¬ŅLos Estados Unidos Socialistas? | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-09-27 18:43:21

¬ŅLos Estados Unidos Socialistas?

En los negocios se gana o se pierde. Esta es la esencia del capitalismo. Por eso la intervención masiva del gobierno para salvar de la quiebra a Wall Street plantea la pregunta de si el capitalismo de verdad existe en Estados Unidos.
¬ŅLos Estados Unidos Socialistas?

Esta crisis se debe a que muchas personas compraron casas que no pod√≠an pagar, creyendo que podr√≠an revenderlas a un precio a√ļn mayor. Hasta que la ¬ďpir√°mide¬Ē por supuesto revent√≥ y ¬Ėen un mercado libre- esos especuladores¬† han debido perder sus inversiones.

También han debido perder los banqueros que hicieron malos préstamos y los inversionistas que compraron papeles respaldados de manera directa o indirecta en esas malas deudas. Eso es capitalismo.

Si el corredor de bolsa o el gerente del banco enga√Ī√≥ a sus clientes o a sus accionistas, se ir√° para a la c√°rcel. Y si los controles al sector financiero no se aplicaron o no eran adecuados, los funcionarios o los legisladores deben asumir el castigo pol√≠tico. En esto consisten el estado de derecho y la democracia bajo el capitalismo.

Pero viene un complique. La quiebra del  banco arrastra a mucha gente que no estaba en el negocio de las casas (los depositantes, los demás clientes) y esto obliga al Estado a intervenir para frenar el efecto dominó. La intervención en teoría es un préstamo que sería recuperado en el futuro y sin subsidio alguno a los especuladores que causaron el problema.

O sea que el Estado se queda con el banco para sanearlo y revenderlo cuando pase la tormenta. Y aqu√≠ entra otro complique: ¬Ņa qu√© precio recibir las casas o las¬† hipotecas emproblemadas, cuando nadie conoce su valor ¬ďreal¬Ē ¬Ė y ese valor adem√°s es afectado por la intervenci√≥n masiva del Estado? Matem√°ticamente se demuestra que, cualquiera sea el precio de las compras que haga el Estado, el balance entre perdedores y ganadores es muy distinto del que har√≠a el mercado.¬†¬† ¬†
Lo cual nos mete de cabeza en la pol√≠tica: es cuesti√≥n de poderes, no¬† cuesti√≥n del mercado. Y una vez que est√°s en la pol√≠tica, aparecen toda clase de arandelas -¬† de ¬ďgallos¬Ē¬† y de¬† ¬ďmicos¬Ē - contrarios a la impersonalidad, que es la base del mercado.

Por eso en Estados Unidos se est√°n dando dos peleas:

La primera fue, digamos, económica o, mejor, macroeconómica: si el Tesoro no interviene, habría una recesión y perderíamos todos -o prácticamente todos-. En esto hubo acuerdo general, con excepción de los dos extremos: la derecha porque no quiere Estado y, la izquierda porque odia a los banqueros.
La segunda consiste en repartir la cuenta de la operaci√≥n, y esta es por supuesto la mayor disputa. Hay unos que perder√°n porque no hay quien los defienda: los gerentes despedidos sin indemnizaci√≥n -que es poca plata-; y los habitantes del resto del mundo que absorbemos la ca√≠da del d√≥lar ¬Ė y esto es mucha plata- .

Los otros s√≠ tienen qui√©n los defienda, y especialmente en v√≠speras de elecciones. Cada quien ha corrido a revisar su chequera y las presiones hierven all√° en Washington para pasarle la factura a otro o hacer que uno sea la excepci√≥n: el pobre que compr√≥ su primera casita, los no tan pobres que compraron para revender (y que suman millones de votantes) los constructores grandes y peque√Īos, los ahorradores en papeles que resultaron ser ¬ďderivados¬Ē de aquellas hipotecas impagables, los banqueros menos o m√°s inocentes, y claro est√°, la gente del com√ļn, cuyos impuestos pagar√°n el saldo ¬Ė y cuyo voto escoger√° al Presidente.

En los próximos meses iremos viendo a dónde van a rodar tantas facturas. Por ahora hay que aprender tres cosas hondas que los economistas bien pagados prefieren ignorar:

- Que la economía no depende de leyes naturales sino de arreglos sociales.
- Que el mercado no funciona sin Estado, y distintos Estados producen distintos capitalismos de mercado.
-Que la política no depende de la economía  sino más bien que le economía depende de la política.
Y estas tres cosas valen también para Colombia.               

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