Colombia ante el efecto W | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-08-29 05:00:00

Colombia ante el efecto W

Colombia no puede cantar victoria. A pesar de que las perspectivas de la economía interna son buenas, y tanto, que diferentes analistas así como el banco de la República han revisado al alza el crecimiento económico para este año, los vientos de recesión mundial que nuevamente soplan por los países desarrollados del norte, deberían prender las alertas de la prevención.
Colombia ante el efecto W

Tan solo esta semana, las bolsas de valores más importantes del mundo volvieron a tocar sus límites más bajos en meses. Entre otras cosas, debido a la caída abrupta de las ventas de casas nuevas en Estados Unidos, que se situaron en los niveles de 1963; las órdenes de bienes manufacturados crecieron apenas un 0.3% impulsadas únicamente por la demanda de aviones comerciales y los rendimientos de los bonos del tesoro cayeron fuertemente, luego de la estampida de los inversionistas que ante el oscuro panorama, decidieron detener sus proyectos para acogerse a la seguridad de ese tipo de papeles gubernamentales.

Puesto en otras palabras, la recuperación de la que se venía hablando en los últimos meses, sobre todo de los Estados Unidos, está en más dudas que nunca. Es lo que se ha bautizado como el efecto W en el cual luego de una recesión viene un pequeño alivio para volver a caer una vez más. Y no hace falta ser experto en la materia para saber que, como se dice en términos coloquiales, cuando el gigante del norte estornuda, los demás países fácilmente pueden contraer la gripa.

Es que si bien la crisis mundial del 2008 no afectó con toda su furia a este país, en caso de desatarse nuevamente una estampida de problemas económicos, Colombia debe estar preparada.

Y debe estar preparada, en varios frentes. Para comenzar, el Gobierno debe aún conseguir un billón de pesos para financiar el presupuesto, al tiempo que la tasa de cambio continúa siendo el látigo que golpea a los exportadores y por ende, a los índices de empleo.

Pero existen aún más otros factores que golpean al sector formal del país, ese que precisamente debería ser en estos momentos objeto de refuerzos.

Es que impuestos como el 4 X 1000, ese que los diferentes gobiernos se han empeñado en mantener, además de ser antitécnicos, traen consigo otra serie de afecciones que afectan a la economía. De hecho, salta a la vista que ese gravamen a los movimientos bancarios no solo aleja a millones de colombianos del sistema financiero obligándolos a acudir a opciones radicalmente más onerosas, sino que al tiempo le pone obstáculos a cualquier tipo de inversión y de paso, le facilita las operaciones a la delincuencia por generalizar el uso de dinero en efectivo.

Todo lo anterior sirve apenas como ejemplo para demostrar más allá de toda duda que el Gobierno está demorado en proponer y llevar a feliz término una reforma tributaria estructural, que termine con innumerables exenciones que no tienen justificación alguna, que incorpore a más ciudadanos a la base de contribuyentes y que sobre todo, derribe impuestos que como el ya mencionado, hace más daño que los ingresos que le reportan al Estado.

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