El caso, que generó el rechazo de varios sectores, ocurrió el 25 de enero de 2006 en el batallón Las Piedras, ubicado en el municipio de Honda, cuando dos oficiales, siete suboficiales y un soldado profesional torturaron y abusaron de tres reclutas.
La decisión de la Procuraduría señaló que los militares sancionados se "desviaron" de sus funciones y se igualaron a "los delincuentes a los que buscan combatir".
Los hechos generaron el rechazo de la comunidad internacional y obligaron a la salida del entonces comandante del Ejército, Reynaldo Castellanos.
El fallo indicó que los tres soldados terminaron siendo sometidos a malos tratos como parte de un entrenamiento de resistencia y supervivencia en caso de ser tomados como rehenes por algún grupo guerrillero.
Los suboficiales empezaron a golpear a los soldados, "primero con puños y patadas, después con medias llenas de arena y 'planazos' de machete; más adelante, los quemaron en varias partes del cuerpo con una vara y les pusieron hormigas en las orejas. La tortura continuó en un pozo en donde les sumergieron la cabeza casi hasta ahogarlos", señaló el fallo.
A tres soldados los llevaron a unas letrinas, los desnudaron y los obligaron a tocar con sus rostros los genitales y las nalgas de los otros.
Según los sancionados, buscaban hacer un ejercicio "lo más cercano a la realidad".