
La marcha, que recorrió durante cerca de una hora el centro de Barcelona, se desarrolló en todo momento en una ambiente festivo con motos que llevaban todo tipo de adornos, reflejo de los gustos de sus propietarios, algunos de los cuales mostraron algunas excentridades como cascos de vikingo.El desfile estuvo encabezado por un primer grupo compuesto por los directivos nacionales e internacionales de la firma, al que siguieron el resto de aficionados a esta mítica moto.El evento superó las previsiones más optimistas, según los organizadores, que afirman que en los cuatro días de celebraciones más de un millón de personas han acudido a la Ciudad Condal para participar en la fiesta.