Mundo
Domingo 25 de julio de 2010 - 10:00 AM

'Los negocios se tienen que manejar paso a paso'

Ana Francisca Plata T.  no puede hablar de su crecimiento como empresaria sin dejar a un lado la fuerza, que según ella, ha llevado a que su negocio crezca: Dios.

Publicado por: DIANA C. LEÓN DURÁN / dleon@vanguardia.com

Ella es ejemplo de una mujer característica de Santander, ¡echada pa’lante!Y es que, después de escuchar su historia, parece verdad, como ella dice, que está rodeada de ángeles y bendiciones. Por eso tiene un ritual muy particular. Cada noche revisa su cuaderno de clientes y cuentas y ora por cada uno para que también corran con la misma suerte de ella. Historia entre acrílicos Hace seis años y medio, después de tenerlo todo, Ana Francisca quedó prácticamente sin nada.La ruptura de su matrimonio con su esposo, con quien tuvo tres hijos, la  invadió no sólo de tristeza sino de una gran preocupación de cómo iba a ser su vida en adelante.Sin embargo ella guardaba lo que había podido aprender de tantos años al lado de su esposo, ya que sacaron la familia adelante con Acriestilos, una empresa de acrílicos que ambos administraban. La suerte no siempre los había acompañado recién habían montado su negocio, las instalaciones de la empresa fueron de las que sufrieron cuando el atentado que sufrió Vanguardia Liberal, por lo que tuvieron que empezar de cero.Pese a los tropiezos, aprendió a producir  acrílicos de todo tipo y a manejar el negocio. Afirma que siempre procuró dar un buen trato a los clientes y a llevar las cuentas detalladamente de cualquier pago o venta. Fue después de su separación que tuvo que llevar sus propias riendas. Al principio optó por montar un negocio de comidas en Pereira. Sin embargo, estando en Bogotá, una llamada de un cliente muy importante para un pedido de acrílicos le marcó el rumbo del negocio que ha logrado sostener.'Era un ingeniero de una constructora muy importante, que solicitaba un pedido de unos acrílicos, un negocio que habían esperado un año. Ese ingeniero es un ángel para mí. Me convenció que era yo quien los debería hacer y no otra empresa. Así que me regresé a Bucaramanga, con lo poquito que me quedaba hice los avisos como pude', relata esta empresaria. El comienzo no fue fácil, las máquinas que tenía eran grandes y ‘estruendosas’ por lo que en ninguna casa de sus familiares los pudo concluir. Así que corriendo con más suerte le ofrecieron un parqueadero pequeño, que con el paso del tiempo y con la llegada de más pedidos terminó siendo insuficiente para lo que necesitaba producir. Finalmente logró conseguir un local por el que no pagaba más de $200 mil de arriendo con su hermana que vendía celulares. 'Empecé a llamar a varios clientes, tenía muchas ganas de trabajar en lo que realmente sabía hacer, acrílicos. Nadie me quitaba la idea de continuar con el negocio', expresó Plata. Fue así como esta empresaria fue ganando terreno, ¿cómo?, ni ella misma sabe por qué le iba tan bien, ya que los negocios se fueron dando inclusive sin tener una referencia comercial o alguna propiedad en su nombre.Después de comprar una pulidora y una sierra, ni el mismo local le aguantaba por lo que también tuvo que arrendar uno cercano que funcionaba como restaurante.Aunque los tres lotes que tiene para el funcionamiento de su empresa no son todavía suyos, sueña con que su fábrica tenga una sede propia y seguir aumentando la producción para poder cumplir los pagos que nunca se imaginó que tendría a su cargo: nóminas, compra de materia prima y créditos. Sin embargo, no todo el crédito se lo lleva ella. Las riendas del negocio también las han tomado sus hijos Cristian Alberto y José Mauricio Castellanos Plata, quienes también se han hecho cargo del negocio para poder salir adelante. Mientras tanto Ana Francisca sigue aferrándose a Dios y a sus oraciones para que el negocio y cada uno de los clientes que entra corran con las mismas bendiciones que ella ha experimentado.Acrílicos, un negocio que se mueve El negocio de los productos en acrílicos en soluciones plásticas como domos, señalización industrial y arquitectónica, avisos luminosos, exhibidores de calzado, placas reglamentarias para instalaciones eléctricas tiene gran cabida en el mercado santandereano. Sobre todo si sectores como la construcción y la implementación de la salud ocupacional en las empresas están en plena expansión en el país y en la ciudad. De igual forma, la microempresa genera varios productos para las ferias de moda que se realizan a mitad de año, con el montaje de domos y la comercialización de novedosos exhibidores de calzado.

Publicado por: DIANA C. LEÓN DURÁN / dleon@vanguardia.com

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