Ardi√≥ un rancho de ¬ĎLuz de Salvaci√≥n¬í | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-06 02:33:41

Ardi√≥ un rancho de ¬ĎLuz de Salvaci√≥n¬í

Diana Patricia Pineda, mujer de una delgadez extrema y de mirada tan √°gil como triste, 32 a√Īos y madre de seis hijos, se sent√≥ en un mont√≠culo de tierra todav√≠a humeante y cont√≥ la historia por pedazos, cuando las l√°grimas no le atropellaban las palabras.
Ardi√≥ un rancho de ¬ĎLuz de Salvaci√≥n¬í

- ¬ďEsta ma√Īana sal√≠ y dej√© los chinos listos para el desayuno¬Ē. Hablaba de sus hijos de 3 a 15 a√Īos, que apretujados en dos camas dobles a√ļn se resist√≠an a dejar las cobijas.

¬ďSal√≠ a unas clases de calzado que me dan para trabajar. Cuando volv√≠ me dijeron que la casa se hab√≠a quemado¬Öcorr√≠, pens√© que por lo menos hab√≠a quedado algo, pero mire¬Ö¬Ē, dijo al coger uno de los cinco gallos de pelea que ten√≠a su cu√Īado para la venta y que murieron calcinados con el incendio.

A la 1:30 p.m. una de las tantas cajas de hojalata y madera que parecieran luchar por no caerse de las laderas erosionadas que bordean el sur de Bucaramanga, en el sector ¬ĎLuz de Salvaci√≥n¬í, ardi√≥ en llamas sin que nadie pudiera hacer nada. Tampoco se sabe cu√°l fue la causa, aunque la familia cree que pudo ser un cortocircuito, porque a pesar de que cocinaban con gas, el cilindro no estaba.

Era la casa de Diana Patricia, una humilde morada de la falda de la monta√Īa de 6 por 10 metros de ¬Ďamplia¬í, de fachada de madera y techo de zinc, donde conviv√≠an nueve personas: el esposo Antonio C√°ceres; Wilson, el hermano de Diana; y los seis hijos del matrimonio, Laura Juliana de 3 a√Īos; Daniel Juli√°n de 6; Andr√©s Felipe de 9; Nix√≥n Fabi√°n de 11; Yesid de 13; y Kelly Tatiana de 15.

Sólo pérdidas materiales

A la hora en que ocurri√≥ el incendio, los ni√Īos estaban donde una t√≠a que vive casi sobre la carretera que llega al barrio y que viene de Provenza.
Desde all√° arriba observaron que se alzaba una espesa columna de humo, cuando alguien dijo: ¬ďeso parece la casa de To√Īo¬Ē. Y s√≠, era la casa de la familia en donde por fortuna no hab√≠a nadie.

Cuando la máquina de bomberos llegó, prácticamente el fuego había devorado todo lo material que encontró a su paso: las dos camas dobles, las dos sencillas, los dos armarios, el televisor, el equipo de sonido, la ropa, la cocina, todo lo que había en ese diminuto espacio que era el hogar y el capital de esta familia.

Hasta los gallos de pelea que cuidaban y ¬ďchiquita¬Ē la perra que dorm√≠a debajo de armario, murieron abrasadas por las llamas.
 Además de una plancha de cemento ennegrecida y las latas que un día fueron techo, no quedó más. Todo por un cortocircuito, aunque los bomberos dijeron que no estaba determinada la causa del incidente.

Ayer mismo la familia empezó a recibir la solidaridad de un barrio, tan escaso de recursos como ellos: bolsas de ropa, algo para comer y la invitación para dormir en diferentes casas.

El presidente de la Junta de Acción Comunal, Helí Betancourt, también hizo un llamado para apoyar a los Cáceres Pineda que literalmente quedaron en la calle.

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