Publicidad
Publicidad
Mar Sep 27 2016
23ºC
Actualizado 03:58 pm

La doble cara de la calle 33 | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-07-13 02:39:29

La doble cara de la calle 33

De d√≠a, en la calle 33 con carrera 21, la Curia tiene abiertas sus puertas y los ni√Īos alimentan las palomas. De noche, prostitutas y travesti suben y bajan por el mismo and√©n. Tres cuadras m√°s abajo, en los alrededores del Centro Cultural del Oriente -uno de los recintos m√°s elegantes de la ciudad-, se vende droga, las mujeres se prostituyen y los habitantes de calle se refugian en la oscuridad. Cara y sello.Calle 33 con carrera 18Si se eligiera al azar un espacio de la calle 33 que atraviesa la ciudad de oriente a occidente, las tres cuadras que separan al parque Centenario del parque Antonia Santos, entre carreras 18 y 21, resultan de una iron√≠a perturbadora. Y eso que las cosas han cambiado, seg√ļn coinciden quienes circulan por all√≠ diariamente. A la sombra de la fachada √≠ntegramente restaurada del antiguo colegio Nuestra Se√Īora del Pilar, el parque Centenario es una peque√Īa ciudad que contrasta sus bondades con sus pecados.All√≠, a las tres de la tarde, en toda la entrada de un mini centro comercial que est√° en medio de residencias, ventas de repuestos, de minutos de celular, lustrabotas y vendedores de tinto que suben y bajan con su carrito, cinco j√≥venes juegan domin√≥. Todos llevan puesto el chaleco de motociclistas. En general, los que se encuentran en los tres pisos de Bucacentro, llevan ese chaleco. Desde el segundo piso se ve entero el parque Centenario que afortunadamente ¬Ėpensar√≠a un delincuente- de d√≠a se camufla entre los √°rboles y de noche entre la media luz en que lo tienen sus farolas. Esta semana, el movimiento en Bucacentro estuvo agitado por el caos que se arm√≥ para pagar los aportes a salud y pensiones. Los due√Īos de la cafeter√≠a que est√° en el primer piso sonr√≠en emocionados.Aparentemente, lo que sucede en la calle frente a Bucacentro no pasa de ser lo que com√ļnmente ocurre en un parque con una historia no tan amable. La gente espera los buses a lo largo de la calle 33. Al frente, un vendedor de minutos se fuma un cigarrillo y dos lustrabotas han acomodado sillas a lado y lado de un aviso donde se lee ¬ďse arreglan zapatos¬Ē, para que los clientes descansen mientras esperan su turno.Hace poco que Jes√ļs Evaristo cumpli√≥ 50 a√Īos y lleva ocho trabajando en el parque Centenario. Camina diariamente desde el barrio Campo Hermoso y si le va bien, lustra 20 pares de zapatos y arregla cerca de doce. Es por eso que el lugar huele a b√≥xer. √Čl es uno de los que asegura que el parque dej√≥ de ser ¬ďperdid√≠simo¬Ē. ¬ďPor lo menos conmigo no se meten, los habitantes de calle vienen es a descansar y lo otro que pasa¬Ö pues uno ni se entera o no le para bolas al cuento de las mujeres¬Ē. Se refiere a las prostitutas.De fondo est√° la fachada del Centro Cultural del Oriente, que parece viva por su color amarillo pero est√° muerta o casi muerta. Sus espacios se alquilan de vez en vez y no hay una programaci√≥n permanente, como deber√≠a ser. O como muchos quisieran. Justo en la esquina de esta hermosa fachada por donde pasa la calle 33, huele a orina. Diagonal, el Teatro Santander, declarado patrimonio de la ciudad en 2007, tambi√©n huele a orina. Todos pasan apurados. El transe√ļnte no tiene opci√≥n. Atr√°s quedan las legendarias peluquer√≠as unisex con sus legendarios barberos. Y al empezar la carrera 19, sobre uno de los muros del parqueadero del antiguo colegio, se ve una escalera pintada con rociador. Se lee: Una escalera para so√Īar.¬ŅUn respiro?Subiendo por la 33, ante el mal olor, el transe√ļnte podr√≠a pensar que la calle que sigue ser√° un respiro. Es cierto que el olor se dispersa, pero la soledad lo invade todo, a cualquier hora. De un lado, un muro interminable hace cruzar la calle, donde hay una sastrer√≠a, una venta de qu√≠micos, un desayunadero y m√°s residencias. En la noche, cualquiera que no pertenezca a la zona, preferir√≠a quedarse en el parque Centenario agazapado en cualquiera de las ventas de caldo a 3 mil. Es mejor que aventurarse en esa soledad.Calle 33 con carrera 21Durante este a√Īo, el hecho m√°s dram√°tico que qued√≥ gravado en los que diariamente permanecen en el parque Antonia Santos, fue el infarto que sufri√≥ Pedro Santos Rubiano, un vecino del sector al que le robaron un celular de su venta de minutos. Dicen que intent√≥ perseguir al ladr√≥n, pero el coraz√≥n le fall√≥.La crisis la tuvo justo en el CAI del parque cuando iba a poner la denuncia, el pasado 9 de abril. El lugar est√° lleno de prostitutas que trabajan desde las ocho de la ma√Īana y de travesti que empiezan a llegar al final de la tarde y se toman la calle durante la noche. Pero a pesar de esta situaci√≥n, la sede de la Arquidi√≥cesis de Bucaramanga, en uno de los costados de la calle, da un halo de tranquilidad a este tramo. Sus puertas abren a las ocho de la ma√Īana. Carlos, que trabaja cuidando carros desde hace dos a√Īos, dice que jam√°s ha visto al Arzobispo y que a ninguno de los curas y monjas que entran y salen se les ocurre sentarse a tomar el aire en el parque.¬ďLa Curia le da (a la calle) un aire m√°s elevado¬Ē, dice este hombre que gana diariamente entre 20 y 25 mil pesos. Incluso una venta de avena en toda la esquina hace juego con los ni√Īos, no muchos, que dan de comer a m√°s de un centenar de palomas.Carlos agrega que antes el parque era una ¬ďmarranera¬Ē. ¬ďAhora no dejamos que se acerquen los vagos. Incluso ellas (las prostitutas) ayudan a espantar a los ladrones porque eso aleja a los clientes¬Ē. -¬ŅEstudia en la Curia?, pregunta un hombre.- No, ¬Ņpor qu√©?- ¬ďEs que tiene una cara de Santa¬Ö¬Ē, responde.El piropo describe el lugar. Es com√ļn ver a las prostitutas caminando con sus bolsos de arriba abajo y atravesando el parque. Faldas cortas, piernas gruesas, poco maquillaje. Marina habla bajo. Ella trabaja en horario de oficina. Primero dice que la noche es para dormir y luego, que nadie en su familia sabe que se prostituye.¬ďPara ellos yo vendo comidas r√°pidas y ya¬Ē, dice mientras apura un caf√© con leche de 500 pesos.Una mujer se esconde tras un poste. Un hombre le entrega algo r√°pidamente, luego se persigna y ambos siguen su camino. Un carro blanco se acerca al parque. Una de las mujeres que espera saluda de beso al ocupante, se sube y se van. Esto sucede a las once de la ma√Īana.Pero la mayor√≠a de prostitutas llevan a sus clientes a las residencias que rodean el parque. -¬ŅHay clientes tan temprano?Risas.- ¬ŅY cu√°l es la tarifa?- Veinte mil el rato. Y un d√≠a bueno se hacen hasta cinco.El precio es sagrado. Tanto que uno de los vendedores de tinto cuenta que no hace mucho, una de ellas quiso pasarse de lista, rebaj√≥ el precio y las otras le contabilizaron.¬ďSe hac√≠a m√°s de 10 ratos. Pusieron la queja en el CAI pero no las escucharon. Qui√©n sabe c√≥mo resolvieron la cosa, porque por aqu√≠ no volvi√≥ a aparecer¬Ē, dice.Cerca de las ocho de la noche, el primer travesti sube por la calle 33. Lleva un pantal√≥n oscuro ajustado, el pelo negro y largo perfectamente arreglado y un maquillaje impecable. Como cualquier travesti que se respete no tiene nada que envidiarse a sus compa√Īeras de parque. En la Curia tal vez duerman.
La doble cara de la calle 33
Publicada por
Contactar al periodista
Publicidad
Publicidad
Publicidad