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Viernes 26 de noviembre de 2010 - 10:59 AM

¿El amor alivia los dolores?

Desde hace años se viene estudiando el dolor y se ha podido comprobar que la distracción es una buena alternativa para que se vaya. El amor también ayuda.

Un estudio determinó que el sentimiento del amor activa las mismas zonas del cerebro que se activan cuando se consume un analgésico. (Foto: Tomada de Internet)
Un estudio determinó que el sentimiento del amor activa las mismas zonas del cerebro que se activan cuando se consume un analgésico. (Foto: Tomada de Internet)

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Publicado por: Paola Bernal

Muchas personas aseguran que cuando están enamoradas no hay poder sobrehumano que las baje de ese pedestal y acabe con la felicidad. Ni siquiera una enfermedad. Por eso, coloquialmente se ha llegado a la conclusión de que el amor alivia cualquier dolor. Usted puede tener un dolor que la aqueja pero llega su fiel enamorado y es capaz de dejar la mala cara a un lado y recibir todas las atenciones posibles.

Pero, ¿qué tan cierto es que el amor alivia cualquier dolor? Al parecer, las mismas zonas del cerebro que se activan cuando consumimos un analgésico son las mismas que reaccionan cuando vivimos un amor apasionado.

¿Será que un nuevo amor le mantiene la mente ocupada, la distrae y hace que todo lo que lo aqueja pase a un segundo plano? En este tema es importante mirar que más que el amor pasional, el amor propio y el amor de los seres cercanos que brindan apoyo en una enfermedad, es la mejor terapia para decirle adiós al dolor.

 Varias teorías

1.       Muchos consideran que más que el amor es la distracción la que alivia el dolor.

2.       El amor produce un efecto analgésico que permite bloquear el dolor a un nivel espinal.

3.       La dopamina es la causante de motivar el estado de ánimo y esta se activa cuando tenemos experiencias positivas.

4.       Son los sentimientos intensos y apasionados los que alivian cualquier dolor.

5.       La terapia de la risa ayuda notoriamente en la recuperación de los pacientes.

El estudio en la Universidad de Stanfort

Un grupo de investigadores de esta Universidad, realizaron este año un estudio donde se exponían a mínimas dosis de dolor con estudiantes, y a medida que se les mostraba una fotografía de la persona que amaban y otro de alguien normal, cambiaban las reacciones cerebrales.

Lo anterior determinó que se activaban las mismas zonas en el cerebro, que se activan con los analgésicos. De esa forma se comprobó que tanto la distracción como el amor pasional, disminuye los umbrales del dolor en las personas, al igual que ciertos medicamentos.

El pionero de esta teoría fue el profesor de Psicología estatal de Nueva York en Stony Brook, Arthur Brook, quien comprobó que un romance está relacionado con las regiones cerebrales ricas en dopamina.

Dicha sustancia era clave para lo que se llama vía de recompensa del cerebro y es un mecanismo de sensación de bienestar que promueve ciertos comportamientos.

Ante la anterior teoría, profesores de Stanford reclutaron estudiantes para realizar las pruebas y escanear sus cerebros mientras ellos miraban fotos atractivas o imágenes que requerían atención. La conclusión fue que la foto romántica provocó de inmediato un salto en el circuito mental de la recompensa, lo cual significaba que el cerebro puede generar respuestas para controlar el dolor sin medicamentos.

 Pregunta y respuesta

Carlos Ruaix

Especialista en medicina cuántica BENESTAR Salud Emocional y Psicopedagogía

¿Se puede decir que el amor alivia los dolores?

Después del suceso de las torres gemelas muchas investigaciones arrojaron que el impacto de los hechos había demostrado que más allá del cerebro, el mismo corazón tenía memoria propia, ese instinto para suponer cuando van a pasar ciertas cosas, antes que el propio cerebro.

Frente a este tema se pudo evaluar que el corazón puede llegar a crear una expansión energética, gracias a sus niveles de capacidad de amor, compasión, alegría, felicidad, enamoramiento. Estos sentimientos generan una energía totalmente distinta y libertador dentro de nuestro organismo y a su vez se crea una cantidad de neuropéptidos y hormonas que transforman nuestro organismo.

Esto hace que nos podamos sentir mejor, segreguemos la hormona de la felicidad, se reduzca el dolor, podamos sentir que flotamos.

¿Usted ha podido evaluar en consulta que el amor y la distracción frente a la enfermedad ayuda a superar varios obstáculos?

Precisamente en nuestro consultorio le decimos a los pacientes que no hay culpables frente a sus enfermedades, eso es un buen paso para que empiecen a ver la enfermedad como el reflejo de su vida. Es empezar a comprender que se tiene la capacidad para crear la propia realidad y empezar a entender que tengo que aceptarme como soy. Eso me permite amarme a mí mismo y aceptarme. Lo anterior me permite creer en mí mismo y soy capaz de entender que para alcanzar la felicidad solo depende de mí.

Al realizar lo anterior soy capaz de soltar ese saco, liberar mis cargas, entender que empiezo a vivir una nueva vida, sin crear apegos ni necesidades fuera de mí. Si cambio a mí mismo soy capaz de cambiar todo a mi alrededor.

¿La distracción me permite disminuir o superar los dolores físicos y emocionales?

Claro que sí. El propio ser humano ante un dolor toma un analgésico para reducirlo. En ese momento la dopamina tiene la posibilidad de aumentarlo o de reducirlo. Si yo me centro en el dolor aumenta la inflamación. Sin embargo, no podemos olvidar que las inflamaciones hacen parte de un proceso biológico para lograr la sanación o reestablecer el organismo.

Muchas veces queremos ir en contra de las cosas, pero se nos olvida que todo tiene que fluir. Si una persona se concentra en el opuesta, busca la meditación, espacios como la comedia, leer libros de autoayuda, la risoterapia, los tratamientos energéticos, puede salirse del dolor físico y emocional, buscar alternaciones que lo mantengan ocupado y esto ayudará a bajar las inflamaciones, a no continuar en un estado de tristeza. Eso permite que las diversas situaciones de dolor pasen más de prisa.

 Pregunta y respuesta

Sergio Perea

Estudiante de Medicina y presidente Fundación Doctor Chocolate

¿Se puede decir que el amor alivia los dolores?

"Eso es totalmente cierto. Desde hace mucho tiempo gracias a los estudios científicos que se han hecho y que han sido validados, se ha determinado que terapias como la de la risa, payasos de hospital, o simplemente que el médico trate al paciente y su familia, disminuye los niveles de estrés y eso se mide biológicamente por medición de hormonas que estimulan el catabolismo.

Desde la parte molecular o inmunológica, cuando liberas cantidad de hormonas, las células de defensa ayudan a combatir infecciones. Una persona que vive deprimida en hospitalización todos los días, va a necesitar mayor cantidad de antibióticos y aumentará su hospitalización.

Sobre todo en clínica el aumento de cortisol y de adrenalina se da durante un momento estresante, desde una cita en consulta externa hasta una visita a urgencias. Donde se incrementan más estos niveles es en una cirugía. Lo anterior produce aumento de la presión arterial, frecuencia cardiaca, respiratoria, sudoración o temblor.

Como profesional de la salud hemos visto como parte de la Fundación Doctor Chocolate que una bata de colores y una nariz, rompe paradigmas. Muchos disminuyen la frecuencia de analgésicos, pues el dolor empieza a presentarse con un umbral mucho más bajo.

¿Qué decirle a las personas que olvidan la importancia de dar amor a un familiar que está pasando por una enfermedad?

Todos tenemos la capacidad de hacer reír, de dar un abrazo, de sacarle una sonrisa a alguien. Se trata de superar barreras de sensibilidad.

No solo es paciente el que está en un hospital sino la persona que está en casa sola, con ansiedad, con depresión. Precisamente Doctor Chocolate quiere ser psiquiatra y a cambio de recetar pastillas, poner en sus órdenes médicas clases de baile, de danza, de canto.

¿Puede contarnos alguna historia donde el amor ayudó a bajar los niveles de dolor en sus pacientes?

Un niño que sufría de leucemina Terminal, permaneció en el hospital dos años y medio. Todos los domingos nos esperaba. En el día tenía picos de dolor, pero el domingo no tenía dolor o si tenía un poco, se disminuía cuando llegamos para jugar con él.

 

Publicado por: Paola Bernal

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