Trabajar para aprender y para educar | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-09-23 05:00:00

Trabajar para aprender y para educar

Todos podemos ponernos de acuerdo, si afirmamos que una educación de calidad nos haría más competitivos.
Trabajar para aprender y para educar

El desacuerdo comenzaría, si dijéramos que el mayor esfuerzo humano y presupuestal se lo debiéramos aplicar a una educación integral desde el preescolar hasta el doctorado.

Educar, educar y educar ser√≠a la consigna. Pero llevamos seis a√Īos con otra: trabajar, trabajar y trabajar. Lo cual no es malo de por s√≠. Lo que sucede es que est√° claro que un trabajo mecanizado se sabe alienante para el individuo y el rebusque informal aliena a la sociedad en su conjunto.

Otra cosa es el trabajo creativo, innovador y productivo. Pero de ese tipo de actividad casi no tenemos, o mejor, muy pocos la poseen. Entonces, la consigna resulta tramposa, porque se parece más a la orden de un capataz que a la orientación de un líder.

No hay nación alguna que haya superado el atraso y la pobreza sin pasar por la industrialización e implementando una educación universal y de calidad.
Aprender habilidades y competencias en el mundo globalizado y en la reconocida sociedad del conocimiento, no es tarea f√°cil.

De esta verdad se pudiera generar el consenso: trabajar, trabajar y trabajar pero para educar, aprender y educar.

La intensidad horaria de los educandos a cualquier nivel en China, Corea o Jap√≥n, es el doble del n√ļmero de horas anuales que los colombianos dedicamos a aprender. Somos tan maquetas como los gringos, pero solo que no lo somos, sino que nos gusta hacernos los gringos.

La estupidez del gobierno llega al extremo al decretar nuevas vacaciones colectivas en octubre, so pretexto de estimular la actividad econ√≥mica en turismo. Por supuesto que anuncian que lo debitado ser√° compensado en el bimestre. (¬ŅA qui√©n enga√Īan?).

Estoy enterado de esfuerzos del Ministerio de Educación, bien encaminados, pero insuficientes. Estamos condenados a la condición de perdedores, mientras nuestra prioridad no sea la educación.

El día que seamos capaces de dejar de hablar y hablar sobre Uribe y nos acordemos de pensar en nuestras debilidades y fortalezas, habremos retomado el sendero hacia el desarrollo.

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