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Ya no es como antes | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-09-24 01:20:31

Ya no es como antes

Las ferias en Bucaramanga eran una verdadera fiesta donde se notaba la participación ciudadana y había orquestas en los parques.
Ya no es como antes

Me acuerdo de las rumbas venteadas en el parque de los ni√Īos y no propiamente eran estos los que le sacaban jugo a la parranda; hab√≠a borrachitos, desde luego, pero parece que hab√≠a m√°s tolerancia. Estas eran las fiestas p√ļblicas.

Había la rumba de los de platica, era en las casetas y en algunos clubes de la ciudad. Si la memoria no me falla porque ya el alemán se acerca con frecuencia, hubo una en la que la reina de la feria era venezolana y la participación que vino de allá fue muy grande, tanto, que los hoteles no tenían cupo y hubo que buscar alojamiento en casas de familia.

Parece que todo tiempo pasado fue mejor, como dice el refranero popular; o puede ser también que había más imaginación para vender la ciudad en ese entonces. Algo que se debe tener en cuenta es que la feria tenía su plaza de ferias más cerca, así hubiese trancones para llegar allá, porque había que circular por un embudo para llegar a ese lugar.

La presencia era masiva y alrededor de ese viejo coliseo se arremolinaba la gente. En igual forma era más acogedores los corrales donde los ganados de exposición se acomodaban; había calor humano en la muestra de todos los semovientes y de paso se gozaba con el paso de tantas mujeres hermosas. Bueno, en eso todavía no hay falla.

Y qu√© decir de las pesebreras donde se manten√≠an los caballos. Adem√°s de las construidas en firme, hab√≠a las que supl√≠an el creciente n√ļmero de caballos presentes. Ah√≠ hab√≠a m√°s borrachitos que en otras partes, porque el bar que exist√≠a era de verdad lo mejor de la feria. Se notaba m√°s la alegr√≠a de la gente y se mostraba en todo su esplendor la hermosura y la elegancia de los caballos en manos de los curtidos jinetes.

Abundaban  corrales donde se encontraban los animales de potrero; de vez en cuando se salía un arisco novillo por el círculo exterior y había que ver cómo se llenaban de personajes las altas varetas para no ser golpeados, salvo el pasado de copas que no se espantaba, pero ahí se conocía el adagio de cómo Dios cuida a sus borrachitos.

S√≠, eran tiempos mejores: menos violencia y m√°s tolerancia, se gozaba m√°s barato y era un acontecimiento regional; adem√°s, comercialmente era todo un √©xito, no solo por las transacciones de los ganaderos, sino por el turismo que se mov√≠a, adem√°s de la endeudada de los citadinos que se beb√≠an la platica de sus futuras primas. De pronto se√Īor Alcalde con sus amistades en Caracas, se puede repetir para el a√Īo entrante lo ocurrido en el pasado y darle a estas ferias el entusiasmo que le dan los paisas a las suyas.

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