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Combustible para la llama | Noticias de santander, colombia y el Mundo

2008-10-09 05:00:00

Combustible para la llama

La oración es fuego que necesita combustible para arder y un fósforo para encenderlo. Si el fuego está disminuyendo, le damos un poco de viento para que la llama arda con más potencia. Pero por más que aventemos con todas nuestras fuerzas, no podemos crear una fogata de un simple fósforo o de un pequeño montón de carbón.
Combustible para la llama

El fuego debe venir de arriba; en verdad El ya ha venido. El Espíritu Santo quema quietamente dentro del cristiano que está listo para encender el combustible de las verdades de las Sagradas Escrituras. Pero el combustible tiene que estar ahí.

Si intercediésemos por otros, es necesario empapar nuestras mentes con la Escritura para que el Espíritu Santo tenga combustible para encender nuestro interior. Es necesario mucho combustible, no solo textos aislados escogidos al azar. El combustible tiene que ser denso y pesado. Las promesas pueden encenderse rápidamente, pero para que el fuego arda largamente necesitaremos algún conocimiento sólido con respecto a la naturaleza y el carácter de Dios y de su Cristo, y su intervención en la historia humana.

Déjeme expresar el asunto de otra manera. No podemos orar fervientemente sin fe y sin esperanza. Si nos acercamos a la puerta esperando que no haya nadie en el hogar o temiendo que el que nos reciba lo haga fríamente, no tendremos la tendencia de golpear más de una vez. Por otro lado, el hecho de que se nos haya recibido con ternuras, nos dará la fe y esperanza de golpear con fuerza una segunda vez.

De la misma manera la fe y la esperanza en Dios hacen que nuestra oración tome vida y se torne persistente. Ambas virtudes, la fe y la esperanza, llegan a nosotros en la medida en que las Escrituras estén anidadas en nuestra mente y corazón.

Entonces, si deseamos saber qué significa tener oraciones encendidas con esperanza, o si, para expresarlo de otra manera, deseamos golpear a la puerta llenos de expectativas, necesitaremos una mente moldeada por las Sagradas Escrituras. No debo dejar la impresión que deberíamos orar únicamente cuando nos consumimos en éxtasis divino. Debemos aventar las llamas de la oración, aventarlas aún constante y fervientemente. No deberíamos excusarnos de la tarea simplemente porque nuestros sentimientos no se adecúan a ella.

Le agradará al Espíritu Santo en ciertas ocasiones avivar nuestro fuego, a tal punto que no sea necesario aventarlo. El combustible en otras palabras puede o no puede necesitar ser aventado, pero es necesario que esté presente para arder.
Pedid todo lo que queréis y os será hecho.
-JUAN 15:7

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