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“Necesitamos una sobredosis de afecto” | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-09-27 23:15:16

“Necesitamos una sobredosis de afecto”

Del árbol nace la rama, de la rama surge la flor y de ella viene el amor. ¿De dónde surge el afecto? Tal vez de una mirada, de un abrazo o de cualquier otra expresión de Dios. Se alimenta con los saludos, con los besos y con el propio amor. ¿Cuándo muere? El día que todo eso nos resulta simple, bobo e indiferente.
“Necesitamos una sobredosis de afecto”

El anterior párrafo parece un poema, y a lo mejor lo es. Sin embargo estas líneas son una sencilla introducción a la Entrevista de la Semana. Es un planteamiento hecho por Germán Eduardo Gómez Cepeda, nuestro invitado de hoy, quien advirtió que su charla debía centrarse en algo que hace ‘trastabillar’ nuestras relaciones con los demás: la falta de afecto.

El tema no es gratuito. Este hombre lleva 9 años dirigiendo la Fundación ‘Tejedores de Afecto’, la misma que ha rescatado a niños que eran víctimas de delitos tan aterradores como el abuso sexual, los golpes, las humillaciones, y en general los absurdos actos violentos que carcomen a muchos hogares.

Su misión

Un día cualquiera Germán Eduardo se sintió enfermo. ¿Qué tenía? Ningún médico ‘daba con el chiste’. Se veía deprimido y aburrido, pese a que la vida le sonreía en todos los sentidos.

De pronto “un amigo me hizo un diagnóstico que me obligó a ‘poner los pies sobre la tierra’. Me dijo que padecía de crisis de pánico existencial y esa enfermedad sólo se curaba conjugando el mejor verbo que Dios nos enseñó: ¡Servir! Así decidí que debía servirle a la comunidad infantil más desprotegida de la ciudad.

¿Por qué escogió servirles a los niños?

Porque encontré en el norte de Bucaramanga a docenas de menores en situaciones difíciles: tristes, con hambre, viviendo en condiciones de hacinamiento, con los rostros llenos de moretones, y lo que es más grave, sin amor. Por eso no lo pensé dos veces y conformé lo que desde entonces se conoce como la Fundación Tejedores de Afecto.

¿Según sus 9 años de experiencia atendiendo a esos niños, cuál es el delito más grave que se comete en contra de ellos?
La agresión sexual es un fenómeno creciente que ha encendido las alarmas de quienes se dedican a la educación de los niños. En el norte de la capital santandereana estas cifras son muy preocupantes.

¿Cuáles son los indica-dores que conoce de esta problemática?
En Bucaramanga, todos los días se denuncia al  menos un caso de maltrato infantil y abuso sexual, según cifras del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar. Además, la fría estadística señala que por sólo citar el caso local, el año pasado se registraron 2.110 casos de violencia intrafamiliar, de los cuales 892 fueron por maltrato infantil.

‘…En Colombia es normal’

¿A qué atribuye las altas cifras de violencia contra los pequeños?
Son muchas causas. Menciono la más grave. ¿Cuál? que en Colombia se volvió normal la violencia; tanto, que en los hogares los padres reproducen todas sus rabias y son los niños los que pagan los platos rotos.

 ¿Cómo se detecta el maltrato infantil?
A pesar de que los niños nunca se atreven a denunciar una agresión por temor a posibles represalias, hay fórmulas inequívocas para detectar un caso de este tipo. Una de ellas es la presencia de quemaduras y fracturas en niños que ni siquiera caminan; otra forma es la presencia de problemas de aprendizaje, bajo rendimiento escolar o trastornos de alimentación.

Usted es ante todo un maestro. ¿Un profesor puede detectar en algún momento que su alumno es víctima del maltrato intrafamiliar?
Como docente le digo que en todos los cursos los profesores identifican en sus aulas más de un caso de violencia física contra los menores, y múltiples evidencias de maltrato psicológico.

Amor y autoridad

¿Hay padres que sostienen que lo han dado todo y aún así sus hijos no les responden?
“En lo que yo llamaría la esfera de los papás que dan cosas materiales, el hecho de dar significa ser rico. Sin embargo no es millonario el que tiene mucho, sino el que da afecto a montones. El amor no tiene precio ni límites.
Vale más un abrazo o un beso, que docenas de billetes o cuentas bancarias para pagar los más absurdos gustos y caprichos.
Quien es capaz de dar amor y afecto a sus hijos, es un papá millonario.

¿Qué pasa con la disciplina que se le debe inculcar a los niños?
Hay que desterrar eso de que ‘la letra con sangre entra’. Sin embargo, querer no significa dejar hacer al niño lo que quiera.
Ponerle límites y enseñarle normas también son muestras de cariño. Esto le ayuda a entender qué está bien y qué está mal.
El amor que no crea límites y enseña es contraproducente para el niño”.

¿Qué hacer?

¿Cuál es el mejor antídoto para este flagelo?
Necesitamos una sobredosis de afecto. No es la alcahuetería del padre al hijo. Es el gobierno o la ‘República’ de los abrazos’, de los besos, de los gestos, en fin... El padre es un dador de amor.

No puede negar que vivimos en una sociedad agresiva. ¿Cómo hacer para que dicha ‘República de los abrazos’ funcione?
Es cierto, somos torpes en el tema del afecto. Sin embargo la propia ley nos brinda una herramienta a los padres, que de ponerse en práctica nos podría convertir a todos en unos ‘estadistas’ en el tema del afecto.

¿Cuál es esa herramienta?
Hay una muy sencilla: La Ley de Infancia. En ella se aclara, por ejemplo, que los padres de familia deberían tener presente el principio de la responsabilidad parental. ¿Sabe? un papá está obligado a ir al colegio a la entrega de libretas de calificaciones de su hijo. Es más, si no va, podría terminar en la cárcel. Lo que pasa es que las leyes en este país no se hacen cumplir.

¿En qué fallan los padres?
Hay papás que les dan todo a sus hijos: estudio, dinero y gustos. Sin embargo no les dan afecto. El cariño fomenta el desarrollo de los niños e incentiva destrezas como caminar, hablar o comer, cuando hay un movilizador afectivo. Los pequeños privados de afecto casi siempre tienen alteraciones en su crecimiento y dificultades para relacionarse.

para tener en cuenta
La Fundación ‘Tejedores de Afecto’ tiene su sede en la calle 7N Nº 19-19, en el segundo piso de la Casa de Justicia de Ciudad Norte. Su teléfono es el 6401040.

¿Y el machismo…?

¿Por qué será que nos cuesta tanto trabajo demostrar el afecto hacia los demás? ¿Tiene algo que ver nuestra cultura machista?
En ese sentido yo diría que cada experiencia es única. De pronto hay miedos que nos quedan de nuestras propias experiencias y también de lo que hemos visto desde pequeños en el seno familiar. Me parece que si nos amaron, pero no nos lo demostraron en ese tiempo, nos resulta más difícil a nosotros mismos ser demostrativos. Por eso es muy importante hoy educar a nuestros hijos en el mundo del afecto, para que mañana ellos hagan lo propio con sus hijos. Hay que conjugar el verbo ‘querer’ mil veces.

¿Acaso tanto afecto no ‘engolosina’?
Antes se pensaba que lo que importaba era la calidad del afecto y no la cantidad del tiempo que se estaba junto al niño. Sin embargo, cuando un padre pasa más períodos con su hijo, comparte aspectos adicionales y crea un vínculo amoroso más fuerte.

CAJA BIOGRÁFICA

Germán Eduardo Gómez Cepeda.
Edad: 44 años.
Lugar de nacimiento: Bucaramanga, Santander.
Estado civil: Casado con Alba Jaime Corredor, de cuya unión hay dos hijos.
Estudios: Bachiller del colegio San Pedro Claver y estudió Diseño Industrial en el Universitario Técnico y Tecnológico de Bogotá.
Cargos desempeñados: Director de Publicidad de la Lotería de Santander, Gerente Comercial de Imprecol, Gerente de Todelar y Jefe de Mercado de la WV.
Cargo actual: Es docente de la UCC, la UDES y FITEC. También es el director de la Fundación ‘Tejedores de Afecto’.
Reconocimientos: Obtuvo una mención del Premio ‘Ventures 2005’ y recibió la Orden ‘Caballero Kiwanis 2006’.

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