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Renovación urbana | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-03 05:00:00

Renovación urbana

La noticia de la construcción de 3000 apartamentos en La Concordia devela una preocupación del gobierno local por la recuperación de sectores deprimidos de la “meseta”.
Renovación urbana

Es un primer paso en la rectificación del rumbo, un peldaño hacia la protección del casco urbano y su renovación permanente, en lugar de la dañina estrategia del desplazamiento hacia los suburbios.  Desde luego, el proyecto no revitalizará la zona si no se enfatiza la inversión en los espacios públicos, para humanizar el sector y crear tejido social allí. Renovación urbana es inclusión social.

Ahora, si una ciudadela arborizada y dotada de espacios públicos como plazas y parques, es atravesada (en lugar de circundada) por buses, invadida de vendedores ambulantes y, además, los locales comerciales se parcelan en tenderetes de 4 metros cuadrados, no habremos hecho nada.  

Todas las ciudades que han logrado implantar estrategias para dinamizar sus sectores tradicionales o deprimidos, han ido creando polos de desarrollo socio-cultural que a la postre, dan perfiles variados a la ciudad. El barrio bohemio, donde las galerías, las librerías y los cafés son imprescindibles, suele surgir en torno al “teatro municipal”, sede cívica de espectáculos artísticos y culturales. El barrio “fiestero” suele estar cerca de los centros universitarios, en torno a los cuales se instalan residencias estudiantiles, bares abiertos (con terrazas y mesas callejeras) y paseos peatonales con estricta seguridad policial para promover la vida en la calle.  

Nueva York recuperó el Meat Parking District –las bodegas de carne- y lo convirtió en un sector de movimiento gastronómico, moda y diseño. Buenos Aires recuperó el puerto, con la transformación de los antiguos depósitos de grano en sedes de oficinistas. Londres es ejemplo con la renovación del sector del puerto (Docklands). Bogotá y Medellín han revitalizado ciertos sectores.

Bucaramanga migró hacia los suburbios. Ahora es tiempo de retornar. Se echa de menos una regulación urbanística que defina el tamaño mínimo y las condiciones elementales de acceso de locales comerciales en determinadas zonas; con ella no habría pasado lo que le ocurrió a la carrera 33. Estamos en mora de frenar la demolición de casonas con valor arquitectónico (en Bolarquí, Sotomayor, San Pío y Cabecera) y promover más bien su restauración y uso como oficinas o espacios comerciales. ¿Y los parques?, falta mucho por hacer. “Ciudad” es vida social inclusiva y conservación de espacios valiosos.

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