Sábado 20 de Diciembre de 2014
Informe Salud
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Martes 16 de Abril de 2013 - 12:01 AM

Aneurismas, el riesgo de perder la vida

Las tasas de incidencia de los aneurismas cerebrales se estiman entre 0,4% y 3,6% y son más frecuentes en personas de 35 a 60 años. Las mujeres son más propensas a desarrollar aneurismas y, generalmente, no hay señales de advertencia. En los niños también pueden ocurrir, aunque son eventos raros. La mayoría de los aneurismas se desarrollan después de los 40 años.

Un aneurisma es un abombamiento anormal (dilatación sacular) permanente de la pared de una arteria cerebral. Su manifestación más grave es cuando se rompe y produce una hemorragia subaracnoidea (hemorragia cerebral), popularmente conocido como derrame cerebral.

El principal síntoma de un aneurisma cerebral y en ocasiones el único es el dolor de cabeza de inicio súbito y de gran intensidad, que lo hace diferente al dolor de cabeza acostumbrado. Este evento en ocasiones se acompaña de náuseas, vómito y alteraciones en el estado de alertamiento.

Algunos aneurismas de gran tamaño pueden causar síntomas por compresión de nervios y generar alteraciones visuales, en los movimientos de los ojos, cara, cuerpo en general y en la sensibilidad. Sin embargo, es de anotar que antes de su ruptura la mayoría de los aneurismas cerebrales no producen síntomas.

Estudios científicos demuestran que la mayor parte de los pacientes que presentan la ruptura de un aneurisma cerebral no son diagnosticados en un servicio de urgencias convencional en donde se manejan como crisis de migraña o cefalea tipo tensión.

¿Por qué se produce?

No se tiene claridad exacta sobre las causas de los aneurismas cerebrales, sin embargo, hay factores de riesgo asociados a su presentación y ruptura, como el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, la hipertensión arterial y algunas enfermedades genéticas.

Un aneurisma cerebral es considerado una enfermedad adquirida, pero existen casos de formas familiares .

Dentro de las enfermedades asociadas están la enfermedad renal poliquística, el síndrome de Ehlers-Danlos y las malformaciones arteriovenosas cerebrales.

El diagnóstico

En un paciente con ruptura de un aneurisma cerebral el diagnóstico se basa principalmente en los síntomas inmediatos y se confirma con la realización de una tomografía cerebral de alta resolución. Si los síntomas son claros, aún con un resultado negativo de la tomografía, es necesario realizar una punción lumbar para descartar completamente esta ruptura vascular que puede comprometer la vida del paciente.

En la actualidad, con los avances y la disponibilidad de los métodos diagnósticos no invasivos, el indicador de detección de los aneurismas cerebrales no rotos ha tenido un aumento importante; tecnología disponible en el servicio de Radiología de la Foscal que cuenta con Angiotomografía y Angioresonancia Cerebral, que son exámenes sencillos de realizar y de bajo riesgo para el paciente, y que permiten detectar estas alteraciones vasculares en el 95 a 97% de los casos. Otro examen especializado y que ofrece un diagnóstico preciso es la Angiografía Cerebral Invasiva, que realizan especialistas de la Unidad de Radiología de la Foscal.

¿Cuándo se debe tratar?

Cuando un aneurisma cerebral se rompe se debe ofrecer al paciente atención médica especializada inmediata con carácter de urgencia vital.

Cuando el caso se diagnostica a tiempo, se debe estudiar de manera integral, pues hay múltiples características y factores que deben ser evaluados para definir cuál es el riesgo de ruptura del aneurisma y cuál es el mejor tratamiento. Por estas razones se hace énfasis en que esta evaluación la debe hacer un grupo de expertos en neurointervencionismo.

Tecnología de punta al servicio de la región

En la Zona Franca Fosunab a partir de junio próximo se inaugurará la más moderna sala híbrida de intervencionismo dotada con un angiógrafo biplano de última tecnología, con un sistema de reducción de radiación para los pacientes, la cual se encuentra dentro de las salas de cirugía.

Este tipo de salas híbridas de neurointervencionismo hacen parte del último adelanto tecnológico disponible en el mundo y esta será una de las dos disponibles en Colombia.

En la actualidad, la Foscal cuenta con un staff de neurointervencionismo de gran experiencia conformado por neuroradiólogos, neurocirujano endovascular y cirugía vascular, especializados en el tratamiento endovascular de los aneurismas cerebrales y otras enfermedades vasculares del cuerpo en general.

La voz del experto

¿Qué tratamientos existen?

“Existen tres posibilidades de tratamiento para un paciente con un aneurisma cerebral. La primera es la observación, con la vigilancia y seguimiento estricto de la evolución del aneurisma. La segunda es la cirugía tradicional de clipaje que consiste en la colocación de un gancho en el cuello del aneurisma, a través de una cirugía abierta con abordaje craneal y disección cerebral; y la tercera, el tratamiento endovascular, que es la conducta de mayor aplicación a nivel mundial en los últimos 20 años y que se cataloga como una cirugía mínimamente invasiva que se hace a través de los vasos sanguíneos, con una punción arterial (generalmente en la arteria femoral) y por dentro de su luz, se llega hasta la arteria cerebral enferma para su reparación. Esto se logra por medio de catéteres, que son instrumentos tubulares flexibles, para lograr acceder al interior del aneurisma y poder controlarlo”.

Una vez se ha llegado al interior del aneurisma, ¿existen diferentes materiales de alta tecnología que permiten su oclusión y cierre, evitando así su ruptura?

“En los múltiples estudios científicos, las técnicas endovasculares han demostrado mayor seguridad para el paciente, con disminución hasta de un 25 % de las complicaciones derivadas de la cirugía cuando se compara con el clipaje tradicional abierto. Así mismo, es una intervención que en promedio dura dos horas, y se realiza en una sala de angiografía que debe ofrecer condiciones de sala quirúrgica con disponibilidad de un amplio stock de materiales para lograr los mejores resultados y brindar la mayor seguridad al paciente”.


El riesgo de ruptura de un aneurisma es en promedio del 1% por año. Según las investigaciones, cuando se produce una hemorragia cerebral se observa que hasta cuatro de cada 10 personas no llegan vivas al hospital. De los sobrevivientes, un elevado porcentaje queda con secuelas neurológicas irreversibles.

Seguir una dieta sana, hacer ejercicio de manera regular y mantener un nivel de colesterol saludable, pueden ayudar a prevenir los aneurismas y sus complicaciones.

La diabetes, la obesidad, altos niveles de colesterol, el tabaquismo y el consumo de alcohol, pueden aumentar el riesgo de ciertos tipos de aneurismas.

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