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Realidades amargas | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-09-18 01:16:47

Realidades amargas

Realidades amargas

 Es que más del 85% de los afectados llevan viviendo en las condiciones más vergonzosas de hacinamiento, falta de higiene y privacidad, casi cuatro años. En villas de miseria improvisadas, en las que por cada 38 cambuches hay solo tres inodoros, tres duchas y tres lavaderos, se incuban los más conmovedores dramas y frustraciones que algún día golpearán a la sociedad.

¿Alguien puede imaginar el problema social que allí hay? ¿Qué respeto, qué condiciones mínimas para criar niños y adolescentes, para la unidad de cada núcleo familiar puede rodear la vida en tales asentamientos? ¿Cuántas enfermedades han sufrido sus moradores durante dicho periodo?

Todo lo anterior sucede ante la mirada indiferente de la sociedad y la negligencia de la burocracia de las administraciones municipales de Bucaramanga y Girón.

Son sabidas las acusaciones de irregularidades que ha habido durante las últimas administraciones municipales de Girón respecto al tema de los damnificados de 2005. Los numerosos señalamientos sobre el lote, su lejanía y puntos débiles, la sonrojante demora en la construcción de modestas unidades de vivienda, mientras el caldo de cultivo de problemas sociales en los asentamientos donde están hacinados los damnificados, hierve.

En Bucaramanga, apenas ocurrió el hecho,  la administración  de Honorio Galvis se comprometió a entregar 2222 viviendas entre el 2005 y diciembre del 2007. De ellas, hoy, cuando  han corrido más de las dos terceras partes de 2008, solo se han entregado el 12,5%.

Rudolf Hommes señala con frecuencia la incapacidad del Estado colombiano para solucionar los problemas básicos de infraestructura y cómo ello es causa cardinal de nuestro secular atraso económico y social.

En los engranajes de la maquinaria estatal no hay prontitud por el comportamiento cultural mismo de los funcionarios y porque en la medida en que ello ocurra, hay más fecundidad en el terreno de las “coimas” y otras hierbas burocráticas mal olientes.

También es evidente la inmensa indiferencia de la comunidad. Y el capítulo más kafkiano: el cúmulo de trabas para lograr el traspaso de las viviendas a los damnificados.

Mientras esas circunstancias confluyan, como nación llevaremos atados a nuestras espaldas esos monstruos que son el atraso y la violencia.

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