La lógica del emprendimiento femenino según Rochelle Beck | Noticias de santander, colombia y el Mundo

Domingo 13 de Febrero de 2011 - 12:00 AM

La lógica del emprendimiento femenino según Rochelle Beck

Convencida de que "las mujeres sostienen la mitad del cielo" llegó Rochelle Beck a Bucaramanga para cumplir una apretada agenda que incluyó el lanzamiento en Colombia del programa Caminos hacia la Prosperidad, que lidera la Embajada de los Estados Unidos, y que busca fortalecer y crear redes de empresarias en el Hemisferio Occidental.
El pasado jueves se lanzó en el Auditorio Augusto Espinoza Valderrama, de la Gobernación, el programa Caminos hacia la Prosperidad.
(Foto: César Flórez / VANGUARDIA LIBERAL)

Beck es mentora de este programa, fue por muchos años defensora de los derechos humanos y desde hace 25 años fundó Culturas del Sol Inc. Esta compañía comercializa en Estados Unidos artesanías de más de tres mil familias artesanas de Perú, Bolivia, Ecuador, Chile, Guatemala, Kenia, Tanzania y Ghana.

Su empresa la empezó en un barrio de invasión en Lima, Perú, donde formó  una cooperativa de mujeres dedicadas a la fabricación de bolsos artesanales, los que ella compraba para luego venderlos en almacenes de Estados Unidos.

Allí se dio cuenta de que invertir en el desarrollo económico de las mujeres también es invertir en el desarrollo de la sociedad, al ver cómo mejoraba el barrio en la medida en que crecía la empresa y las utilidades.

Cifras del Fondo Monetario Internacional apoyan su percepción del emprendimiento femenino: según el FMI los hombres líderes de empresas devuelven 35% de las utilidades de la empresa en su familia y su entorno próximo, mientras que las mujeres devuelven 94%.

Preguntas y respuestas

Vanguardia Liberal: Usted ha viajado a través de muchos países de África y Latinoamérica ¿Qué diferencias y semejanzas ha descubierto sobre los emprendimientos femeninos que se encuentran en cada región?

Rochelle Beck: Hace seis o siete años fui contratada por una fundación de liderazgo empresarial para iniciar el curso en manejo de empresas pequeñas y liderazgo. En mis clases, en Miami, había hombres y mujeres y cuando yo empecé a enseñar allá me dije: "¿qué sé yo de negocios en los Estados Unidos si mi experiencia está basada en Latinoamérica principalmente y un poco de África?".

Como en la tercera semana del curso me di cuenta de que sus preguntas, sus fortalezas, sus puntos débiles eran exactamente iguales a los de los artesanos o los empresarios de acá.

Las mujeres empresarias tenían un espíritu emprendedor fantástico, sabían que era necesario que trabajaran para el bienestar de sus familias, pero aparte ellas hubieran trabajado de todas maneras porque su carácter no era quedarse calladas en la casa.

Ellas también tenían los mismos miedos y a veces falta de suficiente autoestima, porque aún en los Estados Unidos hay rasgos machistas, a pesar de que hay leyes muy fuertes contra esto.

V. L: ¿Cuáles cree usted que son las diferencias entre mujeres y hombres como empresarios?

R.B: Yo veo entre hombres diferentes estilos de liderazgo y de llevar el negocio (...) es igual con las mujeres, hay mujeres que quieren ser como los hombres y se ponen muy frías, muy agresivas en el campo y hay otras que realmente se preocupan por sus empleados.

Para mí la diferencia entre los dueños de empresas está en su conocimiento de qué es mejor a largo plazo para sus negocios, si tienen un nuevo paradigma para el éxito.

Porque antes el éxito era si yo gano, tú pierdes; si tú ganas, yo pierdo. Esto no funciona en el siglo 21, ahora tenemos que buscar soluciones de comercio donde es gana-gana-gana, tú ganas, tú  sales de una compra feliz; yo gano, yo salgo de mi venta feliz; y el medio ambiente gana porque el producto no malogra el planeta.

Estos son los valores ahora, entonces creo que las mujeres están en el camino de desarrollo y escapando del machismo y ellas tienen que evolucionar a tal nivel que su confianza les permita actuar con todo su corazón y su inteligencia, no copiar los estilos de los hombres.

V.L: Aún así hay muy pocas mujeres a la cabeza de grandes compañías, ¿cuáles cree que son las barreras que les impiden a las mujeres llegar hacia allá?

R.B: Yo creo que hay varios componentes de estos: Uno es la formación de las niñas en sus familias, cuáles expectativas sus padres les dicen para su futuro. En Miami, por ejemplo es muy difícil para las latinas terminar estudios secundarios porque les dicen en sus casas que lo que tienen que hacer es casarse y tener hijos.

La segunda parte de esto son los colegios de secundaria: ahora, por ejemplo, hay muy pocas mujeres en los estudios de matemáticas y de ingeniería, ¿por qué? No son estúpidas, nadie ha probado que haya algo en el cerebro del hombre o de la mujer que haga que no puedan entender matemáticas o ingeniería, sin embargo, no están allí, porque es una creencia social y cultural.

Y tercero, aún hay rasgos de machismo pese al progreso y a las leyes que dicen que está prohibido discriminar con base en el género, poco a poco el machismo, en vez de ser abierto, es muy sutil, pero la discriminación existe.

Así que los hombres tienen que convencerse de que las mujeres soportan la mitad del cielo, no es cuestión de valores, o emociones, o derechos o de filosofía es que ningún país en este mundo tiene el lujo de descartar 50% de su mano de obra, de su inteligencia y su talento.

V.L: Con respecto a las políticas públicas, ¿considera que invertirle al emprendimiento femenino desde una política gubernamental puede ser un camino para que las mujeres se incluyan en otros sectores de la sociedad?

R.B: Creo dos cosas, yo veo la sociedad evolucionando, creo que el machismo aquí (en Latinoamérica) ha sido más fuerte por mucho más tiempo que en otros sitios, viene de los españoles, así que estamos hablando de un legado de 400 años de machismo, que ha limitado la educación, las expectativas, la posibilidad de que las mujeres compitan en el mundo con los mismos derechos que todos los demás.

Entonces yo creo que por un tiempo el gobierno y otras instituciones deben tratar de inyectar en el conocimiento de las mujeres esta autoestima, confianza, financiación para sus productos, apoyo moral y apoyo institucional para que sus proyectos salgan adelante para darles la experiencia para gerenciar y liderar. Por un rato la sociedad debería reconocer que han limitado a las mujeres para compensarlas y fortalecerlas. Pero más importante es ejecutar las leyes contra la discriminación.

 

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