Árbitro Roldán reconoce error en pitazo final | Noticias de santander, colombia y el Mundo

Sábado 11 de Febrero de 2012
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2008-07-13 17:18:05

Árbitro Roldán reconoce error en pitazo final

Árbitro Roldán reconoce error en pitazo final
Como si se tratara de un terremoto, el pitazo final echó por la borda su trabajo de 93 minutos; del cielo pasó al infierno y los elogios que preparaban los comentaristas terminaron en frases duras y descalificadoras al no validar un gol del equipo visitante; su tiempo ya había terminado. En un sector popular de Medellín, días después del partido que dirigió entre América y Boyacá Chicó en el estadio Pas-cual Guerrero, el árbitro antioqueño Wilmar Roldán intentaba volver a la normalidad. A su rostro fresco le agregó una sonrisa en su casa, en la que vive con su hermano y su mamá, a quienes se trajo del pueblo (Remedios) “para darles mejor calidad de vida”.

La figura de 1,90 metros rozó el umbral cuando traspasó la puerta. Tenía puesta una camiseta blanca y celeste, y unos tenis que lo hacían ver atlético. Sobre un mueble reposaba el reglamento de fútbol que estaba estudiando para las pruebas de fin de semana. La mesa de centro de la sala estaba decorada con una arte-sanía que le regaló un amigo cuando le dieron la escarapela Fifa. Y con un trofeo de acrílico que recibió de la Federación el año pasado, en el que la Comisión Arbitral lo condecoró con el Pito de Plata. El estandarte de oro quedó en poder de su amigo Óscar Julián Ruiz, quien lo señala como su sucesor y el juez de más proyección en Colombia. Tras su controvertida actuación, Wilmar prefirió callar. Ahora, tranquilo y después de recibir voces de apoyo, decidió romper el silencio por tratarse de “ustedes que han estado conmigo en las buenas y en las malas”, dijo mientras mostraba un cuadro con un recorte de prensa. “Uno como árbitro -advierte- siempre está en el filo de la navaja. A nosotros no nos perdonan nada. Nadie se acuerda de los 93 minutos previos y solo hablan de lo que sucedió luego. Para mí era la decisión más acertada porque ya el tiempo había terminado y nunca me fijé en que el jugador ya había encarado. Entonces ese fue como el grave error, que me desentendí totalmente de la acción porque lo único que se me vino a la mente fue terminar el juego”. “La ley me ampara”El colegiado de 28 años insiste en que la ley lo ampara por-que con su actuación no violó el reglamento, pues solo cuando se decreta un penalti hay que esperar a que se cobre, así el tiempo haya concluido. “Después de los hechos vienen las conjeturas y se habla del sentido común, de viveza, de malicia indígena”, agrega sereno, mientras una cadena de plata dejaba ver un crucifijo pequeño en su pecho. Luego de repasar los hechos y de ver una sola vez la jugada durante la citación de la Comisión Arbitral, Wilmar concluyó que todo jugó en su contra porque el jugador del Chicó no escuchó el pito por la bulla de las 50 mil personas que había en el estadio: “no se comió el gol, no se lo taparon, no hizo el pase, no se lesionó. El asistente tampoco lo oyó. De todas formas pensé que la decisión era la mejor y si vos le quitás el gol, como dijeron todos, el arbitraje mío era de 9 puntos por lo que hice en un partido duro y que controlé. La tranquilidad que tengo es que nunca hice nada para perjudicar o favorecer a ninguno de los dos equipos. Que desafortunadamente se terminó en el momento menos propicio, ese fue el error y la experiencia que me queda”. Reconoció que este capítulo le servirá para crecer como árbitro y entiende, como se lo han manifestado sus colegas, que su profesión está marcada por momentos duros. Óscar Julián Ruiz le aconsejó “sacar lomo y no bajar los brazos”. Roldán confesó que siempre estuvo tranquilo porque en Colombia conocen su honestidad y que esta situación le ha dolido, pues se presenta en el mejor momento de su carrera, como lo comprueban sus 15 juegos dirigidos en la Copa Mustang I y tres en la Copa Libertadores de 2008. En la Comisión Arbitral creen en su transparencia y buen trabajo, al señalarle que el reglamento lo amparaba, pero “que fue una decisión desafortunada”. Para ilustrar sobre lo difícil de la labor de un árbitro y como parte de su defensa, citó al escritor uruguayo Eduardo Galeano: “los que pierden, pierden por él y los que ganan, a pesar de él”. Wilmar agregó que lo único malo fue su pitazo final.

Publicada por
COLPRENSA, MEDELLÍN
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