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Heridas invisibles afectan a soldados que regresan de Irak | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2010-08-31 13:26:35

Heridas invisibles afectan a soldados que regresan de Irak

Heridas invisibles afectan a soldados que regresan de Irak

 

A simple vista, las heridas que arrastran estos soldados son invisibles. Las mismas son psicológicas, similares a las que padece el teniente Mike McMichael.

Se encontraba a bordo de un vehículo blindado cuando una bomba colocada a la vera del camino voló el vehículo. El oficial perdió el conocimiento en el acto pero logró sobrevivir.

Desde este episodio su memoria está alterada y sufre de una forma aguda de ansiedad ya que el traumatismo craneano se transformó en el tristemente célebre desorden de estrés post-traumático.

Centenares de miles de ex combatientes en Irak sufren de este problema y otros similares, que más allá del aspecto clínico imponen un gran desafío en términos financieros (gasto en hospitales, pensiones).

Cuando regresó a Raleigh (Carolina del Norte, sureste) en enero de 2005, dos semanas después del ataque, el teniente McMichael parecía indemne. Pero a su esposa le hizo falta sólo muy poco tiempo para darse cuenta de que el oficial era corroído por un dolor intenso.

"Antes de ir a Irak era muy animado, hablaba con todo el mundo. El estrés parecía hacerle bien", explicó a la AFP Jackie, esposa del teniente McMichael. "Y luego volvió y, no sé cómo explicarlo, había cambiado".

El oficial se volvió distante con sus niños, sujeto a arranques de ira y a alucinaciones. A esto se añadieron otros síntomas: el ex combatiente comenzó a perderse en caminos que conocía de memoria, a tener jaquecas frecuentes y a demostrar dificultades para leer o conducir.

"Es muy desconcertante", dijo a la AFP. "A menudo olvido dónde me encuentro".

McMichael dejó el uniforme y buscó de la ayuda de psiquiatras locales. Cansados y en territorio desconocido, los médicos le prescribieron medicinas que, lejos de restablecerle, lo volvieron más introvertido.

Fue entonces cuando su vida tomó un giro dramático. Durante un ataque de ira saqueó su hogar y debió ser internado en una institución especializada. Perdió su empleo y se separó brevemente de su esposa.

"Era deprimente, no lograba encontrar al viejo Mike", explicó McMichael.

El ex soldado recurrió entonces al gobierno con el fin de obtener una pensión por invalidez, pero su reclamo se perdió en un laberinto burocrático y no fue hasta marzo de 2008, y gracias al testimonio de su esposa ante un comité del Senado, que las cosas se encaminaron.

La audiencia ante los senadores permitió hacer avanzar su expediente y sus heridas fueron finalmente reconocidas por el departamento de Asuntos de los Ex combatientes.

El Pentágono tardó en hacerse cargo del problema, pero en la actualidad ha enviado centenares de psicólogos a las zonas de guerra, donde apoyan a los soldados y estudian los problemas que pueden padecer.

Los altos mandos también se ocupan de informar a sus soldados que pedir ayuda no atentará contra su carrera.

En tanto Mike McMichael está en proceso de recuperación. Dice haberse acercado a sus niños, sus dolores se calmaron y se aventura mucho más a menudo fuera de casa. Equipó su coche con un navegador GPS en caso de que se pierda camino a las compras o a visitar a su madre.

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