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Bucaramanga y la cultura del subempleo | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-14 16:31:56

Bucaramanga y la cultura del subempleo

Bucaramanga y la cultura del subempleo

Esa es una realidad incontrovertible y salta a la vista a lo largo y ancho de la ciudad, calle a calle. Pero el subempleo no es solo el encuadrar a un sector económicamente activo en una amalgama de labores conocidas como “el rebusque”, sino que conlleva una impronta social y cultural y tiene un amplio radio de influencia.

En Bucaramanga ello es visible. No solo se ven por doquier miles de habitantes de la ciudad que luchan a codazos por la supervivencia, desde cualquier punto de la informalidad, sino que imperceptiblemente ellos han logrado que la cultura citadina haya mutado y el acatamiento de las normas e institucionalidad, a la disciplina cívica, hayan cedido el campo y hoy campee la informalidad.

Si. La cultura que más fuerza tiene hoy es la de la informalidad. Y muchos bumangueses la han aceptado y adoptado como propia.

Tal cultura tiene múltiples expresiones. Hoy los bumangueses no cuidan su ciudad, destruyen todo lo que es público; crece geométricamente el número de personas que arrojan todo tipo de basuras a las vías vehiculares y aceras; frente a la posibilidad de comprar un producto a la economía formal o a la informal, prefieren la oferta de esta última; crece la corrupción y el ofrecimiento de coima a los funcionarios públicos para obviar procedimientos y lograr favores; cada vez atrae más el obtener las cosas “saltando por encima de la cerca”, sin seguir los procedimientos y pasos previamente establecidos; el mercado de lo fraudulento crece sin freno; al conducir un vehículo lo “normal” es transgredir las normas de Tránsito. Y la lista es casi interminable.

Bucaramanga cayó en las redes de la cultura de la informalidad. El debate no es cuánto más vaya a rodar la ciudad en tal remolino, sino cómo hacer para que los bumangueses vuelvan a los cauces de la formalidad.

Ese es un debate que no se ha dado en la dimensión, ni en la profundidad que las circunstancias exigen. Las voces que se escuchan son dispersas y cada cual toca algunos de sus aspectos en particular, sin enlazarlo con todo lo que significa la cultura de lo informal.

Las autoridades locales, la academia, los investigadores sociales, los orientadores de opinión, los medios de comunicación, están obligados a impulsar y coordinar el debate y lograr que llegue a conclusiones válidas.

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