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Turba de mafiosos | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-09-27 05:00:00

Turba de mafiosos

“Sumercé nunca podrá ser ministro del Interior y de Justicia”, me dijo Crótatas mientras veíamos por televisión el partido que, de milagro, Nacional empató con Millonarios. Crotaticas, le dije, me tomaste fuera de lugar, claro que nunca llegaré a ocupar esa cartera porque no soy abogado pero, ¿qué tiene que ver este partido con el hecho de que yo pueda, o no, ser ministro?
Turba de mafiosos

Crótatas, decepcionado porque la pelota no quería entrar en la portería nacionalista, apagó la tele y respondió: “¿Quién dijo que para ser ministro del Interior y de la Justicia se necesita ser abogado? No, no es así, la meritocracia impuesta por este gobierno obliga a que, para llegar y sostenerse en este cargo, se demuestre plenamente la siguiente experiencia: haber defraudado al Estado por más de 9 mil millones de pesos –Fernandito Londoño-, ser hábil para convencer a los congresistas de votar por la reelección del “supremo” mediante promesas de puestos y presupuestos que después no se cumplan –Sabitas Pretelt-, debe ser capaz de quedarse dormido con la boca abierta en los debates que la oposición le haga al gobierno en el Congreso –Carlitos Holguín-, y tener un hermano corrupto, traqueto, narco, para, por, según, sí, sobre y tras, como Fabito Valencia Cossio. Usted, manito, no ha tumbado al Estado, más bien es el Estado el que vive tumbándolo, más promete una novia bonita que usted, tiene la hijuemadre costumbre de no dormir y, para rematar, Carlitos, su hermano, tiene tanto de corrupto como yo de uribista. Así pues, olvídese, la meritocracia no lo dejará ser ministro”.

Más claro no canta un pollo, y yo que todavía pensaba que para ser ministro se necesitaba saber, proceder de una familia honorable y estar “limpio y sin mancha” como dicen algunos pibes en sus reuniones, pero que después salen de ellas a proclamar el contenido filosófico de la meritocracia uribista y se embejucan conmigo porque no me arrodillo ante el mejor Presidente de la historia de Colombia y sus admirables ministros.

Este es, definitivamente, un país asaltado, tomado, manipulado, explotado y disfrutado por la mafia que hace, desde el Palacio de Nariño, lo que le viene en gana. Aquí, y las encuestas lo ratifican siempre, hay un 84 por ciento de población que, o está dedicada al narcotráfico en cualquiera de sus fases, o está narcotizada. Dura realidad para un pueblo que le cerró la puerta a la decencia y espera milagros de lo que solo es una turba de mafiosos.

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