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¬ĎMoiso¬í y su √°lbum de fotitos | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-12 01:40:02

¬ĎMoiso¬í y su √°lbum de fotitos

La bulla de las 4:00 de la tarde cruza por su raci√≥n diaria en el Centro Acu√°tico Nacional de Pek√≠n, m√°s conocido como el ¬ĎCubo del Agua¬í, donde hoy se disputan las finales. De un veh√≠culo con una rampa especial desciende en su silla de ruedas Mois√©s Fuentes Garc√≠a, ¬ĎMoiso¬í.
¬ĎMoiso¬í y su √°lbum de fotitos

Detr√°s lo acompa√Īa William David Jim√©nez, su entrenador. Los siguen otros miembros de la delegaci√≥n de Colombia en los XIII Juegos Paral√≠mpicos de Pek√≠n, en China.

La competencia será en dos horas y 20 minutos. Hay que estirar y calentar. Esta tarde no saldrá con el tradicional pantalón de agua. Se escogió un traje especial de tejido sintético, parecido a una gran media velada negra. La prenda le cubre algo de las piernas, el pecho y se agarra de los hombros con unas delgadas tiras.

Ya es hora. Moisés sale a la piscina principal. William empuja la silla.
En el ¬ĎCubo del Agua¬í se anuncia la final de 100 metros pecho, categor√≠a SB4. A Colombia le corresponde el carril n√ļmero tres. Los restantes siete competidores se acomodan en los partidores. Mois√©s mueve en c√≠rculo los brazos y sonr√≠e. Baja de su silla de ruedas y se acomoda en el borde del estanque¬† cuya construcci√≥n cost√≥ $110 millones de d√≥lares.

Los jueces est√°n en sus lugares, cuando se oye:
- Take your marks. (A sus marcas). Al segundo, el sonido de una chicharra ordena saltar al agua. Algunos se lanzan impulsados por los pies. Le toman ventaja al santandereano.

¬ĎMoiso¬í debe empujarse s√≥lo con los brazos. No tiene voluntad en sus piernas. Sicarios hace 16 a√Īos, en Santa Marta, asesinaron a su hermano. Mois√©s, quien lo acompa√Īaba, recibi√≥ varios impactos de bala que le generaron una lesi√≥n a nivel de las v√©rtebras 9 y 10.

Mueve los brazos, entierra su cabeza en el agua, avanza como felino acu√°tico que prepara su zarpazo, y otra vez entierra su cabeza. Su olfato de bestia lo manda adelante. Su coraz√≥n aumenta el ritmo. Antes de cumplir los primeros 50 metros ocupa el segundo puesto, muy cerca del puntero, el espa√Īol Ricardo Ten. Mois√©s confesar√≠a luego que s√≥lo a √©l segu√≠a de reojo.

Ten, sin extremidades superiores, toca la orilla y se impulsa con sus piernas. Gana m√°s terreno. Un brasilero y un h√ļngaro hacen lo mismo. Mois√©s toca el borde y se devuelve. Ahora est√° cuarto.

El agua le arropa la cara. Moisés sabe que va atrás. Afuera, William percibe que algo no es normal en la piscina, incluso, sospecha qué puede ser.

Aquí no nadan

Veinticuatro a√Īos atr√°s William David Jim√©nez se qued√≥ callado. Nada pod√≠a hacer. Nada. S√≥lo mirar y escuchar. Con resignaci√≥n llam√≥ a sus nadadores y les comunic√≥ que no los dejar√≠an competir.

Los organizadores del certamen departamental que se desarrollaba en uno de los clubes m√°s exclusivos de la ciudad, a mediados de 1984, se negaron a dejarlos meter al agua.

¬ďEn ese tiempo el discapacitado se ve√≠a como un enfermo. Pensaban que ellos andan a toda hora ¬Ďpopiados¬í y orinados. Eso no es cierto. Quien no domina su cuerpo aprende a hacer uso de la sonda. Van al ba√Īo y desocupan la vejiga. Esa era una de las cosas que la sociedad no entend√≠a. En varios lugares hubo rechazo¬Ē.

William David Jim√©nez sigui√≥ entrenando a sus ni√Īos y muchachos invidentes y no caminantes, hasta el pr√≥ximo torneo de nataci√≥n. La respuesta, meses despu√©s fue la misma.

- Ellos no pueden competir.
¬ďDijeron que los otros ni√Īos que iban a competir se pod√≠an traumatizar. Que no era permitido que personas con discapacidades nadaran con ni√Īos que no ten√≠an problemas f√≠sicos. Que eso ser√≠a un choque tremendo...¬Ē.
En una ocasi√≥n se permiti√≥ un di√°logo entre discapacitados, nadadores convencionales y p√ļblico. Entonces, un ni√Īo caminante pregunt√≥ a un joven nadador que no ten√≠a brazos.

- ¬ŅC√≥mo haces para limpiarte la cola cuando vas al ba√Īo?
La respuesta fue sencilla. El joven explic√≥ que su cuerpo se acostumbr√≥ a acudir al sanitario s√≥lo en las ma√Īanas. Despu√©s no se limpiaba con papel higi√©nico, sino que inmediatamente se duchaba. As√≠ ocurr√≠a todos los d√≠as.

William David, licenciado en educación física, economista y sociólogo, decidió que sus nadadores tenían el derecho a competir.
¬ďNos abrimos paso a las malas. Los inscrib√≠ en un campeonato como si fueran deportistas convencionales. A nadie le dije que eran discapacitados. Fueron avalados por la Liga de Nataci√≥n. As√≠ que no ten√≠an la opci√≥n de rechazarnos. A los organizadores de los torneos les obligaba a recibirlos. As√≠ empezamos, a la brava...¬Ē, recuerda William David, con m√°s de 14 a√Īos dedicados a entrenar deportistas discapacitados, de los cuales los distintos gobiernos le han pagado s√≥lo tres meses, y eso, s√≥lo el a√Īo pasado.

¬ďLos discapacitados no me pagan nada. Recibimos a los que quieran llegar a entrenar...¬Ē,¬† sentenci√≥.

Me defiendo en el agua

Los seis disparos que recibi√≥ el cuerpo de Mois√©s, como un eco irremediable, le agrietaron por d√≠as el alma. De Santa Marta lleg√≥ a una casa de arriendo en Campohermoso. All√≠, en cuesti√≥n de horas se le envejecieron sus ganas de vivir. Doliente, persuadida, frustrada, silenciosa, la idea de morir le clavaba las u√Īas en las noches, cuando en un silencio abismal no pod√≠a conciliar el sue√Īo.

¬ďLloraba como un ni√Īo. No sal√≠a de la habitaci√≥n. Recordaba ese d√≠a una y otra vez. Quer√≠a morirme. No ten√≠a ganas de nada. No me suicid√© porque no pod√≠a¬Ö¬Ē.
El dolor redondo, paciente y agrio le oxidó dos meses la vida a Moisés, hasta que entendió que no poder caminar, para nada es sinónimo de fracaso.

¬ďConoc√≠a a personas del Club de Parapl√©jicos de Santander, Padesan. Me invitaron a jugar baloncesto. A√ļn as√≠ pensaba que podr√≠a caminar. Pas√≥ el tiempo. Conoc√≠ m√°s personas y entend√≠a¬Ö al fin entend√≠. Acept√© que no podr√≠a volver a caminar y que mi vida continuaba y deb√≠a asumirla con responsabilidad¬Ē.

¬ĎMoiso¬í empez√≥ a jugar baloncesto hasta que en 1993 acudi√≥ con su equipo a un torneo en Bogot√° para polic√≠as discapacitados, donde dejaban que algunos civiles no caminantes compitieran.
Orlando Duarte, el entonces entrenador de Moisés, le hizo una pregunta que lo marcaría hasta la actualidad.
- ¬ŅQu√© tal es usted para la nataci√≥n?
- Me defiendo. Tomo agua, pero llego, respondió.
    Sin preparación o técnica alguna, Moisés manoteó en el agua y ganó dos medallas de plata y una de bronce. Al finalizar, el mismo técnico le hizo otra pregunta.
- Usted como que es bueno para eso. ¬ŅQuiere seguir?
- Claro, profe.
¬†Orlando relacion√≥ a Mois√©s Fuentes, de 19 a√Īos, con un profesor boyacense que gratuitamente entrenaba a discapacitados en Bucaramanga.
- Mucho gusto profe, Moisés Fuentes.
- Mucho gusto, William David Jiménez. Aquí estamos para servirle. Todo depende de usted. Estoy para colaborarle, vaya caliente...

 Los entrenamientos ocurrían todos los días en el parque Recrear de Las Américas. Rodaba desde Campohermoso hasta el polideportivo de Las Américas, y viceversa.

Hace 14 a√Īos Mois√©s y David trabajan por nadar mejor. En este tiempo ¬ĎMoiso¬í clasific√≥ a tres paral√≠mpicos (Sydney 2000, Atenas 2004 y Pek√≠n 2008). Adem√°s de obtener medallas en torneos regionales y nacionales, su pecho ha lucido la medalla de oro en los Parapanamericanos de Mar del Plata, en 2003, y en los Juegos Nacionales. En el mundial de Durban (Sur√°frica), fue medalla de Bronce y en Manchester (Inglaterra) sum√≥ una medalla de plata.

Pero as√≠ como subi√≥ al podium tambi√©n ha querido dejarlo todo, entre otras cosas por la falta de apoyo para una legi√≥n de deportistas que por muchos a√Īos ha estado en el anonimato de la sociedad.

Al menos así lo pensó cuando logró clasificarse con mucho esfuerzo al mundial de natación en Argentina, y los directivos nacionales lo hicieron viajar hasta Bogotá para contarle a escasas horas de tomar el avión, que no competiría.

¬ďLe dijeron que no hab√≠a dinero para los pasajes. La frustraci√≥n fue grande...¬Ē, record√≥ su entrenador William David Jim√©nez.

Fotitos

 

La Organizaci√≥n Mundial de la Salud, OMS, estima que 500 millones de personas en el mundo tienen alg√ļn tipo de discapacidad.

Seg√ļn estad√≠sticas del DANE, el 10% de la poblaci√≥n en Colombia tiene alguna discapacidad; lamentablemente muchos de ellos provienen de familias en condiciones econ√≥micas muy bajas, sin acceso a tecnolog√≠a o acompa√Īamiento m√©dico permanente que mejore su calidad de vida.

Eso lo entendió Moisés cuando decidió comprar un álbum de fotitos y pegar cuanto recorte de periódico registraba sus logros como deportista. Al salir a la calle y rodar, buscaba siempre a personas con discapacidad.
    - Hola.
    - Hola.
¬†¬†¬† - Me llamo Mois√©s, soy deportista. ¬ŅMe permite mostrarle lo que hago? Es un √°lbum con fotos...
¬†¬†¬† Segundo Pineda, un hombre que tiene un puesto de comidas en¬† el barrio Ciudadela Real de Minas, recuerda cuando Mois√©s se le acerc√≥ y pregunt√≥ por su hija de 13 a√Īos en silla de ruedas.

¬†¬†¬† ¬ďYo no lo conoc√≠a. √Čl la vio y se nos acerc√≥. Nos mostr√≥ las competencias en que hab√≠a estado y dijo que llev√°ramos a la ni√Īa. Desde entonces es nuestro amigo. √Čl aconseja a la ni√Īa. Mois√©s es una persona de buen coraz√≥n, que nos ha ayudado mucho¬Ē, asegur√≥ Pineda.
¬†¬†¬† Igual piensa V√≠ctor Ruiz, de 24 a√Īos, quien hace tres sufri√≥ un accidente que lo dej√≥ en una silla de ruedas.

¬†¬†¬† ¬ďMois√©s lleg√≥ a mi casa. Vivo en el √ļltimo barrio del Norte, en Los √Āngeles. En ese tiempo estaba muy mal. No ten√≠a ganas de vivir. Mois√©s me empez√≥ a dar consejos. Me invit√≥ a practicar un deporte. Me cambi√≥ la vida y me ayud√≥ un 80% a salir de la depresi√≥n¬Ē, asegur√≥ V√≠ctor Ruiz, quien hace parte del equipo de baloncesto en silla de ruedas de Santander.

    Entonces las clases de William David Jiménez se llenaron de personas discapacitadas, invitadas en los encuentros callejeros. Muchos llegaron. Algunos se quedaron y otros no volvieron.

Explotados sin misericordia

¬†¬†¬† ¬ďEsa labor la seguir√© haciendo. El deporte inyecta motivaci√≥n para ser mejor persona. Es una forma de ayudar a las personas que lo necesitan. As√≠ seguir√©...¬Ē, aclara Mois√©s, quien tambi√©n conoce casos tristes donde los no caminantes son explotados sin misericordia.

¬†¬†¬† As√≠ sucedi√≥ en las pasadas elecciones. Un candidato lleg√≥ a una plaza de mercado de Bucaramanga. Una vendedora ten√≠a un hijo discapacitado que carec√≠a de una silla. El candidato, por ganar votos, le don√≥ la silla en un acto p√ļblico y muy aplaudido. Cinco meses despu√©s de los comicios, el pol√≠tico, que no sali√≥ elegido, lleg√≥ a la plaza de mercado y le pidi√≥ la silla a la se√Īora, quien no tuvo m√°s remedio que devolverla.

¬ďNo puedo dar una silla de ruedas buscando votos. Ese fue un caso triste que ojal√° nunca se repita¬Ē, se√Īala ¬ĎMoiso¬í, antes de meterse a la piscina, en cuyo extremo permanecen solitarios las sillas de ruedas, los met√°licos caminadores, los mon√≥tonos bastones, las estrujadas f√©rulas, todo porque el agua (con cloro) mutila sin piedad cualquier par√°lisis.

    Moisés se lanza. Mueve sus brazos y nada con fuerza.

La final

¬†¬†¬† En la competencia de Pek√≠n Mois√©s va cuarto. El espa√Īol Ricardo Ten, lidera. El brasilero y h√ļngaro lo siguen. Faltan algunos metros. Minutos atr√°s, antes de salir a la piscina, cuando Mois√©s se acomodaba la lycra negra, en un movimiento accidental se rompi√≥. Primero fue un hilo, luego el orificio sum√≥ tres cent√≠metros. Ahora en la piscina ya tiene 10 cent√≠metros. El agua ingresa por all√≠ y contribuye a frenarlo. Eso lo sabe William David Jim√©nez.¬†

¬†¬†¬† Sin embargo ¬ĎMoiso¬í no se deja vencer. Son 14 a√Īos en una piscina, y quiere m√°s.
    Nada indomable, incontrolable, fiero, mientras una granizada de ojos con sus pepas negras lo siguen en Colombia por televisión, en plena madrugada.
¬†¬†¬† Al tocar el borde no sabe de qu√© lleg√≥. Mira el tablero. Es tercero y sonr√≠e. Es la primera medalla para el pa√≠s en la historia de estas justas. William lo felicita. Mois√©s est√° contento, pero los dos no se conforman; en cuatro a√Īos, en Londres, ser√° el desquite.

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