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“Hijo: no te avergüences de mí” | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-12 02:42:03

“Hijo: no te avergüences de mí”

¿Por qué? Es la pregunta que les llega a algunos padres de familia que no pueden creer que sus hijos se avergüencen de ellos.
“Hijo: no te avergüences de mí”

Les es difícil comprender que el amor, los esfuerzos, sacrificios y desvelos que han hecho para sacarlos adelante, no son motivos suficientes para que los sucesores se sientan orgullosos de quienes les dieron la vida.

Existen hijos que se avergüenzan de su progenitora porque es madre soltera, también se dan los casos de niños y jóvenes que no quieren que los demás se enteren de que sus padres son de bajos recursos económicos, que su manera de hablar no es la mejor, su apariencia física no es agradable, porque más que su papá o su mamá parecen sus abuelos. Estos son sólo unos ejemplos.

*Mario recuerda el día que decidió acompañar a su hijo de seis años al colegio. Un acto que para este padre era normal, pero que para el menor fue motivo de llanto e inconformidad.

“Lo primero que mi hijo me dijo fue que no me atreviera a entrar para que sus compañeritos no me vieran. Sin embargo, después de darse cuenta de que mi entrada era inevitable, me dijo que escondiera mi barriga porque no quería que los demás se dieran cuenta de que su papá estaba gordo”.

Ante las palabras de este pequeño, Mario se sintió alarmado de sólo imaginar qué pensará su hijo cuando sea más grande.

Frente a estos casos y muchos más, en los que los menores evidencian rechazo hacia sus padres, profesionales y expertos tienen sus puntos de vista.

Un sentimiento que hiere

Sentir vergüenza de los padres es algo que se da con mayor frecuencia en los adolescentes, es decir, durante ese paso de la niñez y la vida adulta. Un tiempo en el que el menor ve en sus padres a figuras de autoridad para retar o desafiar constantemente, lo cual genera conflictos entre los dos.

Así lo reconoce el psicólogo Carlos Mauricio Peñalosa Pedrosa, quien señala que por eso es normal que algunos jóvenes prefieran a los papás de su mejor amigo si ven que son más permisivos, más jóvenes, están a la moda o permiten ciertos comportamientos que en su casa son prohibidos.

“Algunos jóvenes no toleran algunos modelos y actitudes de sus progenitores que les provocan vergüenza con sus amigos. Por ejemplo: ‘qué oso que mi papá me recoja en la fiesta’ o que salga en piyama”, dice el psicólogo.

A pesar de que normalmente el rechazo hacia papá y mamá se presenta en la adolescencia, Carlos Mauricio agrega que durante los primeros años de vida los menores pueden manifestar apatía hacia madres solteras o padres separados. Esto, porque a veces por el estrés que deben vivir estas personas, al sentir la responsabilidad de todo, descargan maltratos o situaciones incómodas que hacen que los niños prefieran a la madrina, a la tía o a cualquier otra persona que les brinde un ambiente de tranquilidad.

El psicólogo Carlos Mauricio Peñalosa explica que papá y mamá deben tener tolerancia y esperar a que su hijo reconozca el valor que los progenitores representan. A veces los padres, cuando ven que no son aceptados, entran en guerra con sus hijos, lo cual provoca que se debilite el sistema familiar.

preguntas y respuestas

Con el ánimo de responder las preguntas más frecuentes que surgen frente al tema, la psicóloga especialista en violencia intrafamiliar, niñez y adolescencia, María Adelaida García Abarco habla a los lectores desde el diván de Familia.

¿Por qué a veces los niños se avergüenzan de sus padres?
“Lamentablemente estas situaciones se presentan porque los niños son muy vulnerables a la influencia social y porque de una u otra forma los padres no les han reforzado valores que los alejen de la cultura light que se vive tanto en los colegios como en los mismos grupos de iguales. Son los mismos padres los que alejan a los niños de la realidad, aparentándoles una vida y un nivel social que termina siendo como su propio justiciero.

Con los adolescentes es diferente, por que estos están formando sus propios criterios. Por eso, si traen dentro de su pensamiento este rechazo, la mejor forma de hacerles ver su error es permitirles conocer el mundo con todo y sus dificultades.

Al finalizar esta etapa ellos mismos reconocerán que los padres son los únicos que siempre estarán a su lado, pues los padres nunca fallan, nunca abandonan y nunca dejan un hijo”.

¿Cómo deben manejar la situación los padres de familia?
“Cuando una familia vive algo así, debe afrontarse la situación de acuerdo con la edad de los hijos.  
Si son pequeños, los padres deben asumir un rol diferente y permitirles conocer la realidad de la situación familiar y enseñarles a afrontarla,  inculcar respeto a la figuras mayores y de autoridad pero sobretodo enseñarles a hacer valer la unión familiar.
Son los padres los que enseñan a los hijos el respeto, la admiración, el amor y la unión. Estos son los valores más importantes para que un hijo, a pesar del medio y de que sus padres se alejen de lo que la sociedad llamaría ‘ideal de padres’, siempre se sienta orgulloso de ellos”.

¿Cómo mejorar el ambiente?

“Con diálogo, con acercamiento familiar, con refuerzo diario de toda y cada una de las cosas que un padre hace por un hijo. SIn temor, sin vergüenza y sin sentir que por pedir respeto está perdiendo el hijo”.

saber manejarlo

Uno de los aspectos que más generan distanciamiento en las familias, es el sentir vergüenza de los propios padres.

Este es el pensamiento del psicólogo social y comunitario, Freddy Hernando Cristancho Rincón, quien señala que esa sensación se genera cuando entre padres e hijos existe una distancia cultural, educativa o afectiva. No se comparte lo que se dice, lo que se hace, la manera como se piensa. Cuando se deja de lado la responsabilidad afectiva y económica, el no compartir ni aceptar ciertos comportamientos y costumbres.

También cuando se marca un distanciamiento social, y es cuando los menores ven en su papá y su mamá a personas diferentes y ajenas a su círculo social.

“La adolescencia es una etapa de desarrollo entre los doce y dieciocho años. Es en este momento de la vida en el que la persona reclama individualidad pues no es niño y tampoco adulto. Siente que tiene libertad pero no independencia. Es la etapa en la que los hijos se sienten con la fuerza para ser libres e independientes”, dice el psicólogo.

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