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Tenemos educación, pero nos falta cultura | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-08-26 05:00:00

Tenemos educación, pero nos falta cultura

Tenemos educación, pero nos falta cultura

A primera vista se advierte claramente una contradicción, debido a que suele equipararse el concepto de educación con el de cultura y en este caso el de cultura ciudadana, cuando en realidad son más bien eventos complementarios, por cuanto, por ejemplo en el caso de Bucaramanga, es de la alta inmigración generada por los centros educativos, de donde está derivándose una de las más complejas variables que determinan la crítica deficiencia en cultura ciudadana.

Son ‘bandadas’ de estudiantes que por su edad y su condición de desarraigo no ubican dentro de sus preocupaciones de vida la de respetar los espacios públicos y procurar la convivencia armónica entre los ciudadanos, sobre todo si ve que en el ejemplo de los demás o en la actitud de las autoridades no se percibe tampoco un grado cierto de compromiso con estos aspectos.

Equivocadamente se ha considerado también que los asuntos de la cultura ciudadana corresponden a simples teorías de psicología social o sociología cuando, en realidad, son un asunto que atañe directamente a gobiernos y ciudadanos y que opera en la realidad inmediata de cada individuo, al punto de que una acción decidida sobre los espacios y las personas dan soporte a la acción pública, mientras que la ausencia de este liderazgo (que debe ser público y privado), genera comportamientos que lesionan el cuerpo social.

Esa falta de políticas y de formación de cultura ciudadana es lo que hace que, aunque al interior de las instituciones educativas se den los mejores procesos académicos del país, en las calles vivamos el pillaje y el desorden.

Cuando los estudiantes de colegio se saltan los torniquetes de Metrolínea y los universitarios quedan envueltos en riñas, en accidentes de tránsito por ebriedad, incluso en actos delincuenciales; cuando los conductores arrojan basura por las ventanillas; en fin, cuando se expresa sin pudores una conducta agresiva contra las instalaciones públicas o los demás ciudadanos, estamos ante una sociedad desorientada y ante gobiernos que han desatendido la básica responsabilidad de regular el comportamiento de la gente en comunidad.

Desde hace ya varios años se ha avanzado en la compresión de que no solamente el ordenamiento legal coercitivo es suficiente para regular el comportamiento social. Una perspectiva mucho más constructiva y generadora de bienestar es la de formar cultura ciudadana para lograr mejores resultados. Vale la pena preguntarse si fuimos capaces de consolidar una ciudad líder en educación, por qué no nos hacemos idéntico propósito en lo que atañe a la cultura ciudadana y en pocos años recuperamos el prestigio de ser la ciudad limpia, cordial y armónica que una vez fuimos.

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