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Bucaramanga tendr铆a mujer sacerdote | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-12 01:45:02

Bucaramanga tendr铆a mujer sacerdote

Juana de Arco fue una mujer irreverente para su 茅poca, el siglo quince. Y Amparo Villamizar es tambi茅n una mujer que causa controversia, seis centurias despu茅s.
Bucaramanga tendr铆a mujer sacerdote

La francesa oy贸 la voz de tres santos en un valle de su peque帽o pueblo natal cuando era apenas una ni帽a. Amparo tambi茅n escuch贸 la voz de Jesucristo desde su infancia, en una poblaci贸n cercana a Pamplona, Norte de Santander, de donde es oriunda.

Pero la santa europea reconoci贸 su vocaci贸n de inmediato, mientras que para Amparo pasaron 17 a帽os y una corta carrera pol铆tica para que comprendiera que el p煤lpito era el lugar para realizar su fe.

Sin duda, hay varias semejanzas entre las dos.

Juana se atrevi贸 a hacer lo que en su 茅poca se consideraba una herej铆a: comand贸 un ej茅rcito de m谩s de cinco mil hombres, seg煤n los registros hist贸ricos. Y Amparo, si en el camino no se le cruza otra cosa, har谩 tambi茅n algo irreverente a煤n para este siglo: se convertir谩 en una mujer sacerdote.

Para lograrlo, est谩 estudiando en el Instituto Superior de Teolog铆a de San Agust铆n de Cant贸rbery, en Venezuela.

Por el momento, es Postulante a 脫rdenes Sagradas y su vida transcurre entre libros, asesor铆as a familias que atraviesan problemas familiares聽 -un encargo de su vicariato- y su propia empresa.
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La doncella de Pamplona y de Orleans

Hija de campesinos, Juana de Arco naci贸 en Domremy, un 6 de enero de 1412 y desde ni帽a sinti贸 gran devoci贸n por la oraci贸n.

Amparo naci贸 el 24 de marzo de 1961 en un pueblo de Norte de Santander. Siendo muy ni帽a fue trasladada a Pamplona y all铆 expres贸 su fe cantando en la iglesia del municipio.

Sus padres pose铆an aptitudes musicales y una fuerte religiosidad cat贸lica. Como Juana, Amparo hered贸 la fe en el catolicismo, adem谩s del buen o铆do para la m煤sica.

Que hoy Amparo haga parte de la Iglesia Episcopal San Pedro y San Pablo no significa que haya dejado de ser cat贸lica. Los anglicanos 聳quienes re煤nen a los episcopales- son los hermanos impertinentes de los cat贸licos romanos.

A la luz de la Ilustraci贸n, la capacidad de los anglicanos para adaptarse manteniendo sus preceptos les vali贸 muchos aliados cultos e importantes como Isabel I de Inglaterra, la Reina Virgen.

Pero a煤n en esta 茅poca, sus c谩nones progresistas generan controversia entre los miembros de otras religiones e incluso de la suya propia.

La Iglesia Episcopal es una de las 39 provincias que conforman la Iglesia Anglicana en todo el mundo y ha sorprendido a la opini贸n p煤blica por su decisi贸n de ordenar mujeres sacerdotes y hombres gay como presb铆teros 聳en el caso de la di贸cesis de Virginia de la Iglesia Episcopal, la rama estadounidense de la Iglesia Anglicana-.

Pero Amparo tiene una buena respuesta cuando se le pregunta si no tiene miedo de caer en el ojo del hurac谩n. 聯Ya no hay jud铆os ni griegos, no hay esclavos ni libres, no hay var贸n ni mujer, porque todos vosotros sois cristo Jes煤s -carta de Los G谩latas a San Pablo-. Esa es mi inspiraci贸n聰.

El camino

Amparo sali贸 muy joven de la ciudad que la vio crecer. A los 19 a帽os emigr贸 a Bucaramanga, donde se desempe帽贸 como docente durante 17 a帽os. Se cas贸 en Pamplona en la Iglesia del Carmen y tuvo una hija en plena adolescencia -18 a帽os-.

La santa no se cas贸 ni tuvo hijos. Como se sabe, fue ejecutada en la hoguera poco tiempo despu茅s de que iniciara su batalla contra los ingleses a favor del delf铆n Carlos VII. Tampoco sab铆a escribir ni leer, ni ten铆a mayor inter茅s por la m煤sica.

聯Toda la vida he tenido por tradici贸n unos h谩bitos y unas actitudes y aptitudes, unas fundamentadas y otras con convicci贸n, de la presencia divina聰, explica Amparo.

Es una mujer de hablar pausado y, sin embargo, en sus ojos se puede ver una llama, una pasi贸n por su fe que no raya en el fanatismo.

聯Antes s铆 pod铆a considerarme fan谩tica. Yo era la t铆pica mujer que iba al culto, cumpl铆a con el trabajo, con la casa, con todo. Pero no era aut茅ntica en mi alegr铆a聰.

Hab铆a algo que no le permit铆a estar conforme: la posici贸n de las mujeres en la sociedad, el yugo que, considera, algunas veces ellas mismas se imponen.
聯Siempre me gust贸 trabajar con mujeres pero yo notaba que la mujer ocupaba un solo papel y de ah铆 no pod铆a m谩s聰.

Siendo docente 聳de preescolar, primaria e incluso catedr谩tica-, en ocasiones dejaba el estricto papel de profesora para dedicarse a orientar a las j贸venes y las familias que ve铆a sufrir por culpa del machismo enraizado en Santander.

聯Un d铆a, por cosas de la vida, me met铆 en el plano de la pol铆tica y ah铆 descubr铆 lo que tantas veces yo intu铆a: nos enfrentamos a un prejuicio de g茅nero en las comunidades donde la mujer siempre ha cre铆do que est谩 en el proceso de sumisi贸n聰.

En la pol铆tica, Amparo vio que la ley de cuotas no se cumple en los cargos p煤blicos y que 聯en pleno siglo XXI todav铆a nos creen incapaces聰.

Entonces combin贸 su trabajo pol铆tico con la m煤sica, en una estrategia por acercarse a las mujeres en situaci贸n de conflicto y desplazamiento.
Pero algo le hac铆a falta. Algo le mov铆a el inconformismo tal como a Juana de Arco.

La voz

Se puede sentir en el ambiente que Amparo tiene algo diferente en su interior.聽聽 聽

Parece t铆mida pero cuando tiene la oportunidad de contar su historia, habla sin dudar un instante, convencida.
聯Un d铆a me atrev铆 a darle mi opini贸n a un sacerdote y 茅l me excomulg贸. Felizmente a cambio, el Se帽or me recibi贸聰.

Y el mediador para que esto sucediera es un聽 hombre peque帽o, delgado y con un bigote bonach贸n: el padre episcopal Jorge Mart铆nez, vicario en Bucaramanga.
Amparo empez贸 a invitarlo a sus labores ben茅ficas, albergando el deseo de pertenecer a la Iglesia, voluntad que compart铆a con el padre Jorge. 聽
聯Es una trabajadora social incansable. Yo pens茅 que necesitaba una mujer como ella en la Iglesia, pero no dije nada. Esper茅 pacientemente para ver si ella ten铆a vocaci贸n聰.
La Iglesia Episcopal tiene tambi茅n dos misiones: San Esteban y Santa Mar铆a Virgen.

Amparo ten铆a vocaci贸n, tal como el presb铆tero sospechaba. Al principio, sus visitas al vicariato del padre Jorge se justificaban por la atracci贸n que Amparo sent铆a hacia la m煤sica y por la oportunidad que 茅l le daba para participar en el coro de la Iglesia.
聯El padre hace que uno tenga una identidad con la iglesia, por ejemplo en la confesi贸n聰.
El padre Jorge Villamizar explica que en su iglesia la confesi贸n es grupal y eso hace que 聯los fieles sientan que es Dios quien realmente los ha perdonado, no yo. Yo solamente les doy la absoluci贸n聰.

Pero hab铆a algo m谩s. Ese bicho picaba a Amparo de nuevo. No bastaba con cantar en la liturgia, ella quer铆a estar en el p煤lpito para emprender la tarea que Dios le encomend贸: 聯quiero conocer el聽 mundo entero promulgando la verdad de Cristo Jes煤s聰.

La recta final

Cuando Amparo le coment贸 a su esposo su intenci贸n de participar en la iglesia episcopal y a煤n m谩s, de hacerlo como sacerdote -ella prefiere que no se use la palabra sacerdotisa-, recibi贸 una mirada parecida a la que debi贸 haber recibido Juana de Arco del delf铆n Carlos: 聯驴Qu茅? 驴C贸mo as铆?聰.

Un poco temeroso acudi贸 a la liturgia con la biblia en la mano, siguiendo paso a paso las similitudes entre los cat贸licos romanos y los episcopalianos, que en realidad son muchas.

Hoy, su esposo la acompa帽a cuando puede, en su trabajo de asesor铆a familiar.

Amparo es una de las cuatro mujeres que se preparan para recibir su ordenaci贸n como sacerdote.

Tres de ellas est谩n en Bucaramanga: una es estudiante de Derecho y la otra es Amparo. La tercera es doctora en Teolog铆a y estudia a la Iglesia Anglicana.

Amparo tiene que esperar el veredicto del Obispo para pasar al diaconado y luego tendr谩 que esperar otro tiempo indeterminado para su ordenaci贸n al sacerdocio. 聽

Lamentablemente, a Juana de Arco la condenaron a la hoguera acus谩ndola de bruja. Pero su coraz贸n permaneci贸 impoluto. A pesar de la pol茅mica que despierta la ordenaci贸n sacerdotal de una mujer, Amparo est谩 segura de que su coraz贸n tambi茅n lo resistir谩.

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