldas, minutos después de que una mina antipersona explotara y le arrancara de un tajo el pie izquierdo a un soldado regular en el sur de Bolívar.
Los hombres antiexplosivos

“El hombre quedó entre un arbusto y no se quejaba. Primero alzó la mano y luego, como pudo, la pierna herida”, explica uno de los militares preparados para localizar artefactos explosivos y destruirlos, que apoyaba el trabajo de cuatro grupos de erradicadores en la vereda Bellavista de Santa Rosa del Sur.

Además de los erradicadores, ese día, bajo un sol picante, había 22 soldados y los cinco integrantes del grupo Exde, cuyo trabajo era asegurar el terreno.

Esa fue una de las últimas misiones del grupo Exde # 5 del Batallón Caldas, pero las cosas no resultaron como hubieran querido.

Cuando la tierra estalló en mil pedazos, todos acababan de pasar un cultivo de coca de cuatro hectáreas donde no encontraron ni una sola mina. Estaban extenuados y Lex, el perro guía, solo quería descansar a la sombra.

“Lo que es la vida. Las minas no fueron colocadas dentro del cocal, ni siquiera en el camino”, dice el comandante de este grupo Exde.

Tenían que subir hasta otro cocal pequeñito. Y por el sendero que eligieron alcanzaron a pasar 12 personas antes de que el soldado cayera.

Era una subida corta, de unos 200 metros hasta el lote. Incluso el soldado que iba punteando se paró a ver el recorrido de los otros, cuando el aullido de la mina se apoderó del tiempo y el espacio en ese punto diminuto de la Serranía de San Lucas.

El grupo Exde se orilló al máximo hasta llegar al lugar donde la mina había reventado y en medio de la tragedia, comenzó su trabajo.

El guía canino no niega que sintió rabia. “Esa es mi responsabilidad, pero hay cosas que a uno se le escapan. El perro trabaja una hora y tiene que descansar otra. Y tampoco garantizamos cien por ciento (sin minas), porque el animal no es una máquina”, dice.

Luego de la explosión, el detectorista, otro de los integrantes del grupo Exde que manipula el detector de metales, revisó y encontró tres minas más por el mismo sendero.

El soldado herido no lloró ni gritó.

De ese día, el comandante del grupo guarda un video en su teléfono celular y dice que aunque ha estado en situaciones similares, lo que no olvida es la calma del herido.

“¿Sabe quién lloraba más? Un primo de él. Eran soldados regulares y les faltaba un mes para irse a su casa”.
En el video, las rancheras inundan los minutos. Eran del celular del herido. Él silbaba para distraer el dolor. Y sí, su papá también perdió una pierna por una mina.

Los que caen

Según un informe del Observatorio de Minas Antipersona de la ONU, Colombia es uno de los países más afectados por estas armas, con un promedio de tres víctimas diarias (entre muertos y heridos).

En Bucaramanga, en el Batallón de Ingenieros Caldas que hace parte de la Quinta Brigada del Ejército, hay 52 grupos Exde que están disponibles para desplazarse inmediatamente al lugar donde se detecten artefactos explosivos. O a donde se presuma que los hay.

El Sargento Primero Juan Jairo Jaramillo es uno de los dos instructores de estos grupos en la Segunda División del Ejército. El otro permanece en Tame, Arauca.

Afirma que en lo que va de 2008, en el Batallón Caldas se ha capacitado a 161 militares, que al terminar su entrenamiento salen a terreno y a los tres meses regresan para otra capacitación.

Cada grupo Exde tiene cinco integrantes, que son el comandante y explosivista, dos soldados detectoristas (manejan el detector de metales), un sondeador (detecta si hay cables de tropiezo), y un guía canino, que es un soldado con un perro que detecta sustancias explosivas. Los cinco son una unidad. Cada uno puede hacer el trabajo del otro, pero la experiencia los ha hecho especializarse.

Por eso, según el instructor, “de un grupo Exde es muy poquito el que cae, siempre caen son los otros soldados, los patrulleros”.

Eso fue lo que pasó en Bellavista, sur de Bolívar y lo mismo que tuvo que pasar el soldado profesional Edwin Fabián Rivera, de 21 años, el pasado 11 de abril. Y aunque él había hecho un curso de explosivos, sobre el terreno no tenía ninguna experiencia desactivando minas.

Ese sábado a las 11 y 30 de la mañana, su grupo iba por campo traviesa también en el sur de Bolívar, para encontrarse con otra contraguerrilla con la que abrirían un helipuerto para recibir víveres.

Eran 14 soldados. Fabián descargó el equipo y se sentó. La mina estaba a menos de 20 centímetros de su pierna derecha. Y porque tenía que suceder, movió su pie, la activó y la explosión lo levantó unos cinco metros.

“Yo sentí el pie derecho livianito. Me miré y lo que vi fue un pedacito de hueso, era de la canilla. De ahí para abajo la mina me lo arrancó”.

Fabián nunca perdió el conocimiento. Le cortaron 10 centímetros más arriba de la canilla y la semana que viene estrenará su prótesis. Y aunque han pasado cinco meses, aun siente como si le rascara el dedo pequeño del pie, del pie fantasma… como los soldados lo llaman, o que le rascan el talón y la planta del pie.

Dice que lo que más recuerda es la presión. “A todo el mundo mirándome. A través de los ojos de los demás siente uno la muerte”.

El instructor Jaramillo, que fue comandante de grupos Exde desde 1989 hasta 1995, también tuvo su turno hace 16 años, en una vereda entre Carmen de Chucurí y San Vicente de Chucurí. “La mina tenía muy poco explosivo y dio contra mi equipo, por eso sólo me levantó”. Pero mina es mina y el infierno que hace vivir en unos pocos segundos, no se olvida.

Otro de los instructores, el soldado profesional Jhon Pulido, recuerda lo que decía un ministro chino: “las minas son los soldados perfectos”, porque siempre están alertas a que caiga la víctima, no piden comida, no reciben sueldo y tampoco duermen. Pero estos hombres, los antiexplosivos, se resisten a creerlo.

PASO A PASO

1 El comandante principal es el que maneja la situación. La misión es encontrar la mina y destruirla. Es el último que entra al lugar y quien finalmente hace explotar la mina.
2 El primero que entra en acción es el que lanza una cuerda, llamado el soldado “pera y cuerda o sondeador”, que detecta si hay cuerdas de tropiezo. Él no entra al campo sino que lanza la cuerda.
3 Luego entra el guía canino. Su tarea es hacer que el perro registre el área de sospecha. Cuando el animal detecta una sustancia explosiva, se sienta y espera a que el guía lo premie.
4 Entran los detectoristas (dos) con el detector de metales y van marcando la zona con banderines. Establecen de qué tamaño es la mina y confirman que el perro no haya dejado pasar algún metal.
5 El sondeador se acerca a la mina y la destapa por los lados (la limpia) para que el explosivista pueda ver el cuerpo de la mina.
6 Luego se destruye. Entre 20 y 30 metros se aleja el grupo Exde para hacer explotar las minas.

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